Friday 16 de January de 2026

SOCIEDAD | Hoy 10:25

Nomofobia: la ansiedad silenciosa de no tener el celular a mano

Sentir ansiedad por quedarse sin señal, sin batería o simplemente sin el teléfono cerca es más común de lo que creemos. La nomofobia refleja una relación cada vez más dependiente con el celular, y pone sobre la mesa una pregunta clave: ¿sabemos desconectarnos?

Olvidarse el celular en casa, salir sin cargador o quedarse sin señal en pleno viaje: para muchas personas, estos escenarios cotidianos no solo resultan molestos, sino que activan un malestar difícil de explicar. Se trata de una sensación de vacío, de nerviosismo o incluso de angustia. Tiene nombre, y aunque suene exagerado, es cada vez más común: nomofobia.

El término viene del inglés no mobile phone phobia, y aunque no se reconoce oficialmente como un trastorno clínico, sí se asocia a síntomas de ansiedad o dependencia emocional vinculados al uso del teléfono móvil. En la práctica, se manifiesta en situaciones tan simples como revisar el celular cada pocos minutos sin motivo, no poder dormir sin tenerlo al lado o sentir incomodidad en lugares donde no hay señal o WiFi.

 

Nomofobia

 

La nomofobia pone en evidencia una relación ambivalente con la tecnología. Por un lado, el celular nos conecta, nos organiza la agenda, nos permite trabajar, informarnos, entretenernos y mantenernos en contacto con afectos. Pero al mismo tiempo, esa presencia constante empieza a ocupar un lugar cada vez más central, al punto de afectar la calidad del descanso, el foco en conversaciones cara a cara e incluso la forma en que disfrutamos del tiempo libre.

Especialistas en salud mental advierten que esta dependencia no es solo una cuestión de cantidad de horas frente a la pantalla, sino de cómo usamos el dispositivo y cuánto nos condiciona emocionalmente su ausencia. El primer paso para empezar a equilibrar la balanza es detectar si esa conexión permanente nos genera más tranquilidad… o más ansiedad.

 

Nomofobia

 

Buscar momentos de desconexión real, activar el modo avión durante ciertas rutinas, dejar el celular fuera del dormitorio o simplemente proponerse un rato offline por día pueden ser gestos pequeños, pero significativos. Porque en un mundo hiperconectado, aprender a soltar el teléfono también es una forma de cuidar la salud mental.

at redacción Marie Claire

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