domingo 20 de septiembre de 2020

SOCIEDAD | 14-09-2020 15:20

Gordofobia: el desafío viral que visibilizó el odio contra los cuerpos no hegemónicos

Tras un informe que abordaba la temática del odio contra los cuerpos que no "cumplen con los cánones establecidos", la influencer y modelo plus Corina Lagos sufrió la cancelación de su cuenta de Instagram.

Volví llorando a casa porque no encontraba ropa después de caminar durante horas con mamá por incontables galerías y shoppings. Tenía 17 años y se acercaba mi "fiesta de egresados". Lo que hasta el momento nunca me había significado un problema, terminó por opacar un momento que había estado esperando desde que empecé la secundaria, donde algunos compañeros también me habían hecho saber que mis formas "no estaban bien". Pero, ¿cuál era el problema? ¿Por qué mi cuerpo le molestaba a los demás? ¿Por qué mi peso era algo a resaltar si para mi no era un tema? Evidentemente son todas preguntas que no sabía responder en aquel entonces ni tampoco tenía idea que el termino para definir todo ese destrato gratuito se llamaba "gordofobia".

Es que la cultura de la delgadez, aquel fenómeno por el que la sociedad glorifica a un cuerpo delgado y estigmatiza a un cuerpo "gordo", está más instalada de lo que podemos imaginar. Esto se ve impulsado por acciones que se cristalizan desde los medios y que hace que las personas no se sientan a gusto con su imagen. Crecí en un contexto donde el chip de "ser más flaco es sinónimo de estar mejor o ser más saludable"; al igual que mis compañeros que me marcaron de forma sistemática que mi cuerpo "estaba mal" por no asemejarse a los "cuerpos hegemónicos".

Gordofobia: el desafío viral que visibilizó el odio contra los cuerpos no hegemónicos

Ellos tampoco sabían -y no los culpo- que lo que lo que podía resultarles gracioso y divertido, para otros podía significar un verdadero calvario por dentro. Un "peso" interno con el que tenían que luchar todos los días antes de ir al colegio para volver a ser señalados por algo que no tenía que ser señalado en primer lugar. Un dolor que en -en otros casos- resultó en trastornos alimenticios, problemas de adicciones y hasta intentos de suicidio. Todo eso a un banco del cole de distancia.

Desde entonces, sigo sin encontrar respuestas a algunas de las preguntas que me persiguen como fantasmas y que, al día de hoy -de vez en cuándo- aparecen con fuerza para atacarme en momentos en los que me estoy mirando al espejo de algún local de alguna marca y no me gusta cómo me queda la ropa: porque "no hay en mi talle". Porque todavía -a los 34 años- me queda el sabor amargo de algún vendedor que en alguna oportunidad me ha mirado y me ha dicho con sorna "No querida, para vos no hay". De hecho, esto último le pasa a siete de cada diez mujeres, según una encuesta realizada por la organización "Anybody" mientras se debatía la Ley de Talles, que finalmente se aprobó el 20 de noviembre de 2019.

#VisibilidadGorda

A raíz de un informe que realizó el periodista Joaquín Sánchez Mariño junto al activista Beltrán Horisberger para "Periodismo Under", se abrió el debate y quedó en evidencia que "el gordo odio" es moneda corriente. Más de lo que se puede imaginar.

Desde este episodio "edición cuarentena" que se publicó tanto en Instagram como en YouTube, alentaron a varias famosas e influencers a participar con el hashtag #visibilidadgorda en las redes sociales, con el fin de que varios referentes del activismo gordo ganaran más participación y espacio en el universo 2.0. Acción que dio un giro totalmente inesperado: la cuenta de Instagram de la modelo plus size Corina Lagos (@gordainsurrecta5.0) fue dada de baja.

Tras la repercusión que se dio por esta decisión de Facebook, finalmente le devolvieron la cuenta a Corina. "Desde Facebook alegaron que fue un error generado a raíz de la pandemia, ya que por esto cuentan con menos gente trabajando", cuenta Sánchez Mariño, quien además hace una curiosa observación sobre el fenómeno de las redes y es que el informe en sí, no recibió el odio del que sí fueron blanco tanto Lagos como los demás influencers.

