Tuesday 13 de October de 2026

SOCIEDAD | Hoy 09:32

La misoginia algorítmica: un problema que ya no podemos seguir ignorando

La activista por el consentimiento Chanel Contos pidió al Gobierno que “arregle nuestros feeds” durante una presentación en el National Press Club.

Menos de 23 minutos después de abrir una cuenta en una red social, los chicos jóvenes empiezan a recibir una corriente de contenido misógino.

Se les dice que las mujeres son inferiores, que el feminismo es culpable de sus problemas y que la dominación, el control y la agresividad son signos de masculinidad.

Y ya estamos viendo cómo las consecuencias de estos mensajes se trasladan al mundo real.

Un estudio de la Universidad de Monash reveló que 1 de cada 2 docentes registró un aumento de la violencia de género entre estudiantes. Al mismo tiempo, casi el 90% de los docentes dice haber notado, durante los últimos 12 meses, la influencia de las ideas de la llamada “manosfera” en las actitudes y comportamientos de sus alumnos.

 

Misoginia algorítmica

 

Hoy, en el National Press Club, Chanel Contos, activista por el consentimiento y fundadora de Teach Us Consent, pidió al Gobierno que obligue a las plataformas de redes sociales a darnos la posibilidad de activar y desactivar los algoritmos cuando queramos.

“El crecimiento de la radicalización online de varones jóvenes hacia la misoginia es un desafío urgente que hay que abordar”, dijo Contos.

“Sin una acción inmediata, Australia corre el riesgo de que toda una generación de varones jóvenes quede atrapada en ideologías que contradicen directamente los objetivos del Gobierno en el Plan Nacional para Erradicar la Violencia contra las Mujeres y los Niños, además de afectar la cohesión social en un sentido más amplio.”

Estas actitudes y creencias moldeadas por contenidos misóginos están generando daños concretos. El Australian Child Maltreatment Study concluyó que los varones adolescentes son hoy los perpetradores más frecuentes de violencia sexual.

 

Misoginia algorítmica

 

¿Qué es la manosfera?

En pocas palabras, la manosfera es un conjunto de comunidades online que dicen “ayudar” a los varones. El contenido suele empezar con consejos aparentemente inofensivos sobre citas, fitness o superación personal, pero rápidamente deriva a chicos y hombres hacia ideas cada vez más misóginas y extremas.

“Los varones jóvenes que buscan online comunidad, pertenencia y consejos de superación personal son expuestos a contenidos que culpan a las mujeres por sus problemas y reinstalan roles de género dañinos y anticuados, como que las mujeres no deberían salir de sus casas sin su pareja varón, o que no deberían trabajar ni ganar su propio dinero”, explicó Contos.

Por supuesto, ver algo online no significa necesariamente creerlo. Pero cuando las mismas ideas rígidas sobre la masculinidad aparecen una y otra vez, reforzadas por creadores de contenido con audiencias enormes, es difícil ignorar su influencia.

El estudio The Man Box concluyó que quienes adhieren a un conjunto de creencias sociales que presionan a los varones para comportarse de determinada manera tienen el doble de probabilidades de consumir alcohol en exceso, seis veces más probabilidades de desarrollar problemas con el juego, ocho veces más probabilidades de tener pensamientos suicidas y 17 veces más probabilidades de haber golpeado a su pareja.

 

Misoginia algorítmica

 

¿Por qué el algoritmo muestra contenido misógino?

Contos sostiene que la manosfera no está compuesta simplemente por unos pocos casos aislados, sino que forma parte de una industria multimillonaria basada en el resentimiento.

“La manosfera obtiene ganancias a partir del resentimiento y de las inseguridades ligadas a una masculinidad mal definida”, afirmó.

“Se estima que los principales creadores o ‘manfluencers’ pueden ganar entre 1 y 10 millones de dólares al año cada uno, a través de pagos de las plataformas, patrocinios, venta de cursos y membresías, y honorarios por conferencias.

“Por supuesto, forma parte del modelo de negocio de las redes sociales ganar dinero con sus mayores creadores. Justamente por eso, los algoritmos de recomendación muestran intencionalmente este contenido, que antes era marginal, a nuevos usuarios: buscan generar emociones fuertes y captar su atención, ya sea por simple curiosidad o a través del contenido diseñado para provocar enojo.”

El resultado es un círculo vicioso: el contenido misógino genera interacción, la interacción genera ganancias y las ganancias incentivan a producir más de lo mismo.

¿Cómo podemos “arreglar nuestros feeds”?

En diciembre de 2025, Contos y su equipo de Teach Us Consent lanzaron la campaña Fix Our Feeds, que le pide al Gobierno que los algoritmos de las redes sociales funcionen como una opción que el usuario pueda elegir activar, en lugar de venir habilitados por defecto.

Durante su presentación en el Press Club, volvió a reclamar que los australianos tengan mayor control sobre el contenido que reciben online.

Contos considera que este cambio podría volver las redes sociales más seguras para todos, al limitar la exposición no deseada a contenidos hipersexualizados, desinformación y otros materiales perjudiciales.

“Abordar los daños provocados por los algoritmos también beneficia al Gobierno porque permite intervenir sobre una serie de problemas emergentes que se vienen señalando en distintos ámbitos: el refuerzo del sesgo de confirmación, el deterioro del debate público, los trastornos alimentarios, la salud mental, la adicción al teléfono y la misoginia”, señaló.

 

Este artículo se publicó originalmente en MC Australia. 

at redacción Marie Claire

Galería de imágenes

Accedé a los beneficios para suscriptores

  • Contenidos exclusivos
  • Sorteos
  • Descuentos en publicaciones
  • Participación en los eventos organizados por Editorial Perfil.

En esta Nota

Comentarios