SOCIEDAD | Hace 4 meses

Relaciones de pareja: Nosotros es mucho más que vos y yo

El psicólogo especializado en vínculos y autor del libro Cada cual por su lado, Sebastian Girona escribe sobre la compleja construcción de un nosotros en las parejas.

“Y cada vez peor,
Y cada vez más rotos,
Y cada vez más tu
Y cada vez más yo
Sin rastro de nosotros”

El párrafo extraído de la canción “Amor se llama el juego” de Joaquín Sabina nos grafica muy bien qué pasa cuando el nosotros de la pareja ya no funciona (si es que alguna vez funcionó) y como la relación entra en crisis a partir de un “nosotros” debilitado.

A todos nos gusta pensar que el amor tiene que ver con el hechizo y con la magia y la otra cara de esa moneda es que también a todos nos cuesta relacionar a la palabra amor con la palabra esfuerzo.
Está claro que al principio, de la mano del enamoramiento, todo fluye y es fácil pero después de esa etapa, que inevitablemente termina, comienza la construcción profunda del vínculo.

Si te pones a pensar, nada de lo que tenes en tu vida lo sostenes sin esfuerzo. Un trabajo necesita esfuerzo cotidiano, los amigos también requieren a veces hacer cosas que quizás no tengas tantas ganas de hacer y la familia por supuesto que también requiere una dosis de esfuerzo en determinadas ocasiones. Pero bueno, en el amor pretendemos que sea diferente a todo lo demás.

La difícil construcción de un nosotros

Pretendemos que no haya conflictos, que todo fluya y sea maravilloso. Bueno si sos de las que piensas así, te tengo malas noticias porque una de las mejores cosas que le puede pasar a una pareja es que tengas las palabras amor y esfuerzo incluidas en el diccionario personal que toda pareja tiene.

Imagina que por algún milagro arquitectónico, dos casas construidas en dos barrios diferentes, se juntan y se ubican una al lado de la otra. Estas dos casas no tienen que perder su estilo ni su estructura. Estas dos casas son vos y yo y sobre las dos, los integrantes de la pareja van a tener que construir un lugar llamado NOSOTROS.

Este lugar va a estar en la cabeza de los integrantes de la relación y será clave para el futuro del vínculo. En ese lugar, la pareja va a tener que decidir desde cosas muy importantes como cotidianas. Tendrán que decidir juntos el manejo del dinero, como van a manejar las tareas de la casa, la frecuencia en las relaciones sexuales y la educación de los hijos si es que estos llegan.

Muchas parejas comienzan a construir el nosotros con muchas ganas pero después con el paso del tiempo, o lo dejan a medio construir o no lo mantienen porque ese lugar como todo lugar va a necesitar mantenimiento semanal y mensual. A veces también hay parejas que destruyen el nosotros construido.

Pero bueno, la parte del mantenimiento muy pocas parejas lo hacen y eso se nota mucho en el consultorio. Te sorprendería saber cuántas parejas después de tener hijos no vuelven a salir solas. Si el mantenimiento no se produce la pareja tiene serios riesgos de entrar en crisis.

Pero como si todo esto fuera poco, la pareja va a tener que realizar un ejercicio particular con respecto al NOSTROS. Los integrantes de esa relación van a tener que entrar y salir constantemente de ese lugar. Van a tener que salir porque si no salen nunca se corre el riesgo de perder individualidad y de que la pareja se fusione y que como simbiotizada. Y si los integrantes de ese vínculo no ingresan nunca al nosotros, entonces no tendrían una pareja. 

Entonces, lo mejor que le puede pasar a una relación, si en algún momento se dan cuenta que la construcción quedó a medio terminar, es que pongan un cartel en su cada que diga: “DISCULPE LAS MOLESTIAS OCACIONADAS, PAREJA CONSTRUYENDO UN NOSOTROS”.
 

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