"No recibí 'hating' para nada, lo cual evidencia mucho más la gordofobia que está instalada en la sociedad. No recibí denuncias ni el odio del que sí fue víctima la cuenta de Corina.", asevera el periodista. "Yo esperaba que las cuentas de los mencionados crecieran. No esperaba que se las cancelaran. Si bien Beltrán me venía advirtiendo y contando que esto era una posibilidad, me costaba entender que esto sucediera. Me parecía irrisorio. Pero cuando pasó, no me sorprendió, simplemente ratificó algo que yo me negaba a creer.", agrega Joaquín quien además explica que continuó con el apoyo y el acompañamiento de los activistas tras visibilizar con su trabajo la problemática a la que se enfrentan a diario.

Gordofobia: el desafío viral que visibilizó el odio contra los cuerpos no hegemónicos


A Corina Lagos, que también es actriz y perfomer, ya le cerraron un total de cinco cuentas de Instagram. Hizo un descargo online en donde habló de la discriminación que ha sufrido en carne propia: “Antes de usar Instagram para mostrar mi trabajo fui a más de 30 castings donde específicamente me desestimaron por no ser una actriz delgada”, aseguraba. “Desde que me muestro en redes sociales accedí a trabajos con marcas y espacios de entretenimiento. En una industria del espectáculo que las prefiere flacas, Instagram es mi currículum y mi bolsa de trabajo”, explicó.

La cancelación de su cuenta no tiene sustento más que la gordofobia. Es decir, es de público conocimiento que las políticas de dicha red social no permiten desnudos ni contenidos ofensivos, pero las publicaciones de Corina no violan estas reglas impuestas por la comunidad de los comandados por Facebook. “No subo nada que no se parezca a una foto típica del Instagram de cualquier influencer o modelo. Solo que yo lo hago portando un cuerpo gordo”, disparó la joven en su descargo.

En diálogo con Marie Claire, agregó: "Para mi es muy frustrante. Cada vez que esto me pasa no sólo pierdo mi herramienta de trabajo, sino que además pierdo mucho contenido que escribo en el momento de forma espontánea, mis fotos, todo. A principio de la cuarentena cuando me cerraron la primera cuenta fue muy frustrante, porque no pude volver a recuperarla y perdí el contenido de dos años y medio. Todo lo que pierdo es irrecuperable."

El problema de estas "cancelaciones" sin sustento aparente, reside en que varias personas denuncian las publicaciones, sin importar cuándo fueron publicadas: algo así como una red articulada en función del hating que recorre perfiles y denuncia por intolerancia a "la gordura". Básicamente, porque sí. 

Gordofobia: el desafío viral que visibilizó el odio contra los cuerpos no hegemónicos

"Desde Instagram, me pidió disculpas una chica de prensa. De todas maneras quiero un pedido de disculpas por escrito, aunque no sea público. De cierta manera me la merezco. Después de 20 o 25 veces que me escuchen porque salí en los medios quiere decir que lo de no revisar sus políticas no es de ahora porque hay menos gente, sino que no lo hacen hace rato.", comenta la modelo y actriz sobre la respuesta que recibió desde la entidad. 

"Con compañeres estuvimos hablando para llegar a instancias legales, porque esto es algo que nos pasa a todes. Era necesario hacer una denuncia en conjunto en el INADI porque son sesgos discriminatorios que tiene la red social hacia los cuerpos gordos, y eso no se puede permitir", suma Corina y reflexiona: "No tenemos la libertad de comportarnos como personas hegemónicas porque enseguida se ponen en riesgo nuestras cuentas. Nuestros cuerpos a la hora de exponernos, también. La violencia que recibimos a diario es terrible y es algo que Instagram tiene que regular para que las cuentas 'bajadas' sean las de esas personas y no las nuestras."

Por último, Corina cuenta que todos los días sufre discriminación, no sólo en las redes, sino que en persona también. "Las redes son el reflejo de una sociedad y cultura gordo odiante que silencia nuestros cuerpos cada vez que puede. Pueden opinar y debatir sobre cuestiones mías, sin siquiera conocerme. Sufro discriminación en todos los ámbitos" y sin perder las esperanzas en su activismo, finaliza: "Ojalá que estas cosas sirvan para que de a poco todo cambie".

