Hay marcas que nacen de una idea, otras de un gesto. Algunas, de un momento preciso. Lacoste pertenece a esta última categoría: todo comienza en una cancha de tenis; en el movimiento, en la precisión, en una elegancia natural que no necesita esfuerzo.
Décadas después, ese mismo espíritu persiste, pero reinterpretado a través de una nueva mirada. Con el desfile en Paris Fall/Winter 2026 - Washed-out, Pelagia Kolotouros toma ese legado y lo proyecta hacia el presente, explorando siluetas más depuradas, una actitud relajada y una forma distinta – y más libre - de habitar la ropa. Más que una colección, es una conversación entre pasado y futuro. Entre deporte y moda. Entre función y expresión.
En el marco de la semana de la moda, conversamos con Pelagia Kolotouros, creative design director de la casa Lacoste. Nos adentramos en su visión, su recorrido y el modo en que construye el próximo capítulo de la maison.
-Lacoste nació en una cancha de tenis, pero hoy su universo va mucho más allá del deporte. ¿Cómo reinterpretás ese legado deportivo para que siga siendo relevante dentro de la moda contemporánea?
-Lacoste nació, efectivamente, en las canchas de tenis, pero su ADN siempre estuvo impregnado del espíritu de grandes diseñadores de la época, como Jeanne Lanvin y Jean Patou, ambos cercanos a René Lacoste. Desde el inicio, él tuvo una visión situada en la intersección entre la moda y el deporte. Esa visión es la que ha convertido a Lacoste en una marca atemporal, capaz de atravesar el tiempo. Y, en realidad, es una visión profundamente contemporánea: hoy vemos cómo la ropa funcional y el sportswear son más valorados que nunca.
“René Lacoste creó algo atemporal. No se trata de protegerlo ni de desafiarlo, sino de hacerlo perdurar. Me inspiro en más de 90 años de historia para seguir difundiendo esa identidad en todo el mundo. Es un viaje fascinante como directora creativa”.
-Al diseñar para la firma hoy, ¿qué elementos sentís que son intocables? ¿Y en qué aspectos te permitís reinventar los códigos de la casa?
-Nada debería ser intocable; me permito cuestionar y reflexionar sobre todo, pero siempre desde el respeto por la firma y sus orígenes. Por ejemplo, es impensable crear una colección sin un polo o una falda plisada: son el corazón del ADN de Lacoste. Pero reinventar estas piezas icónicas cada temporada es, al mismo tiempo, un gran desafío.
En esta colección hemos creado piezas híbridas —como el poncho polo o la falda trench plisada— que siguen siendo inmediatamente reconocibles, pero reinterpretadas a través de materiales técnicos y usos inesperados.

-En el mundo de la moda hablamos mucho de quién es la persona que identifica a cada marca: su actitud, su modo de vida, su trabajo. ¿Cómo definirias hoy a ‘la persona que usa Lacoste’ en tu imaginación? ¿Cómo vive, se mueve y se viste en el mundo?
-No creo que exista una única “persona Lacoste”. Es una marca que ha alcanzado una cierta universalidad. Quien la viste puede tener 20 o 60 años, estar en una cancha de tenis o caminando por la ciudad. Diría que quienes se sienten atraídos por la firma comparten una afinidad por una elegancia discreta, pero con un toque de irreverencia. Y, aunque Lacoste se lleva en todo el mundo, esas personas tienen, de alguna manera, algo innegablemente francés.
“Nada debería ser intocable; me permito cuestionar y reflexionar sobre todo, pero siempre desde el respeto por la firma y sus orígenes”.
-Lacoste ocupa un lugar muy particular entre el deporte, la herencia de la marca y la moda. ¿Te interesa más proteger esa identidad o desafiarla?
-Como decía, René Lacoste creó algo atemporal. No se trata de protegerlo ni de desafiarlo, sino de hacerlo perdurar. Me inspiro en más de 90 años de historia para seguir difundiendo esa identidad en todo el mundo. Es un viaje fascinante como directora creativa.
-Dentro de esta exploración entre funcionalidad y elegancia, otro elemento clave de la colección es la colaboración con Mackintosh, la reconocida casa por su savoir-faire en outerwear ¿Cómo fue el diálogo creativo entre ambas marcas al desarrollar esta colaboración?
-Cuando empecé a imaginar esta colección “washed-out”, Mackintosh apareció de forma inmediata. Ambas casas comparten, desde sus inicios, una fuerte dedicación por la artesanía. Crear esta colección conjunta fue algo completamente natural.

-¿Ves colaboraciones como esta como una forma de expandir el universo de Lacoste?
-Tal vez… aún no lo sé. Todo depende de los temas que queramos explorar en las próximas colecciones y de sí una colaboración tiene sentido para dar vida a esas ideas. Para “Washed-out”, trabajar con Mackintosh fue algo totalmente orgánico.
-¿Qué parte de Lacoste sentís que todavía queda por explorar creativamente?
-Como muestra esta colección, todavía hay mucho por explorar. Al centrarnos en un momento muy específico —cuando la lluvia interrumpe un partido de tenis— logramos construir una colección completa que, creo, aporta nuevas perspectivas sobre la identidad de Lacoste creada por René Lacoste. Tengo muchas ganas de seguir desarrollando este universo.
at Bárbara Ruíz
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