Cuando cae la tarde en La Barra, el puente ondulante sobre el arroyo Maldonado se vuelve un palco. Los autos avanzan despacio, los que caminan se detienen y el cielo se pinta de naranja. La escena es posible en casi cualquier mes, porque Punta del Este se disfruta mucho más allá de diciembre, enero y febrero. Pero el verano la corona.
Entonces la costa se enciende de punta a punta, con playas llenas, mesas con vista al mar, galerías de arte y una agenda que no da respiro. Y este año la temporada llega con novedades que la estiran. Hay hoteles que abren antes, espacios de bienestar pensados para recibir visitantes durante todo el año y proyectos de gran escala que prometen cambiar el paisaje de la costa.

El verano llega primero
Una de esas novedades está en La Barra, donde Locanda, el hotel cinco estrellas del Grupo Cipriani, vuelve a abrir sus puertas desde el 1 de noviembre, después de su primera temporada el verano pasado. Funciona en el edificio que durante años ocupó el Mantra Hotel, entre el bosque y el Atlántico, ahora con sus cien habitaciones y áreas comunes completamente renovadas.
La gran novedad es el spa, pensado alrededor del agua, con piscinas de hidroterapia, circuitos termales, sauna y tratamientos de bienestar desarrollados junto a la firma suiza Valmont. Afuera esperan una piscina, canchas de tenis y pádel, bicicletas para recorrer la zona y clases de yoga y pilates.
En la mesa, Harry's Table recupera el nombre del célebre bar que Giuseppe Cipriani abrió en Venecia en 1931, donde nacieron el carpaccio y el Bellini. Su carta combina clásicos de la cocina italiana, como el tartar de atún con salsa tonnato y el hígado de ternera alla veneziana, con productos uruguayos. Para el postre, el tiramisú es infaltable, aunque el helado de vainilla batido al momento también se lleva los aplausos.
A pocos minutos, frente al mar, Casablanca Beach Club completa la experiencia con servicio de playa, cócteles y una propuesta gastronómica que va de las pizzas y la parrilla al sushi y la cocina atlántica.

Mar, arte y mesas: los clásicos de Punta del Este
Desde Locanda, La Barra se recorre en pocos minutos. Playa Montoya y Bikini Beach son dos clásicos de la zona. En Manantiales, O'Farrell, el restaurante de Hubert y Pamela O'Farrell, combina cocina de inspiración francesa, fuego de leña y productos locales, y suma música en vivo algunas noches.
Hacia la península, Playa Brava mira al Atlántico abierto y sus olas son fuertes. Allí, cinco dedos gigantes emergen de la arena. El escultor chileno Mario Irarrázabal levantó La Mano en seis días, en 1982, durante un encuentro internacional de escultura al aire libre. Hoy es una de las postales más reconocidas de la ciudad.
Del otro lado, sobre la bahía, Playa Mansa ofrece aguas calmas, algunos de los mejores atardeceres y restaurantes como Posto 5, que abre todo el año. Entre ambas playas se despliegan la Rambla, la Iglesia de la Candelaria, el puerto y el Faro, en pie desde 1860. Y la clásica avenida Gorlero, tan paseada que inspiró un verbo, gorlerear, que significa caminar sin apuro.
En Punta también hay lugar para el arte, cada vez más. Uno de los espacios más interesantes es el MACA, Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry, en Manantiales. En un predio de 40 hectáreas, el edificio diseñado por Carlos Ott convive con un parque de esculturas impulsado por el artista uruguayo Pablo Atchugarry. Inaugurado en 2022, el museo reúne obras de artistas nacionales e internacionales, entre ellos Julio Le Parc, Gonzalo Fonseca y Louise Nevelson.
Más al este, José Ignacio conserva su espíritu de pueblo entre boutiques, restaurantes, galerías de arte y un faro que funciona desde 1877. Un poco más allá, el puente circular de Laguna Garzón, obra del arquitecto Rafael Viñoly, dibuja un anillo sobre el agua.

El próximo capítulo de Punta del Este
Frente al Atlántico, en el predio del histórico Hotel San Rafael, avanza uno de los proyectos que promete transformar el paisaje de la ciudad. Cipriani Resort, Residences & Casino, también diseñado por Rafael Viñoly, contempla una inversión de 700 millones de dólares y tiene prevista su apertura para el último trimestre de 2027.
"Este es el proyecto más grande que está haciendo la empresa en su existencia", cuenta Pedro Nora, director de Ventas y Marketing del grupo en Punta del Este.
El complejo tendrá 64 suites, cuatro penthouses, siete restaurantes y 65 residencias. Antes de su apertura integral, está prevista la inauguración de una galería comercial con marcas internacionales y, durante el verano, del parador Lido by Cipriani.
El proyecto también contempla un casino, cuya licencia se encuentra en trámite, con una propuesta estética que busca diferenciarse de los espacios tradicionales del destino.
"Va a ser como entrar en Europa, con un estilo más despojado y alejado de lo que ya está visto en Punta del Este", anticipa Daniela De Ritis, gerente de Marketing.
El mar de siempre, un puente que se cruza despacio y obras que ya muestran el próximo capítulo. Punta del Este se prepara para otro verano, pero extiende el disfrute durante todo el año.
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