Hay veranos que tienen un color, y el de Punta del Este y José Ignacio parece haberlo definido con claridad: blanco absoluto. Fresco, atemporal y profundamente ligado al imaginario costero, este tono vuelve a imponerse como el elegido por celebridades, diseñadores y marcas para marcar el pulso de la temporada. Lejos de ser un básico predecible, el blanco se resignifica como gesto de estilo, sofisticación y calma.
Una de las escenas donde esta tendencia se volvió evidente fue la apertura del pop up store de la diseñadora Anushka Elliot en Sentido. En un entorno que dialoga con la naturaleza y el diseño contemporáneo, el blanco apareció en vestidos etéreos, siluetas relajadas y textiles livianos, elegidos por las invitadas para acompañar una propuesta que celebra la artesanía, el detalle y una elegancia sin esfuerzo. El color funcionó como un lenguaje común: simple, sofisticado y perfectamente alineado con el espíritu del lugar.
El mismo tono volvió a dominar en la celebración íntima organizada por Pulenta Estate junto a Porsche, que inauguraron su espacio de verano en José Ignacio. En un encuentro cuidadosamente curado —donde el vino, el automovilismo, el diseño y el estilo de vida se cruzaron con naturalidad—, el blanco fue el hilo conductor de los looks elegidos por los invitados. Prendas de líneas puras, telas nobles y una paleta neutra reforzaron la idea de lujo silencioso que define a este destino.
Más que una moda pasajera, el blanco vuelve a posicionarse como el uniforme no oficial del verano esteño. Refleja la luz, acompaña el ritmo pausado de los días junto al mar y se adapta con la misma soltura a un evento de moda, una cata al atardecer o una noche elegante en José Ignacio. Este verano, el mensaje es claro: en Punta del Este, menos es más, y el blanco lo dice todo.
at redacción Marie Claire
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