La zona de la Ribera del Duero, en la región española de Castilla y León, es un mundo inigualable para descubrir. Vitivinícola por excelencia, combina turismo rural con tradiciones ancestrales en los procesos de elaboración de clarete o tempranillo y también exhibe una colección de castillos y hoteles que la convierten en un destino original para visitar en la Madre Patria.
Se trata de una zona enoturística en constante crecimiento, que se amalgama con la historia que la rodea. Así, conocer los procesos ancestrales de la elaboración del vino se convierte en un viaje cultural que se complementa con otras actividades. La provincia ofrece nueve rutas certificadas por la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN): de Arlanza, Arribes, Cigales, el Bierzo, Ribera del Duero, Rueda, Sierra de Francia, Toro y Zamora. En esta ocasión haremos sólo una durante una semana, a puro brindis y degustación de delicias locales en un ambiente de lujo relajado.
Entre bodegas
La Ribera del Duero se extiende en una franja de 115 km de este a oeste y apenas 35 km de norte a sur, a poco más de dos horas al Norte de Madrid, abarca parte de las provincias de Burgos, Soria, Segovia y Valladolid, con el río como compañero de viaje. Es una región con más de 2 mil años de historia en torno al vino, pero también con una poderosa gastronomía en la que el lechazo (cordero) asado en horno de leña es el máximo exponente. También hay restaurantes reconocidos con estrella Michelin que ofrecen menús de pasos maridados con los productos locales.
Dentro de estos últimos se destaca la lujosa Bodega Arzuaga, con 210 ha. de viñedos ubicados principalmente en su finca La Planta, en la provincia de Valladolid. Cultivan las variedades Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot, que se benefician de un clima y suelos singulares para una maduración lenta y perfecta de las uvas.
La Ribera del Duero se extiende en una franja de 115 km de este a oeste y apenas 35 km de norte a sur, a poco más de dos horas al Norte de Madrid, abarca parte de las provincias de Burgos, Soria, Segovia y Valladolid,
Además tienen un restaurante, Taller Arzuaga, comandado por la chef Sara Ferreres, que tiene opciones de menú a la carta o por pasos. El más extenso, denominado Gran Reserva, se convierte en una experiencia que toma su tiempo, todo organizado como una gran ceremonia en la que cada bebida y cada plato tienen su momento especial. Todo es sorprendente, delicioso, único. Son 15 pasos con un valor de 275 euros por persona. La espectacular bodega está en Quintanilla de Onésimo, Valladolid.
En Quintanilla de Onésimo hay una bodega más joven, que se recorre en bicicleta y donde se hacen fiestas, Finca
Villacreces. Aquí las degustaciones se convierten en un pic nic en su hermoso parque, para conocer su vino insignia Pruno. También está la impactante Bodegas Portia, moderna y llena de arte en Gumiel de Izán, que ofrece un almuerzo maridado con sus vinos que es un plus. Pero lo más divertido es bajar a los túneles de Bodega Don Carlos, una vinoteca de Aranda del Duero donde Cristina, a varios metros bajo tierra, brinda una detallada cata en la que se aprende mucho de vitivinicultura.
En las cuevas y con vino
En Dueñas se ve exactamente cómo era la vida a comienzos del siglo pasado: Valentín Rincón Blas es el encargado de mostrar la vivienda familiar, que ahora sólo se usa para las reuniones del domingo. Está en los altos del pueblo, construida a fuerza de excavar la tierra y crear habitación tras habitación, encaladas, que fueron creciendo junto con las necesidades familiares de los vecinos pobres. Son espacios frescos y aireados por sus chimeneas, lo único que se ve en el horizonte cubierto de pasto. Allí vivían los jornaleros del campo. Las condiciones de habitabilidad son buenas ya que, dependiendo de la época, las temperaturas oscilan entre 13 y 18 grados, por lo que se necesita poca energía para calentar cuartos de una 10 m2. Los Rincón Moreno vivieron ahí desde 1930 hasta principios de los ’50. Hoy la organización ABCDueñas se dedica a preservar y difundir esta tradición ancestral que se complementa con la elaboración y conservación del vino en cuevas similares, pero subterráneas.
Los Reyes Católicos fueron los grandes protagonistas de esta zona, presidida por dos castillos emblemáticos: el de Peñafiel y el de Fuensaldaña.
Ricardo Crespo, joven dueño de EME Bodegas en la vecina Fuensaldaña, mantiene el proceso familiar de elaboración de vino usando una viga del siglo XVII para presionar las vides y elaborar sus productos premiados. Es una empresa de una sola persona, ubicada 15 metros bajo tierra, donde se realiza el proceso de vinificación. Hace mucho frío allí. Arriba se hacen catas y se venden sus claretes y tintos por menos de 10 euros. hasta descubrirla y ver los depósitos de hormigón y terminar con una cata acompañada por embutidos y quesos (tiene un valor de 10 euros). No caben dudas de que después el visitante se llevará varios souvenirs.
El medioevo bien presente
Los Reyes Católicos fueron los grandes protagonistas de esta zona, presidida por dos castillos emblemáticos: el de Peñafiel y el de Fuensaldaña.
El primero, ubicado en la ciudad homónima y a 57 km de Valladolid, domina la urbe desde una colina y tiene la particularidad de poseer forma de barco. Su historia se remonta al 900, en tiempos del Rey León II. Hoy se puede subir a sus torres pagando 6,60 euros. Alberga al Museo Provincial del Vino, cuya visita está incluida en la entrada. Allí se dieron las luchas entre musulmanes y cristianos.
El otro castillo ofrece la mejor visita pues es directamente un museo medieval interactivo. Ubicado a 6 km de Valladolid, fue construido en el siglo XV por la familia Vivero. Fue donde pasaron su luna de miel Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Se lo ve desde lejos gracias a su torre de 34 m de altura y sus tres pisos interiores, comunicados por una escalera de caracol de planta cuadrada que llega hasta una terraza almenada. Fue restaurado en 1983 y ahora la visita incluye exhibición de vestidos, trajes y armaduras. Lo mejor es que tienen un guardarropas muy completo para que grandes y chicos se vistan y jueguen a ser personajes de otros tiempos. El precio de la entrada es de 5 euros y con visita guiada que incluye el ascenso a la Torre del Homenaje, 6. Los miércoles es gratis.
at Patricia Daniele
Accedé a los beneficios para suscriptores
- Contenidos exclusivos
- Sorteos
- Descuentos en publicaciones
- Participación en los eventos organizados por Editorial Perfil.

Comentarios