sábado 8 de agosto de 2020

PERSONAJES | 08-06-2020 19:29

Gaby Herbstein: “Todos somos maestros, pero solemos olvidarlo”

Esta noche la fotógrafa estrena en National Geogprahic Creer para ver, un documental con el que pudo conocer y retratar a diez líderes espirituales de todo el mundo. Sobre ese programa, su increíble historia y su relación con la fe, habla en este nota.

Fue un sueño, de esos que de tan claros y contundentes no vuelven nunca más a la dimensión de lo onírico sino que se quedan de este lado, bien enquistados y persistentes.

“Me acuerdo de ese día como si fuera hoy, me desperté y enseguida recordé a la perfección cada uno de los detalles del sueño donde me visualizaba haciendo este programa, viajando y entrevistando a líderes espirituales de todo el mundo”, sentencia del otro lado de la pantalla Gaby Herbstein, que esta noche a las 20 estrenará finalmente (esa escena sucedió hace 4 años) su primera -y epifánica- serie documental a la que bautizó Creer para ver.

Irá por la pantalla de National Geographic y estará divida en ocho capitulos en los que la fotógrafa (sin duda, una de las más reconocidas de nuestro país) viaja a conocer, y retratar, en persona a diez referentes espirituales de la actualidad, desde Ravi Shankar (en India), a la chamana Abuela Margarita en México o al líder mongol Nikolay Oorzhak (en Siberia).

Gaby Herbstein Creer para ver
Jean Shinoda Bolen. Psiquiatra y analista junguiana, vive en California, EEEUU.

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“Ya al día siguiente de aquel sueño me puse a trabajar. Me mandé prácticamente sola. No es que esperé a un sponsor o a alguien similar. Llamé a dos amigas, les conté la idea y se sumaron. Entre las tres empezamos a investigar y a buscar información y a contactar a todos los que pudiésemos. No es fácil sostener a pulmón un proyecto durante cuatro años pero estoy feliz de haberlo logrado, sobre todo porque fue hermoso haberme desarmado en tantos aspectos. Debutar en lo audiovisual, pasar al otro lado de la cámara, entrevistar en inglés a líderes mundiales… Uff, fue un desafío enorme a todo nivel. Y en el medio de todo eso, me encontré además con una increíble cantidad de gente dispuesta a ayudarme. Esa parte también fue muy mágica”, sentencia.

-¿Ayuda de qué tipo? ¿Económica, informativa, de red contactos…?

-Económica, ninguna (ríe). Fue un proyecto muy a pulmón en serio, pero sí me ayudaron mucho en lograr llegar a estos maestros. Me abrieron puertas que no sé cómo podría haberlas abierto yo sola. Pasé de estar un día delante del Papa Francisco en el Vaticano, a reunirme luego en Ginebra con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que nos dio su apoyo institucional a través de la iniciativa Faith for Rights.

Y luego de eso, ya me encontraba en la India con Ravi Shankar, algo que mucha gente aún me pregunta “¿cómo lo lograste?”. Yo creo que todo el proyecto fue una gran mezcla de trabajo, perseverancia y paciencia. Sobre todo esto último, paciencia, algo que yo no solía tener en abundancia…

-¿Sabías de antemano a quiénes querías contactar?

-Tenía una lista, sí, que se fue modificando muy poquito. ¿Cuál era mi criterio? Básicamente busqué diferentes piezas del mismo rompecabezas. Yo siento que todos estos entrevistados hablan de lo mismo y que solo se diferencian a la hora de compartir distintas herramientas de autoconocimiento. Ninguno de ellos hablan de enseñar, solo nos dicen que debemos recordar que el conocimiento ya está dentro nuestro y nos invitan a reconectar con esa esencia. Hay un maestro en Groenlandia que trabaja con la vibración de su voz, una chamana en Corea con la danza, Ravi Shankar con la respiración y la meditación…

-¿Ya estabas vinculada a la fundación El Arte de vivir (de Ravi Shankar) antes de esto?

-Había hecho un curso hacía muchos años, y cuando me volví a contactar con ellos, me sugirieron que lo vuelva a hacer. Y lo hice con todo el equipo que finalmente viajó a la India. Fue genial.

Estuvimos 8 días en su ashram y recién el séptimos día pudimos acercarnos a Guruji (“maestro" o "gurú" en indio). Antes de eso, conocimos en profundidad su ashram y participamos de un una meditación masiva que fue tremenda. Un estadio lleno, con más de 100 mil personas, meditando a la vez. Esa es una de las tantas experiencias de este proyecto que jamás olvidaré. Fue única.

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Gaby Herbstein Creer para ver
Abuela Niña, en México. Con 14 años, es considerada la chamana más joven del mundo. 

-¿Qué precauciones tomaste con respecto a cada una de los entrevistados? En nombre de la fe y de la espriritualidad se han cometido grandes estafas... Pienso, ahora que mencionás India, en el caso Osho y su traslado a EEUU,  algo que fue muy bien reflejado en un reciente documental de Netflix…

-Para empezar ese documental me pareció muy sesgado. Si leés un libro de Osho, al toque te das cuenta que ahí hay una sabiduría increíble. Es alucinante lo que dice.