Cabe destacar que frente a lo ocurrido con Lagos, un portavoz de Facebook Company explicó qué al darse cuenta de la confusión, decidieron revertirlo: "Todos los días nos inspiran las millones de personas que utilizan Instagram para promover la positividad corporal. Nuestro equipo revisa miles de piezas de contenido constantemente, produciéndose ocasionalmente errores. En el momento en el que vimos que la cuenta @gordainsurrecta5.0 fue suspendida por error volvimos a activarla. Lamentamos este inconveniente y el problema que generó."

Gordofobia en números

En el año 2013, en el Mapa Nacional de la Discriminación, la obesidad y el sobrepeso se ubicaban entre las cinco primeras situaciones señaladas por las personas que experimentaron discriminación.

En el mismo relevamiento realizado por el INADI en 2019 es alarmante cómo esto creció: la obesidad y el sobrepeso se ubicaron en el segundo lugar dentro de los tipos de discriminación más mencionados. Desde la entidad aseguran que "tanto en el relevamiento de 2013 como en el de 2019, la problemática expresa una mayor importancia en el segmento de 18 a 30 años: la experiencia relacionada con la discriminación por obesidad o sobrepeso representa el doble de los casos que se verifican entre personas de 60 a 74 años."

Si bien la discriminación asociada al discurso gordofóbico es un fenómeno que se acentúa notoriamente en la población joven, también atraviesa a todos los grupos etarios. Las ediciones del estudio de 2013 y de 2019 confirman que nos encontramos frente a un fenómeno discriminatorio que se sustenta en los mandatos del paradigma hegemónico de belleza, evidenciando su complejidad.


Nyome Nicholas-Williams, víctima del gordo odio en Estados Unidos

Semanas atrás, la modelo plus Nyome Nicholas-Williams (@curvynyome) fue víctima al igual que Corina. Una de sus fotos fue dada de baja sin motivo aparente más que el odio de un grupo de seguidores que consideraron que su publicación era ofensiva por no mostrar un cuerpo que se alineaba a los cánones establecidos de belleza hegemónica.
 

Gordofobia: el desafío viral que visibilizó el odio contra los cuerpos no hegemónicos

“Todos los días se pueden encontrar millones de fotografías de mujeres blancas muy desnudas y delgadas. ¿Pero una mujer negra gorda que celebra su cuerpo está prohibida? Fue impactante para mí. Siento que me están silenciando”, declaró.

Gordofobia: el desafío viral que visibilizó el odio contra los cuerpos no hegemónicos

Fue entonces que Instagram se reunió con representantes del activismo plus y afrodescendiente, tras pedirle disculpas a Nyome. Asimismo, se comprometieron a educar a sus trabajadores para que las políticas de moderación se apliquen a todo tipo de cuerpos por igual.

Gordofobia: el desafío viral que visibilizó el odio contra los cuerpos no hegemónicos

En Argentina el panorama no es muy diferente. Infinidades de militantes del body positive de la Argentina fueron blanco del odio en las redes y sus cuentas fueron afectadas de alguna manera.

Figuras influyentes como Señorita Bimbo y Agustina Cabaleiro (@onlinemami) fueron algunas de las modelos, influencers y personalidades que sufrieron censura en alguna oportunidad. De hecho, reciben a diario comentarios y mensajes que se alinean al gordo-odio.

Gordofobia: el desafío viral que visibilizó el odio contra los cuerpos no hegemónicos

“Las personas gordas sufrimos un montón de violencias. En las películas nunca vemos a una gorda siendo besada, amada, linda, feliz, exitosa. Crecemos sin ejemplos de nada, y así es difícil imaginar que te va a ir bien en la vida. Realmente existe un problema en cómo se nos trata. Ser gorda es lo que no querés ser, lo peor que te puede pasar. Hace poco quise comprarme una campera y me la quisieron cobrar 20 mil pesos. Eso es violento. Nunca tuve ropa en mi vida. Nunca pude elegir. Y registrar eso, darse cuenta de que está mal, es liberador”, sostuvo en una entrevista, Bimbo.

La pandemia acrecentó la discriminación contra los cuerpos gordos

Durante la actual situación de pandemia, se viralizaron discursos discriminatorios que refuerzan el ideal de belleza asociado a la delgadez, generando burlas en torno a los cuerpos gordos. Por este motivo, desde el INADI, realizaron un informe para establecer algunas pautas y recomendaciones en el abordaje respetuoso de la temática.

