Wednesday 30 de September de 2026

PERSONAJES | Hoy 11:52

Viola Davis: “Me llevó décadas aprender a ver mi propia belleza”

Antes de caminar por la pasarela de Le Défilé de L’Oréal Paris, hablamos con esta talentosa artista —una de las pocas en ganar un Oscar, un Emmy, un Tony y un Grammy— sobre la aceptación y la importancia de reconocer y encontrar el valor propio en cada ser humano.

“Nací completa”. Esa es una de las frases de cabecera de Viola Davis. “No tengo que hacer el camino A, B o C para tener valor. Mi inteligencia, mi historia, mis imperfecciones, mi rostro, mi cuerpo configuran quién soy y ese es mi valor”, afirma la actriz estadounidense de 61 años y embajadora de L’Oréal Paris.

Es una de las artistas más reconocidas y completas de Hollywood y forma parte del reducido grupo de figuras que alcanzaron el estatus EGOT, al ganar un Oscar, un Grammy, un Tony y un Emmy. Con trabajos fundamentales como La duda, Historias cruzadas y la serie Cómo defender a un asesino, Davis se tomó un tiempo para conversar con Marie Claire antes de caminar en Le Défilé, el show de belleza, moda y diversidad que L’Oréal Paris realiza con sus embajadoras internacionales en París.

Y si algo atravesó la charla fue justamente esa idea que Viola aprendió a reconocer con el paso de los años: el valor no es algo que haya que ganarse, sino algo que ya está ahí.

 

Viola Davis

 

—Contame cómo es la experiencia de participar en Le Défilé, rodeada de tantas mujeres poderosas de diferentes partes del mundo y con distintos orígenes.

—Es increíble. Se lo digo a mis amigos todo el tiempo: es alucinante estar en el backstage. Están Jane Fonda, Helen Mirren, Gillian Anderson, Andie MacDowell… ¡wow! Es simplemente un grupo de chicas ruidosas, inteligentes y absolutamente cómodas en su propia piel porque se les está dando permiso para serlo. Y las conversaciones que se generan… wow (risas). Se siente como una reunión familiar, como regresar a casa.

 

Viola Davis

 

—¿Qué sentiste la primera vez que viste tu rostro en una campaña de belleza?

—Te digo que es uno de esos momentos mágicos. Y uso la palabra “magia” por una razón. Cuando era chica, de alguna manera manifestaba la clase de vida que quería vivir. Simplemente quería ser alguien. No sabía cómo iba a suceder y, desde luego, nunca imaginé que sería a través de una marca de belleza. Y de repente veo esa imagen de mí misma, con el afro, con mi sonrisa, y soy yo. ¡Es magia! Es magia para esa niña de seis años que vive dentro de mí. Ella me deja maravillada.

Y después, una vez que superás ese primer impacto, empezás a pensar en lo que puede significar para otra chica de piel color chocolate que está ahí afuera. O incluso para una chica que no sea de piel chocolate: para cualquiera que simplemente no se sienta valiosa. Lo que significa para mí estar presente en esta marca es extremadamente importante para muchísimas mujeres en el mundo.

 

Viola Davis

 

—Marcaste un precedente en Hollywood y le diste visibilidad a la comunidad afroamericana de una manera fabulosa. ¿Cuándo te diste cuenta del impacto que podía tener solamente tu presencia?

—Me doy cuenta por las cosas que la gente me dice cuando simplemente voy al supermercado o a un shopping. Generalmente, cuando se acercan a mí, me dan las gracias. Hay dos cosas que me gustan particularmente: cuando las personas demuestran gratitud y cuando quieren abrazarme. No quieren una foto, una selfie ni ninguna otra cosa. Y ahí me doy cuenta del impacto: de alguna manera, lo que sea que yo haga hace que las personas se sientan vistas y menos solas.

—Durante generaciones, muchas mujeres crecieron creyendo que sus cuerpos eran un problema que tenían que solucionar. ¿Qué se puede hacer para ayudarlas a aceptar y celebrar sus cuerpos tal como son?

—Dejar de mostrar, de manera constante, imágenes falsas de mujeres. Y esta es una conversación mucho más amplia, ¿no? Tiene que ver con las marcas de belleza, con las personas que están arriba, con quienes tienen el poder de decidir esas cosas. Cuantas más imágenes de ese tipo se publican, más destructivas se vuelven.

Porque lo que sucede, especialmente con las redes sociales, es que realmente se meten en la cabeza de una chica joven. Y automáticamente siente que tiene que modificar algo de su cuerpo y de su mente para poder encajar en esa imagen. Pero esa imagen ya es falsa. Nunca va a poder alcanzarla.

Por eso, cuando tenés un mantra y una marca de belleza como L’Oréal Paris que instala el “Porque yo lo valgo”, y todas sus embajadoras representan todo el espectro de la humanidad —todos los tamaños, todos los colores, todas las edades—, ahí podés ver el poder que tiene. Le da permiso a la gente. Y eso es algo que nosotros también podemos hacer unos por otros.

 

Viola Davis

 

—¿Cómo cambió tu propia idea de la belleza con el tiempo?

—¿Sabés qué? La pregunta correcta sería: ¿cómo evolucionó la percepción de mi propia belleza con el tiempo? Porque mi definición de belleza siempre fue la misma.

Las personas que yo considero bellas… sí, algunas son personas que los demás también consideran bellas, pero muchas veces son personas en las que nadie ve belleza y, sin embargo, yo sí la veo.

En cambio, lo difícil fue ver mi propia belleza. Ese fue el camino. Y ese camino consistió, de alguna manera, en luchar contra todas esas fuerzas externas a las que yo había permitido que me definieran. Porque nadie me dijo que podía definirme a mí misma.

Nadie me dijo que tenía dentro de mí la definición de la belleza y del sentido de pertenencia. Nunca supe que incluso mis imperfecciones —cómo se ve mi nariz, cómo se ve mi piel, cómo se ve mi cuerpo— también eran valiosas. Se lo digo todo el tiempo a mi hija: yo simplemente no sabía que era el amor de mi propia vida. Me llevó décadas aprenderlo.

—¿De qué manera contribuye una marca como L’Oréal Paris a todo esto de lo que estuvimos hablando?

—Simplemente lo reafirma. Lo reafirma. ¿Sabés qué? La cuestión es esta: no existe una sola persona en esta Tierra que no tenga valor. Ni una.

No nacés en este mundo teniendo que luchar para ganarte ese valor. No depende de si sos pobre, si sos negra, si sos marrón, si tu cuerpo es más grande o más pequeño, si sos mujer, si sos hombre o si pertenecés a determinada religión. No. Todo el mundo tiene valor.

Y si empezás desde ese lugar, imaginá el poder al que podés acceder a partir de ese valor. Imaginá lo que podés manifestar y lo que podés aportar al mundo. Esos son los dones. Y esa es la lección más importante que L’Oréal Paris me enseñó con ese mantra tan intencional: “Porque yo lo valgo”.

 

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