martes 19 de noviembre de 2019

LIFESTYLE | Hace 3 semanas

¿Cuántos tipos de vulva existen?

Tati Español comienza su columna para desterrar todos los mitos que circulan en torno a la sexualidad femenina. 

Hola, mi nombre es Tati y quería contarles algunas cosas que fui descubriendo en estos años de vida. 

Soy una persona muy curiosa, me la paso leyendo y buscando información, soy autodidacta antes todas las cosas y tengo una necesidad imperiosa de investigar todo lo que me genera dudas. 

La sexualidad y las vulvas son temas que me apasionan desde que soy muy chica, me atraviesan, me interpelan y nunca sentí vergüenza de hablar o leer sobre estos temas. 

Hace un año que doy una clase sobre estos temas, hablo muchísimo con las mujeres que vienen. Así fui sumando mucha información, leyendo, conversando, escuchando y preguntando a otras mujeres.

Nuestra sexualidad y cuerpo está lleno de mitos, mentiras y tabúes que nos dañan y que, muchas veces, arrastramos durante muchos años, volviéndose cada vez más difíciles de llevar con nosotras.

Para eso siento que vine a este mundo, para ayudarnos a soltar esos tabúes, porque no nos sirven de nada y no nos hacen ningún bien.

Quiero empezar por contarles sobre el mito número uno sobre nuestras vulvas, el que más me plantean, y el que genera más alivio al escuchar que es mentira. 

Todas las vulvas son iguales. O al menos parecidas: 

Falso, muy falso, falsísimo. 

La sociedad y la industria del cine para adultos, nos metió en la cabeza esta idea, que es tan ridícula como creer que todas tenemos la misma cara y los mismos rasgos. 

Las vulvas son todas distintas. 

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¿Vieron que se dice por ahí que todos los copos de nieve son distintos, que no hay dos iguales?

Bueno, lo mismo pasa con nuestras vulvas, son todas diferentes, no hay dos iguales. Incluso gemelas idénticas tienen vulvas diferentes entre sí. 

Y lo más hermoso de todo esto es que las vulvas ni siquiera son parecidas, su apariencia varía muchísimo de mujer en mujer

Tu vulva es única y diferente a todas las demás, así como lo es tu cara, puede llegar a ser parecida a otra, pero siempre tiene rasgos que la diferencian. Y la parte que más difiere de mujer en mujer son los labios internos (los de adentro, también conocidos como labia minora, o labios menores)

Como nos muestra el mundo y la industria que tiene que ser una vulva: 
Rosita
Las pocas vulvas que vemos son rosas o de color clarito. Pero esa es solo una posibilidad, hay muchísimas opciones de colores interna y externamente que varían mucho.

Así como los labios de nuestra cara tienen un tono diferente a los de la piel, los labios de nuestra vulva también, pueden ser rosas, pero pueden ser bordó, purpura, naranja, violáceo, marrón, pálido u oscuro.

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Pueden tener un color parejo, o pueden llevar un degradé de colores que se va oscureciendo usualmente hacia el extremo externo del los labios internos.

Cortita
Estamos muy acostumbrados a ver labios internos chiquititos y cortos. Aproximadamente un 50 por ciento de las mujeres los tienen largos y protuberantes, incluso pueden llegar a flamear para afuera del pubis como dos alas de mariposas hermosas y eso está bien.

Es de lo más normal, la mitad de las mujeres los tienen así, al igual que un labio interno sea diferente al otro (de otro largo, forma, color o textura). 

Esos labios cortitos, chiquititos y “prolijos” que nos venden, tiene que ver con una etapa relacionada con la infancia y no con una mujer adulta. Las niñas los tienen así, pero en la pubertad o adolescencia generalmente los labios crecen al menos un poco. 

Pelada
No hay casi un solo lugar donde veamos vulvas con pelos y las vulvas, tienen pelos. Los tienen y al igual que los labios internos, nuestros pelos tienen una función: la de proteger la piel de adentro de nuestra vagina (que es bastante sensible).

Además tanto los labios como los pelos mantienen la humedad que tiene que haber dentro de nuestros genitales y nos protegen del ingreso de bacterias o microbios que nos generen infecciones o dolencias.

Puede que nos guste depilarnos total o parcialmente, pero me parece que es importante saber que tenemos pelos ahí, que no estar depilada no es condición para no disfrutar con otro y que si elegimos depilarlos sea por elección nuestra, no por presión de otra persona.

La sociedad suele decirnos que nuestra vulva es incorrecta, no solo el cine para adultos convencional nos muestra esas imágenes a nosotras y a los varones (esas vulvas siempre están depiladas, blanqueadas y operadas).

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Además nos bombardea la industria de “belleza”. Existe todo un aparato que funciona para hacernos sentir que nuestra vulva “está mal”: la depilación en todas partes, los productos y clínicas que ofrecen blanqueamiento de la vulva y la operación para recortar los labios internos y dejarlos chiquitos y cortitos. Esta cirugía estética, hoy en argentina está en alza, cada día se conoce y se pide más.

Una ginecóloga muy famosa en Canadá y Estados Unidos, la Dra. Jen Gunter, en su flamante y nuevísimo best seller La Biblia de la Vagina, nos dice que no hay medida normal para los labios internos, que son todos diferentes, y que nunca hay necesidad médica de operarlos.

Explica también que la mitad de este mundo (los varones) van por la vida con algo mucho más grande que les cuelga entre las piernas, y a nadie le molesta.

Aprender a amarlos y aceptarlos (como los aman ellos) y saber que la operación nunca es necesaria. Jen nos cuenta, que es una intervención sumamente estética, no médica, y que tener los labios internos largos no produce picazón, molestias, ni irritación de ningún tipo si aprendemos a cuidarnos ( desde higienizarlos correctamente hasta buscar la ropa interior adecuada para nosotras).

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