Tuesday 6 de October de 2026

MODA | Hoy 09:02

Valentino Primavera-Verano 2027: Alessandro Michele y el poder de lo posible

En la histórica Bibliothèque Sainte-Geneviève de París, Alessandro Michele presentó Antibiblioteca, la colección Primavera-Verano 2027 de Valentino. Inspirado en los libros no leídos y en todo aquello que todavía puede suceder, el diseñador construye un guardarropa donde la identidad no necesita elegir una única versión de sí misma.

Antes de entrar al desfile, cada invitado tenía que llevar un libro. No un catálogo de moda ni una publicación especialmente pensada para el show: un libro propio o comprado para la ocasión, que debía dejarse al finalizar. Todos los ejemplares serían luego donados a las bibliotecas municipales de París.

El gesto funcionó como algo más que una puesta en escena. Fue la primera pista para comprender Antibiblioteca, la colección Primavera-Verano 2027 de Valentino, presentada por Alessandro Michele en la Bibliothèque Sainte-Geneviève, en pleno Barrio Latino parisino.

Entre estanterías que ascienden hasta el techo y miles de libros esperando ser abiertos, Michele encontró el escenario perfecto para hablar de algo que atraviesa buena parte de su universo creativo: todo aquello que todavía no ocurrió, pero podría ocurrir.

 

Valentino

 

Una biblioteca de posibilidades

El concepto parte de la idea de antibiblioteca desarrollada por Nassim Nicholas Taleb a partir de la biblioteca personal de Umberto Eco. Los libros que alguien posee pero todavía no leyó no representan necesariamente una falta, sino una reserva de conocimiento posible.

Michele traslada esa lógica directamente al guardarropa.

Una prenda que todavía no fue usada no es una prenda inútil: es una posibilidad que permanece abierta. Puede encontrar un cuerpo, una circunstancia o una identidad en otro momento. Y también puede no hacerlo.

Desde ese punto de partida, Valentino construye una colección donde las combinaciones parecen rechazar cualquier necesidad de coherencia convencional.

 

Valentino

 

La noche entra en la biblioteca

La colección es maximalista, pero menos abrumadora que otras propuestas de Michele. Hay capas, referencias, épocas y códigos diferentes, aunque esta vez parecen encontrar un eje más preciso.

Chaquetas de los años 80 con hombreras pronunciadas y grandes botones dorados aparecen sobre ciclistas de encaje. Faldas bordadas con plumas y flecos conviven con camisas a cuadros y tops de lana. Los pantalones gaucho, livianos y plisados, se llevan dentro de botas ornamentadas, mientras que las gorras de béisbol irrumpen en vestidos de noche y conjuntos de sastrería.

La cartera incluso puede desaparecer: en algunos looks, los collares ocupan directamente ese lugar.

Hay algo deliberadamente despreocupado en esas combinaciones. La mujer Valentino puede estar vestida para una fiesta aun cuando camina por una biblioteca o por la calle. El hombre, en cambio, aparece como un dandy viajero con reminiscencias college, sofisticado pero sin rigidez.

 

Valentino

 

Colores que no deberían funcionar, pero funcionan

La misma libertad atraviesa la paleta.

Amarillo sol con rosa empolvado, verde bosque con rosa ciclamen, lila con naranja: combinaciones que podrían resultar discordantes funcionan en pasarela con una naturalidad inesperada.

Terciopelos devoré, satén brillante, tejidos en plisé crepé y grandes lazos planos refuerzan una estética nocturna que mira directamente hacia los años 80. En algunos looks, la distancia entre prêt-à-porter y couture prácticamente desaparece.

Sin embargo, lo interesante de esta colección es que Michele parece haber moderado parte de ese caos visual que históricamente caracterizó su trabajo.

Las referencias continúan ahí, pero los códigos de Valentino aparecen más enfocados y unificados, permitiendo que la propuesta resulte más directa sin perder complejidad.

 

Valentino

 

Una identidad que no necesita elegir

En el fondo, Antibiblioteca también habla de identidad.

Para Michele, una persona puede pertenecer simultáneamente a distintos lugares, momentos y universos. No hace falta elegir una sola versión de uno mismo para mostrarse al mundo.

La banda sonora acompañó esa sensación de multiplicidad: un mash-up de Music de Madonna, Party de Troye Sivan y Voices In My Head de Anyma atravesó el espacio histórico de la biblioteca mientras las luces construían un contraste entre pasado y presente.

El resultado fue una escena donde lo cotidiano, la fiesta, la historia y la fantasía podían convivir al mismo tiempo.

Vestirse con aquello que todavía puede suceder

Michele explicó antes del desfile que cada temporada se crean prendas destinadas a recorridos muy distintos. Algunas serán usadas muchas veces; otras quizá nunca encuentren ese momento.

Como los libros todavía no leídos de una biblioteca, las prendas amplían de todos modos el campo de lo imaginable, incluso cuando su posibilidad permanece simplemente latente.

Y ahí aparece quizás la idea más potente de Antibiblioteca.

La moda no se reduce únicamente a aquello que finalmente llevamos puesto. También existe en los looks que imaginamos, en las combinaciones que todavía no probamos y en las versiones de nosotros mismos que podrían aparecer en algún momento.

Al final del desfile queda justamente esa sensación: la de haber visto una colección que no termina en la pasarela. Porque, para Alessandro Michele, la posibilidad también puede ser una forma de vestir.

at Francesca Alexia Fanciulli.

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