Tuesday 14 de April de 2026

LIFESTYLE | Hoy 08:02

El nuevo lujo es salvar el planeta: el proyecto que transforma un paisaje en Namibia

En el extremo sur de Namibia, un proyecto de restauración ecológica busca devolverle la vida a un paisaje donde alguna vez ocurrió la mayor migración terrestre del planeta. Con el apoyo de Rolex y su Iniciativa Perpetual Planet, el programa ORKCA trabaja para reconectar ecosistemas, recuperar especies y transformar el territorio.

En el desierto del sur de Namibia, donde el horizonte parece extenderse sin límites y el viento levanta polvo rojizo sobre la tierra seca, ocurrió recientemente una escena cargada de simbolismo. Las puertas de un camión se abrieron y, tras unos segundos de silencio expectante, los primeros animales saltaron hacia la libertad. Órix, springboks y avestruces volvieron a pisar un territorio del que habían desaparecido durante décadas. Ese momento marcó un hito para el Orange River–Karoo Conservation Area (ORKCA), un ambicioso proyecto de restauración ambiental que busca devolver la vida a uno de los paisajes más castigados del sur de África. La liberación de estos primeros animales representa apenas el comienzo de un plan que podría convertirse en uno de los programas de rewilding —restauración de vida silvestre— más grandes del continente africano.

El regreso de la vida
La suelta de animales que buscan su libertad en su territorio.

El recuerdo de una migración perdida

Hoy el sur de Namibia parece un territorio silencioso, dominado por vastas extensiones áridas y tierras dedicadas a la agricultura. Pero durante siglos fue escenario de una de las migraciones animales más extraordinarias del planeta. Millones de antílopes springbok recorrían esta región en manadas gigantescas que se desplazaban desde el Kalahari siguiendo las lluvias. Estas migraciones, conocidas como trekbokken, podían reunir hasta diez millones de animales, superando incluso en magnitud a la célebre migración de ñus en África Oriental. Sin embargo, en apenas un siglo ese equilibrio natural se quebró. La expansión de la agricultura comercial, la instalación de cercas y la fragmentación del territorio transformaron radicalmente el paisaje. Las rutas migratorias quedaron interrumpidas y la fauna silvestre colapsó. En el sur de Namibia las poblaciones animales disminuyeron drásticamente y especies emblemáticas como elefantes, hipopótamos, leones o hienas desaparecieron por completo de la región. Lo que alguna vez fue un ecosistema vibrante se convirtió en un territorio dominado por la infraestructura humana.

El regreso de la vida
El team del sur de Namibia en su primera expedición.

La visión de restaurar el paisaje

El origen del proyecto ORKCA se remonta a 2016, cuando un pequeño grupo de conservacionistas llegó por primera vez a esta región con una idea que, en ese momento, parecía casi imposible: devolverle a este paisaje su equilibrio natural. El territorio estaba profundamente fragmentado. Cercas abandonadas, restos de metal y antiguas estructuras agrícolas impedían el movimiento de la fauna y bloqueaban antiguos corredores ecológicos. Durante varios años el equipo trabajó limpiando el terreno y explorando nuevas formas de turismo sustentable.

Pero el verdadero punto de inflexión llegó durante la pandemia, cuando la pausa global permitió replantear el propósito del proyecto. En 2020 nació oficialmente ORKCA, con una visión clara: crear un corredor de conservación a gran escala donde los animales puedan volver a desplazarse libremente. Para lograrlo, el proyecto combina diferentes estrategias: la compra de tierras disponibles, acuerdos con propietarios locales y modelos de conservación que integran la actividad agrícola con la protección de la biodiversidad. Hoy el área protegida ya abarca más de 160.000 hectáreas, pero el objetivo final es mucho más ambicioso: alcanzar más de un millón de hectáreas protegidas en los próximos quince o veinte años.

El regreso de la vida
La confundadora del proyecto en acción.

El regreso de la vida

La reintroducción de los primeros animales fue el resultado de dos años de trabajo científico y logístico. Los ejemplares liberados fueron equipados con sistemas de seguimiento que permitirán comprender cómo se adaptan al territorio y cómo se desplazan a través del paisaje. Estos datos serán fundamentales para planificar futuras liberaciones y reconstruir las dinámicas naturales del ecosistema. La presencia de grandes herbívoros cumple un rol clave en la restauración ambiental. Al desplazarse y alimentarse, los animales remueven el suelo y facilitan la dispersión de semillas, activando procesos ecológicos que permiten regenerar la vegetación y revitalizar el paisaje. Si el proyecto continúa expandiéndose, el siguiente paso será aún más ambicioso: reintroducir depredadores como los guepardos, lo que permitiría restablecer el equilibrio natural entre especies.

El regreso de la vida
Danzas típicas de la zona para celebrar la culminación del proyecto.

Un modelo de conservación diferente

ORKCA propone una mirada distinta sobre la protección ambiental. En lugar de crear pequeñas reservas aisladas, el proyecto busca restaurar ecosistemas completos, conectando territorios y recuperando antiguos corredores migratorios. También trabaja en estrecha colaboración con las comunidades locales, promoviendo un modelo donde la conservación pueda coexistir con la actividad económica y el desarrollo regional. Entre sus objetivos está garantizar que el pueblo indígena Nama mantenga pleno acceso al río Orange, una arteria vital que atraviesa esta región. A largo plazo, la visión es crear una reserva transfronteriza entre Namibia y Sudáfrica, capaz de restaurar un corredor ecológico histórico en el sur del continente.

El regreso de la vida
El origen del proyecto ORKCA se remonta a 2016, cuando un pequeño grupo de conservacionistas llegó por primera vez a la región.

Una oportunidad para el planeta

El proyecto cuenta con el apoyo de la iniciativa Perpetual Planet de Rolex, un programa global lanzado en 2019 que impulsa investigaciones científicas, expediciones y proyectos de conservación destinados a proteger los ecosistemas del planeta. A través de esta iniciativa, la marca colabora con científicos, exploradores y organizaciones ambientales que trabajan para preservar la biodiversidad y desarrollar soluciones para los desafíos ambientales del siglo XXI. En Namibia, ese apoyo se traduce en investigación científica, monitoreo de fauna y nuevas estrategias para restaurar el equilibrio natural del paisaje. La visión detrás de ORKCA es tan ambiciosa como necesaria: demostrar que incluso los ecosistemas profundamente alterados pueden recuperarse. A veces, todo empieza con un gesto simple. Abrir una puerta y permitir que los animales vuelvan a correr.

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