Thursday 25 de June de 2026

SOCIEDAD | Hoy 08:02

Pantallas y juguetes: cómo criar hijos en equilibrio entre lo digital y lo analógico

El estreno de Toy Story 5 en cines no solo activa la nostalgia de quienes crecieron con sus personajes, sino que también aporta al debate una conversación tan actual como creciente: ¿qué lugar ocupan hoy las pantallas en la infancia? ¿Compiten con el juego físico “de antes” o pueden convivir?

Durante años, el debate se planteó en términos de oposición: juguetes versus tecnología, aire libre versus dispositivos, imaginación versus pantallas. Pero en la vida real —y en la crianza cotidiana— esa lógica empieza a quedar corta.

La clave no es pensar los juegos digitales y analógicos como rivales, sino como complementarios, porque, lejos de reemplazar experiencias, lo digital puede amplificar tanto lo positivo como lo negativo que ya existe en el mundo offline.

Más allá del “cuánto”, está la importancia del “qué”. Durante mucho tiempo, la conversación giró alrededor del tiempo de pantalla. Y si bien sigue siendo relevante —especialmente en la primera infancia—, hoy el foco se amplía: no todas las pantallas son iguales.

Hay propuestas que estimulan la creatividad, la resolución de problemas o el pensamiento estratégico. Otras, en cambio, promueven un consumo más pasivo o dinámicas difíciles de interrumpir.

 

Pantallas y juguetes

 

Por eso, más que contar minutos, se vuelve clave acompañar las elecciones: entender si un juego tiene chats abiertos, si habilita interacción con desconocidos, si incluye compras o qué tipo de contenidos ofrece.

Este criterio no solo reduce riesgos: también ayuda a construir acuerdos más claros en casa, explicando el por qué de ciertos límites en lugar de imponerlos sin contexto.

Espiar menos, acompañar más. Uno de los grandes miedos de madres y padres es lo que puede pasar del otro lado de la pantalla. Y no es infundado: fenómenos como el ciberbullying o el grooming forman parte del entorno digital.

El desafío no se resuelve únicamente con control. De hecho, el exceso de vigilancia suele quedarse corto a medida que chicos y chicas crecen y buscan su propia intimidad.

La alternativa es más compleja: acompañar. Interesarse por lo que hacen, jugar juntos, preguntar, generar confianza. Y, sobre todo, revisar el propio vínculo adulto con la tecnología, entendiendo que también educamos con el ejemplo.

Jugar también es crear (aunque sea en pantalla). Así como en los cuartos de Andy y de Bonnie los juguetes cobraban vida, hoy la creatividad también puede desplegarse en entornos digitales.

 

Pantallas y juguetes

 

Existen videojuegos y aplicaciones que permiten diseñar mundos, crear música, dibujar, programar o resolver desafíos. En estos casos, la pantalla deja de ser solo un espacio de consumo para convertirse en una herramienta de expresión.

La tecnología no es ni buena ni mala en sí misma. Todo depende de cómo se integra en la vida cotidiana. Y en ese “cómo” el rol adulto es clave.

Hay una idea que suele repetirse: que el vínculo con la tecnología empieza cuando llega el primer celular. Pero en realidad, comienza mucho antes.

Empieza cuando sacamos la primera foto y la subimos a las redes, cuando mostramos un video o respondemos mensajes en una situación familiar.

Ese contexto inicial construye un “capital digital” que influye en cómo chicos y chicas se vinculan después con las pantallas.

Por eso, más que un momento puntual, la crianza digital es un proceso continuo. Implica armar acuerdos —cuándo, cuánto, dónde y para qué— y revisarlos a medida que crecen.

No se trata de tener todas las respuestas desde el inicio, sino de animarse a ajustar sobre la marcha.

En ese sentido, el universo de Disney y Pixar vuelve a ofrecer algo más que entretenimiento. Porque ver Toy Story 5 en familia puede ser también una oportunidad para conversar de estos temas.

¿Qué lugar tienen hoy las pantallas en casa? ¿A qué jugaban antes los adultos? ¿Qué les gustaría cambiar o mantener?

Lejos de idealizar el pasado —donde tampoco todo era perfecto—, la propuesta es abrir el diálogo; preguntar y preguntarse todo y no dar por obvio lo que el ecosistema digital nos ofrece.

Ahí está la clave: no en elegir entre los juguetes o la tablet, sino en entender que, bien acompañados, ambos pueden ser parte de una misma historia.

 

 

Marcela Czarny, fundadora y directora de la ONG Chicos.Net

 

at Marcela Czarny, fundadora y directora de la ONG Chicos.Net

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