Friday 23 de October de 2026

MODA | Hoy 07:02

Crisis de la industria de la moda argentina: el 73% de las empresas registra una caída de ventas

La industria de la indumentaria argentina atraviesa uno de sus momentos más difíciles. La caída del consumo, las dificultades financieras y el deterioro del empleo ponen en alerta a un sector que reúne marcas, diseñadores, fábricas y talleres. Los últimos relevamientos muestran un panorama que sigue agravándose.

La moda es mucho más que lo que vemos en una vidriera o sobre una pasarela. Detrás de cada colección existe una cadena productiva que involucra diseñadores, talleres, fabricantes textiles, costureras, proveedores, comercios y miles de trabajadores. Hoy, buena parte de ese entramado atraviesa una situación delicada.

Los últimos datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) muestran que la crisis del sector no solo continúa, sino que se profundiza. Durante el cuarto bimestre de 2026, correspondiente a julio y agosto, el 73% de las empresas encuestadas registró caídas en sus ventas, frente al 55% del relevamiento anterior.

Se trata del peor resultado desde el segundo bimestre de 2024 en términos de proporción de empresas que reportaron ventas a la baja. Apenas el 14% de las firmas consultadas informó un crecimiento, un indicador que refleja las dificultades para recuperar el dinamismo comercial.

Pero detrás de los porcentajes aparece una problemática más amplia: el debilitamiento del mercado interno está afectando la capacidad de las empresas para producir, sostener sus estructuras y proyectar nuevas temporadas.

 

Industria textil

 

El consumo, el principal problema de la industria de la indumentaria

La caída de la demanda se convirtió en la preocupación central del sector. Según el relevamiento de la CIAI, el 86% de las empresas identifica la falta de compradores como su principal dificultad.

El fenómeno tiene consecuencias que van mucho más allá de vender menos prendas. Cuando las colecciones no encuentran compradores, las empresas acumulan mercadería, reducen pedidos a sus proveedores y deben revisar sus planes de producción.

De hecho, el 42% de las compañías encuestadas declaró tener niveles excesivos de stock, una situación que limita la capacidad de invertir en nuevos desarrollos y condiciona las próximas temporadas.

A este escenario se suma la presión sobre los costos. Muchas empresas encuentran dificultades para trasladar los incrementos de sus gastos a los precios de venta, en un mercado donde el consumidor muestra cada vez mayor cautela.

La consecuencia es una combinación especialmente compleja: menos ventas, mercadería acumulada y márgenes de rentabilidad cada vez más ajustados.

 

Industria textil

 

La crisis también afecta al empleo

Uno de los aspectos más sensibles de este escenario es su impacto sobre el trabajo.

Según la encuesta sectorial, los despidos y las renuncias que no son reemplazadas continúan entre las principales herramientas utilizadas por las empresas para ajustar sus estructuras.

La situación no se limita a las firmas que comercializan prendas. También alcanza a los talleres de confección, proveedores de insumos y establecimientos industriales que dependen del volumen de producción de las marcas.

Los datos de la Fundación Pro Tejer permiten dimensionar esta problemática. En julio de 2026, la producción del sector de prendas de vestir, cuero y calzado registró una caída interanual del 15,9%, mientras que la actividad textil retrocedió un 13%.

En el acumulado de enero a julio, la producción textil cayó un 22,6% respecto del mismo período de 2025, una contracción que evidencia la magnitud de las dificultades que enfrenta la cadena productiva.

Para una industria en la que conviven grandes compañías, pequeñas marcas, emprendimientos independientes y talleres especializados, la pérdida de capacidad productiva plantea un desafío que puede extenderse mucho más allá de la coyuntura económica.

 

Industria textil

 

Los problemas financieros crecen y complican la producción

La caída de las ventas también comienza a reflejarse en la cadena de pagos, uno de los indicadores más sensibles de la salud de una industria.

Durante 2026, las dificultades financieras se agravaron y el 29% de las empresas relevadas reportó atrasos frecuentes en sus pagos. Apenas un tercio afirmó no registrar demoras significativas.

Cuando una marca demora sus compromisos con un proveedor, el problema puede trasladarse a otros eslabones de la cadena: desde una fábrica textil hasta un pequeño taller de confección. La falta de liquidez no solo complica las operaciones cotidianas, sino que también puede afectar la continuidad de nuevos proyectos.

En una actividad que depende de la planificación anticipada de colecciones, materias primas y temporadas comerciales, la incertidumbre financiera puede convertirse en un obstáculo para sostener la producción.

Las importaciones suman presión a la industria nacional

Otro de los factores que atraviesa el debate sobre el futuro de la moda argentina es el crecimiento de la ropa importada.

Según datos difundidos por la CIAI, la producción nacional de indumentaria cayó un 11,4% interanual en agosto de 2026, acumulando 14 meses consecutivos de retrocesos.

Al mismo tiempo, aumentó el ingreso de prendas del exterior. Entre enero y julio de 2026, las compras de ropa mediante plataformas internacionales crecieron un 84% interanual, de acuerdo con estimaciones de la entidad.

La competencia internacional forma parte del funcionamiento de la industria de la moda, pero su expansión en un contexto de consumo debilitado abre interrogantes sobre la capacidad de respuesta de las empresas locales.

El desafío no se reduce a una discusión entre producción nacional e importaciones. También involucra cuestiones como la competitividad, los costos de fabricación, el acceso a financiamiento, la innovación y la posibilidad de sostener empleos especializados.

Un futuro marcado por la incertidumbre

Las perspectivas empresariales tampoco ofrecen señales claras de recuperación.

Según la encuesta de la CIAI, las empresas con expectativas negativas sobre la situación económica pasaron del 25% al 47% respecto del relevamiento anterior.

En cuanto a sus propias ventas, el 61,2% de las firmas consultadas no esperaba modificaciones para los tres meses siguientes, mientras que el 22,4% anticipaba nuevas caídas y apenas el 16,3% proyectaba una mejora.

Los números reflejan un sector que encuentra dificultades para imaginar una recuperación sostenida en el corto plazo.

La situación es especialmente relevante para la moda argentina, cuyo desarrollo depende de una convivencia entre creatividad, capacidad industrial, conocimiento técnico y una extensa red de trabajadores.

Diseñar una colección es solo el primer paso. Para que una prenda llegue a una vidriera, antes debe existir una estructura productiva capaz de hacerla realidad.

En ese recorrido se encuentra uno de los mayores desafíos actuales del sector: preservar su capacidad de producir, generar empleo y desarrollar nuevas propuestas en un contexto económico que sigue siendo adverso.

Porque hablar de la crisis de la indumentaria argentina no significa únicamente hablar de cuánto se vende. También implica preguntarse qué industria de la moda podrá sostener el país en los próximos años.

at redacción Marie Claire

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