"Es muy importante tener en cuenta que toda vez que se reproduce una imagen, un meme o un comentario aludiendo a que una de las consecuencias indeseables de la cuarentena es el aumento de peso, se está estimulando la perspectiva gordofóbica. Todo intercambio de contenidos que señala a las personas que no se adecuan a determinados parámetros corporales como indeseables, inadecuadas o cuestionables contribuye a dañar su autoestima, al mismo tiempo que se refuerzan prejuicios y se abona a la exclusión. A menudo se tiende a trivializar expresiones socialmente naturalizadas, pero esto no disminuye la carga de estigmatización que conllevan, a la par de otras expresiones culturalmente más reconocidas, sancionadas y evitadas.", reza el escrito.

Body positive en Argentina


De este modo, el INADI recomienda trabajar en tres niveles de la discriminación:

1. Evitar la estigmatización de las personas con sobrepeso o gordas. Erradicar toda alusión a la estandarización de los cuerpos así como la difusión y la reproducción de estereotipos sobre las personas gordas, más aún en tono de burla.

• No reducir a las personas a su aspecto físico ni a su cuerpo como un todo, menos todavía reducir a las personas a una parte de su cuerpo.

• Evitar toda referencia a un criterio de normalización de las personas; es decir, la idea de que es necesario ajustarse a un determinado parámetro de normalidad. En su lugar, se recomienda favorecer una mirada que respete las diferencias y la pluralidad de los cuerpos.

• Erradicar toda referencia a determinados atributos físicos y estéticos como una meta a la que deben aspirar todas las personas.

• No alentar la meritocracia asociada al ideal de belleza. Tener en cuenta que un plan alimenticio ligado al peso o el nivel de entrenamiento físico no son fórmulas que garanticen los mismos resultados para todas las personas.

• No reproducir estereotipos que asocian la gordura con la falta de ejercicio, malnutrición y ausencia de voluntad.

• No reproducir estereotipos que unívocamente asocien la gordura con la enfermedad, o la delgadez con la buena salud.

• Evitar toda ridiculización de las personas en base a características o atributos físicos.

• Prestar especial atención a la feminización del ideal de belleza, por cuanto son las mujeres e identidades feminizadas quienes mayormente sufren el hostigamiento sobre sus cuerpos.

2. Identificar, reconocer y eliminar la marginación, que incluye también el maltrato, el trato desigual y la representación negativa de los cuerpos no hegemónicos.

• Repudiar y condenar las situaciones de violencia. Evitar la difusión de imágenes y testimonios con contenido discriminatorio, agresivo y de incitación violenta.

• Repudiar y condenar los mensajes de “odio” a los cuerpos gordos, recordando que el impacto en la infancia y adolescencia es muy profundo y peligroso.

• Evitar reproducir un mandato de delgadez como única forma de belleza, más aún entre mujeres, lesbianas, trans y travestis jóvenes y adolescentes.

• Dar visibilidad a las demandas del activismo gordo, generando espacios donde puedan expresarse para dar fin al silenciamiento de sus voces.

• Reflexionar sobre el carácter racista del modelo estético hegemónico, así como su dimensión clasista y su raíz patriarcal, dando lugar a especialistas que puedan aportar a la comprensión cabal de la problemática.

3. Denunciar la negación de derechos y tomar medidas reparatorias cuando esto haya sucedido.

• Promover la inclusión de las personas gordas en espacios de difusión y medios de comunicación.

• Tener presente que el acceso a lo que se considera y promueve como una alimentación “saludable” está lejos de las posibilidades económicas reales de gran parte de nuestra sociedad.

• Advertir sobre la presencia de estos discursos incluso dentro del seno familiar, evitando la actitud de ser “policía de los cuerpos” dentro del hogar, en particular en el contexto de cuarentena, que impone una situación de particular vulnerabilidad emocional en la cual se multiplican las situaciones de ansiedad.

• Fomentar una relación respetuosa con el cuerpo, considerando el derecho y oportunidad de nutrición, cuidados y recomendaciones médicas que cada familia o persona necesite, desee y pueda sostener.

• Comunicar las formas y vías para denunciar las situaciones de discriminación.

 

 

 

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