-Pero eso no quita que pudo haber cometido muchos crímenes y delitos…

-Es que los maestros son todos humanos, tan falibles como cualquiera de nosotros. Y ellos mismos te lo dicen. Yo lo que quise hacer fue mostrar líderes espirituales, no líderes divinos. En algún punto, todos somos líderes o maestros, vos, el portero, yo… Pero solemos olvidarnos de eso y la diferencia con estas personas es que no solo no lo olvidaron sino que eligieron dedicarse a eso plenamente.

Pero la capacidad de ser maestro, está en todos. Y eso queda muy claro en el documental. Cada uno de esto maestros te aporta una herramienta. Después podrás conocer otra, y luego otra más y así …. Es tan increíble la cantidad de herramientas que hay hoy en día… Yo apenas estoy mostrando a ocho de estas personas, no es el mapa de la espiritualidad global, para nada.

Gaby Herbstein Creer para ver
El chamán mexicano Abuelo Héctor Falcón vive en la selva de León, Guanajuato.

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-¿Y no atravesaste en el medio una suerte de crisis espiritual? No te encontraste diciendo: “¿qué creo yo de todo esto?”

-Creo en mí. Y eso me lo hizo ver muy claramente la abuela Margarita, en México. Fue muy loco, me acerqué a pedirle que firmara el derecho al uso de su imagen, algo que era esencial en todos los casos y recuerdo que me miró y me dijo, “yo te lo firmo, pero vos prométeme que el próximo año vas a venir conmigo a la montaña a hacer una búsqueda de visión. Yo quiero que te conozcas a vos misma”.

Me lo dijo de una forma tan tajante que no me quedó otra que volver al año siguiente y ahí me enteré de que trataba finalmente esa búsqueda de visión..

-¿Nunca antes habías escuchado el término?

-¡No! No tenía ni idea de qué trataba, incluso recuerdo que me sacó corriendo cuando le dije que quería ir con el equipo de cámara. “Ni se te ocurra, esto es para vos”. Básicamente, se trata de permanecer cuatro días en la montaña, sola, sin tomar ni comer nada, contemplando la naturaleza en un espacio muy reducido.

Son entre 25 personas las que lo hacen en general pero no hablás con nadie. Fue lo más alucinante que hice en mi vida. Escuché cosas que jamás olvidaré, el ruido de los insectos, de los árboles..., ¡el aleteo de los pájaros!

Se te caen ochenta mil fichas a la vez. Ahí entendés realmente qué es estar conectado con la naturaleza y con uno mismo. Hasta que no experimentás estas cosas, no las entendés. Por eso se le dice camino espiritual, porque es realmente así, un camino de experimentación, de ir, transitar y vivirlo.

-No es la ceremonia del temazcal que se ve en el primer episodio..

-No, eso también lo hice y fue hermoso. Pero lo otro fue espectacular. Descubrí que el ayuno es muy poderoso. Muy.

Gaby Herbstein Creer para ver
El líder mongol Nikolay Oorzhak vive en Siberia, Rusia.

-¿Ninguna de esas experiencias involucró alucinógenos?

-No, no. Allá en México las llaman "las plantas sagradas" pero la abuela Maragarita nos dijo que para este viaje no eran necesarias.

-¿De dónde proviene tu interés en estos temas?, ¿tuviste una educación religiosa de chica?

-No, mi familia es judía pero no religiosa. Todos mis ancestros eran judíos, de hecho muchos de ellos murieron en campos de concentración, y la descendencia que se instaló acá siguió siempre el camino secular del judaísmo. Mis padres son ateos.

Gaby Herbstein Creer para ver
La Abuela Margarita vive en las montañas de Guadalajara desde hace más de 20 años.

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En un momento de mi vida sentí una especie de vacío o curiosidad y de a poco empecé a investigar diferentes corrientes y miradas. De chica yo soñaba con ser antropóloga así que todo lo que sea investigación me apasiona mucho. Al principio, me enganché mucho con la Kabbalah, sobre todo porque es una herramienta muy concreta y yo siempre fui una mina muy pragmática, necesitaba una explicación concisa y concreta.

Y me maravilló. Después seguí ahondando en el hinduismo, el budismo, el sufismo…. Y de a poco empecé a notar las similitudes que muchas de estas corrientes tienen. Y se transformó en una especie de obsesión, encontrar esos puntos en común para finalmente darme cuenta de algo muy básico: al final todos están hablando de lo mismo.

-¿De qué?

-De espiritualidad, que es algo inherente a todos. A la humanidad misma. Lo que pasa es muchas veces lo olvidamos, nada más.

-La última Gaby, ¿creés que esta época de pandemia resignifica el programa?

-Sí, creo que está buenísimo que se estrene en este momento. Ya sentarnos en una pantalla y escuchar a gente que vibra en positivo, nos hace bien a todos. Necesitamos más eso. Hoyu en día hay mucha incertidumbre y mucho miedo en la vida de todos.. Y el miedo siempre es peligroso. Es muy negativo y por eso necesitamos gente que vibre de forma opuesta, bien en positivo.

Yo siento que el programa va a ser una caricia tibia al corazón para muchos. Ya que alguno se vaya a dormir en paz, o con una sonrisa, después de verlo, para mí ya está, siento que la misión está cumplida.

Gaby Herbstein Creer para ver
La serie consta de ocho capítulos de media hora. El primero (México) llega hoy a las 20.

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