domingo 22 de mayo de 2022

SOCIEDAD | 04-03-2022 08:32

Guerra en Ucrania: testimonios de las periodistas de Marie Claire desde el lugar del conflicto

Ser testigo de un conflicto bélico desde lejos siempre es confuso y desgarrador. Por este motivo hablamos con la redacción de Marie Claire Ucrania para que nos cuenten cómo se vive la guerra que tiene en vilo al mundo.

Cuando las bombas empezaron a caer sobre Ucrania, nuestra primera reacción fue de conmoción e incredulidad, como todos en el planeta. Pero nuestro segundo instinto fue preocuparnos por nuestra edición hermana, Marie Claire Ucrania. Inmediatamente nos comunicamos con nuestros equipos allá y, tras 24 horas de espera, recibimos finalmente una respuesta. Estaban a salvo en refugios y se sentían asustados, enojados y solos. La editora en Jefa, Irina Tatarenko, nos pidió que difundiésemos el mensaje de lo que les está pasando. “Es un infierno. Por favor, se lo rogamos, difundan la situación en Ucrania. Necesitamos mucho su apoyo”.

Ucrania
Es importante que todo el mundo hable de Ucrania, cuando dejemos de hacerlo, se habrá vuelto normal.

Desde el discurso de Putin el 21 de febrero, la Publisher de Marie Claire Ucrania, Katerina Lagutina, estuvo inquieta, posteando advertencia en las redes sociales y haciendo un comunicado de prensa sobre cómo Ucrania debería unirse a la OTAN. El día 23, después de un largo día en la redacción, fue al teatro. La vida era normal. Esa noche, a las 4 de la mañana, las tropas rusas entraron en Ucrania. La despertó el teléfono sonando. Cuando descolgó, su mejor amiga le dijo en voz baja que la guerra había comenzado. “A partir de este momento, no pude decir la fecha ni el día de la semana. Solo puedo contar así: primer día de guerra, segundo día de guerra…”


Katerina Lagutina proviene de Luhansh, en la región de Donbass. Se mudó a Kiev en 2014, cuando estalló la guerra, porque allí se sentía más segura. Recuerda haber visto soldados disparando desde el techo de casas civiles en su ciudad natal cuando se fue. Y ahora está sucediendo de nuevo, y ha tenido que refugiarse en el sótano de su nuevo hogar. “Aquí no hay protección. Pero la reacción de la población me impactó: todos están tan tranquilos, siguiendo las reglas. Incluso los niños no lloran en los refugios. La gente está organizando el suministro de agua, lugares para sentarse... Las tiendas y las farmacias están cerradas en nuestro distrito, pero aún tenemos agua y electricidad. Internet todavía funciona, pero no del todo bien”.

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Una marea de autos escapando de la ciudad de Kiev.


Liza Prykhodko, fotógrafa de Marie Claire Ucrania, tuvo una experiencia similar. “Al principio no lo crees y pensás que si salís a la calle morirás inmediatamente. Cuando escuché la primera sirena, solo sentí náuseas. Y luego, al día siguiente, se escuchó el sonido de los bombardeos, y todo lo pude hacer fue tratar de tranquilizar a mi familia y amigos por teléfono. Porque para mí era peor hacerles sentir angustia que quedarme en el refugio escuchando todas las alarmas y explosiones. Casi lo único que hacemos es escribir casi cada hora. ‘¿Estás bien? ‘– ‘¿Tu edificio fue atacado?’ – ‘¿Están todos vivos en tu familia?’ – ‘¿Lograste dormir, aunque sea un poco?’ – ‘¿Comiste algo?’ Te amo.’ “


El primer día, los objetivos fueron solo infraestructura militar y aeropuertos. Liza explica que ponen cinta adhesiva en sus ventanas para evitar que sus habitaciones se llenen de vidrios rotos en el caso que cayera una bomba cerca. Ella agrega: “Todo lo que tenemos para protegernos son nuestras oraciones y las personas que nos rodean. Porque nadie esperaba que el agresor atacaría a civiles”.

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Cuando se les pregunta si vieron venir la guerra, la respuesta de Liza es un “no” rotundo y rígido, en cambio para Katerina es un poco diferente. “Por supuesto que teníamos miedo de esto. Llevamos ocho años viviendo en guerra. Pero esto fue un shock total para nosotros, nunca esperábamos que esto sucediera, o por lo menos no así. Por supuesto, esperamos que el mundo nos apoye, ¡esto es una locura! Para nosotros es importante que todo el mundo hable de Ucrania. Cuando dejemos de hablar de ello, se habrá vuelto normal. Somos mucho más pequeños que nuestro enemigo. Si Putin deja de luchar, no habrá guerra. Si dejamos de luchar, no habrá Ucrania”.

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Pero hasta ahora, la ayuda internacional no llega, y el pueblo ucraniano y su gobierno solo pueden confiar en ellos mismos. Ambas mujeres testifican con orgullo haber visto filas de hombres de todas las edades deseosos de unirse a la lucha y proteger sus vecinos y su país. También están orgullosos de la valentía de su presidente, de que no huyó de la capital sino que se quedó con su pueblo.

Se rumorea que les dijo a quienes lo habrían llevado a un lugar seguro: “Necesito municiones, no un aventón”. Esto parece haber galvanizado al pueblo ucraniano, que defiende a su país con todo lo que tiene. Liza explica “Me siento asustada, me siento ansiosa y enojada, pero también siento orgullo por mi país”. Lo mismo ocurre con Katerina: “Ahora, mis sentimientos están llenos de resentimiento por esta injusticia. Lo que está sucediendo es injusto para el pueblo de Ucrania. Pero el sentimiento principal que tengo es un inmenso orgullo por nuestro presidente, el Sr. Vladimir Zelensky, y nuestro ejército”. Ambos ven a estos hombres como protectores, defensores, salvadores…


Cuando se le consulta qué podemos hacer el resto de nosotros por ellos, Liza exclama: “¡No te quedes callado! ¡Hacé ruido! ¡Mi país y yo estamos agradecidos con aquellos que hablan! ¡No se imaginan lo importante que es su apoyo para nosotros!” Se siente como muy poco, pero eso al menos es algo que podemos hacer. ■

at Galia Loupan

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