martes 19 de noviembre de 2019

SOCIEDAD | Hace 1 mes

¿Existe una maternidad correcta?

Llega Octubre y junto con él, otro Día de la Madre. Fuera del movimiento consumista alrededor de esta fecha, es una buena ocasión para pensar en lo que realmente significa ser mamá. La docente y puericultora Vanina Schoijett escribe esta columna con el fin de derribar todos los mitos establecidos. 

La Puericultora, docente, tutora de la Asociación Civil Argentina de Puericultura, autora de “La Revolución de la Crianza” y creadora del blog @duermetehannibalm Vanina Schoijett desmitifica todas las exigencias que giran en torno a la maternidad. 

La coyuntura actual pone a la maternidad como hecho en la opinión pública y eso lleva a la discusión de temas tan esenciales como el mismísimo deseo de ser madre o no serlo.

Y quienes deciden serlo, saben (o sabrán, más tarde) que se estarán embarcado en un viaje lleno de incertidumbres, decisiones que tomar, miedos y pocas horas de sueño, mezclado con el sentimiento de amor más enorme, incondicional e incomparable que jamás sentirán por nadie.

El camino de la maternidad nos expone a pensar y decidir por la vida de un otro, todo el tiempo. En esta era de la información, las madres acceden a diferentes miradas, métodos, dogmas y prácticas sobre las que podrán elegir la que mejor encaje con la forma en que desean criar a sus hijos, en función de qué resuena más con ellas, con sus deseos, creencias y posibilidades.

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Y ahí nos encontraremos con elecciones de todos los colores: quienes optan por dar mamadera porque no quisieron o no pudieron amamantar, aquellas que dan la teta largo y tendido, quienes querían dar el pecho “hasta el destete” y en el camino no pudieron sostenerlo más.

Las que duermen con sus hijos y las que los aman con locura pero los prefieren durmiendo en sus propias habitaciones. Las que se vuelven expertas en el arte de portear a sus bebés y las que son fans del cochecito.

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Ya sea el primer hijo o el último, las decisiones de crianza siempre representan un desafío para madres y padres. Cada paso implica una gran responsabilidad sobre la vida que trajimos al mundo y que tenemos a cargo. Muchos recorren este camino en base a experiencias y recomendaciones que vienen de los demás, ya sean familiares, amigos, vecinos o pediatras. Esas voces representan algún tipo de confianza y esa confianza, muchas veces, opaca la posibilidad de cuestionar, de investigar, de elegir. Prefieren “ir a lo seguro” y continuar con prácticas tradicionales de crianza que, si bien muchas son positivas, otras tantas siguen perpetuando mitos: “estar mucho en brazos los malcría”, “la leche materna más allá de los 6 meses, es agua”, “deben aprender a dormir solos”. Otros padres deciden avanzar en una dirección distinta. Buscan, leen, se informan, se suman a grupos de pares que comparten su filosofía de crianza. Intercambian, se nutren. Se animan a desoír muchos mandatos sociales sobre cómo se debe criar a un niño, porque algo en sus tripas les dice que por ahí no es. Que hay otra manera. Y allá van, criando a sus hijos a contracorriente, pero sintiendo en el corazón que es lo mejor. Como seguramente les pasa a todos, que hacen las cosas que hacen porque piensan que es lo mejor para sus hijos. Quizás la diferencia está en el por qué de las decisiones. De dónde surgen. Qué las motiva. Para poder elegir con libertad, necesitamos conectarnos con quiénes somos, quiénes fuimos y quiénes queremos ser. Necesitamos información. Es común escuchar hablar del instinto. “Yo sólo sigo mi instinto”, dicen muchos padres. Pero ¿qué pasa el con instinto de una persona, luego de pasarse la vida escuchando qué cosas se deben y no se deben hacer en la crianza de un hijo? (SIGUE 👇) . . . #hijos #crianza #criar #maternidad #crianzarespetuosa #criaracontramano #crianzafisiológica #vínculos #apego #familia #puericultora #duérmetehannibal #VaninaSchoijett

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En cualquier tema relacionado con la crianza, las madres (y los padres también, claro) nos encontramos leyendo, escuchando, pensando, repensando y decidiendo. Decidimos todo el tiempo, una y mil veces. Y ahora, la pregunta del millón: ¿cuáles de esas decisiones son correctas y cuáles no?

No pretendemos discutir si la leche materna es mejor que la leche de fórmula, ni si brindar apego compartiendo el sueño nocturno es más beneficioso que poner al bebé a dormir en su cuna.

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Lo que buscamos quienes nos desempeñamos acompañando a las mujeres en sus maternidades es que ellas y sus familias puedan elegir cómo quieren criar a sus hijos con la mayor información posible, y que puedan integrar eso que aprenden con aquello que sienten y desean.

Que se animen a ir más allá de sus propias creencias, a ampliar la mirada para conocer que hay muchas maneras y que lo que elige otra mujer puede ser tan válido como aquello que elijo yo, aunque sea diferente.

Que puedan incluso cuestionar los mandatos de sus propias familias, las opiniones de terceros y hasta de algunos profesionales de la salud, y que puedan así construir su propia idea de lo que ser madre implica para cada una.

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No todas podemos hacer todo. No todas nos sentimos cómodas con las mismas ideas a la hora de criar. Y esa es la mejor parte: no hay una sola forma de hacerlo bien. Habrá tantas como madres existan.

Es realmente “un modelo para armar” y apostamos a que cada una pueda ser honesta consigo misma, con su historia, y pueda sentirse segura tomando decisiones basadas en la evidencia pero, sobre todo, en el respeto, la consciencia y el amor que cada una tiene para dar. 
 

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