domingo 20 de septiembre de 2020

CULTURA | 15-09-2020 09:58

Valeria Schapira: "Esta sociedad careta no quiere hablar del envejecimiento"

La periodista y escritora Valeria Schapira vuelve a las librerías con 50 años. Aquí, habla de esta década, del sexo, del miedo a envejecer, de cómo la sociedad maltrata a las mujeres maduras y de muchos temas más.

Siempre escribe con inteligencia, audacia y mucho humor. Así es la periodista y escritora Valeria Schapira, que tras un largo tiempo sin publicar, se animó a escribir sobre el paso del tiempo en su libro Hola 50 (Urano), en donde a través de varios capítulos se presta a hablar sobre lo que significa esta década para las mujeres. Su libro es un mix perfecto de humor, investigación y testimonios para todos los gustos. 

-¿Qué te motivó a escribir este nuevo libro?

-No estaba en mis planes escribir un nuevo libro, ya que hacía casi dos años estaba viajando por el mundo con “Viajo Sola”, mi emprendimiento multiplataforma de viajes. Entre viaje y viaje, a Georgina Dritsos, de Editorial Urano, se le ocurrió la idea de este libro y me pareció un material tan necesario e interesante que accedí. Es que estaba en la antesala de los 50 y no me había dado cuenta. Estaba muy ocupada viviendo.


-¿Por qué creés que esta década marca un hito en la vida de la mujer?

-Por un montón de razones. Sobre todo, porque ya hemos vivido mucho, hemos transitado cantidad de experiencias y tenemos claro que sí y qué no. Sobre esto hablo en el libro. Y también porque hay claridad – producto de todo lo experimentado – en los caminos que queremos transitar. Si una ha evolucionado, será consciente de que no hay tiempo para perder. Ni energía para dilapidar.

Me criticaron mucho por poner en la contratapa que los 50 marcaban un final. Esta sociedad no quiere hablar de la finitud. Si vos vivís en consciencia, en el aquí y ahora, te das cuenta de que todos los días estamos envejeciendo. Y que, inexorablemente, todos nos iremos de este plano. Pero esta sociedad careta no quiere hablar de temas como el envejecimiento. Y de morir, mucho menos.

El libro tiene mucho de investigación periodística, testimonios de profesionales, entrevistas, y testimonios de mujeres que están transitando la quinta década. Según la OMS, la principal causa de discriminación en el mundo es el edadismo, la discriminación por edad. Las mujeres estamos atravesadas por la discriminación etaria y por la tiranía estética. Un hombre con canas es un galán maduro, a una mujer con canas le pueden llegar a decir “vieja de m…”.

 

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-¿Qué es lo mejor de tener 50?

-Que tenés certezas, que sabés lo que sí, lo que suma, lo que te nutre. Y sabes “lo que no”. En la madurez empezamos a gozar de manera casi triunfal de aquellas cosas que sí sabemos, las que genuinamente deseamos, las que queremos, las que aprendimos a fuerza de dolores, de amores, de llantos, de vivencias y, sobre todo, de los buenos momentos vividos.

Esta es una pequeña lista de las cosas que hoy sé y figuran en el libro

  • Sé qué tipo de personas quiero tener a mi alrededor

  • Sé qué tipo de personas no quiero en mi vida
  • Sé que los valores no son moneda de cambio
  • Sé qué estoy dispuesta a negociar y qué no para obtener algunas cosas
  • Sé que la vida no es justa y, pese a ello, estoy dispuesta a que las situaciones que estén a mi alcance sean lo más justas posibles
  • Sé que el tiempo es mi mayor bien y lo administro para no sentir que lo estoy perdiendo
  • Sé que hay situaciones en las que no estoy dispuesta a invertir mi energía
  • Sé que estamos de paso y no pierdo un segundo en tonterías
  • Sé que quiero seguir cultivando mi vida espiritual
  • Sé que el servicio tiene que tener un rol protagónico
  • Sé que hay gente que SÍ y gente que NO

 

 

-En el libro invitás a rediseñarte a los 50, ¿por qué?

-Me entusiasma la idea del rediseño de los 50 porque ofrece una mirada optimista y diferente a una edad en la que las mujeres estamos plenas para iniciar, maduras para rechazar lo que no nos quede cómodo, y activas para la empresa personal o profesional que nos propongamos.

Desde la mirada de muchos medios de comunicación hasta hace poco tiempo atrás se asociaba a la mujer de 50 con una señora que, habiendo criado ya a sus hijos, ahora tenía “permiso” para hacer otras cosas con su vida. Se hablaba del síndrome del nido vacío tanto como para dar un ejemplo grueso de la mirada sesgada y poco fiel a la realidad de tantas mujeres. Esta mirada reduccionista – aún vigente en muchos estratos sociales - no contemplaba cuestiones como:

  • No todas las mujeres son madres
  • No todas las mujeres se casan o tienen pareja
  • No todas las mujeres son heterosexuales
  • Muchas mujeres sienten alivio cuando sus hijos dejan el hogar
  • Algunas mujeres son madres hoy en día a los 50, así como otras son abuelas
  • Muchas mujeres resetean su vida profesional y personal en la quinta década
  • Hay mujeres que tienen una vida más “tradicional” y otras han pateado el tablero hace rato

 

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-En Marie Claire hablamos mucho de menopausia, el último de los tabúes femenino, ¿por qué creés que se habla tan poco del climaterio? ¿Por qué creés que es interesante reivindicar esta etapa?

-Es tan simple como poner “menopausia” en google. Las imágenes que aparecen son de mujeres con cara de hartazgo, acaloradas y alteradas. Parte de la desinformación, de los prejuicios anacrónicos y de la ignorancia. Las mismas mujeres ocultan sus síntomas para no parecer “viejas”, como si eso fuera un defecto en lugar de algo que es parte del ciclo vital. Los hombres -y también muchas mujeres- critican a otras porque “está menopáusica”.

No hablar de lo que nos ocurre, además de un sinónimo de ignorancia, es egoísmo puro. Es no allanar el camino a las mujeres que nos siguen. Vivimos, en promedio, un tercio de la vida en menopausia. Una enorme porción del universo médico –salvo algunas y muy gloriosas excepciones- no suele tomarse el tiempo para explicarnos cómo puede repercutir en nuestro físico y organismo el cambio de década, la premenopausia, la menopausia y la posmenopausia. Básicamente, porque no saben y en lugar de derivarnos a personas que estén en tema, con buena información y empatía, acallan a los pacientes. Hay que empoderarse. La información es poder. Salir a buscar recursos, apoderarnos de nuestro cuerpo y de toda la data que hay disponible. Al fin y al cabo, es nuestra vida.


-En el libro das muchos tips y consejos, ¿de dónde los aprendiste, es experiencia personal?

-La  mayoría de mis libros tiene un gran componente autorreferencial, aún un libro de investigación periodística exhaustivo como este. En mis libros, en mis charlas, en mis tertulias del buen amor, en mis talleres sobre el duelo de los animales de compañía lo que prima es la empatía. Yo soy vos, vos sos yo. Mujeres que nos espejamos.  No soy una periodista ni una escritora que escribe desde algún lugar inalcanzable. Te muestro mis sombras porque todos las tenemos, mis dolores del alma, mis amores y desamores. Mi estilo de escritura es frontal y directo, como soy. Digo lo que pienso. Digo lo que siento. Puede gustar o no, pero podés tener la certeza de que no hay hipocresía en ello.


-¿Qué rol juega el humor en todas las etapas de la vida?

-El humor ha sido mi tabla de salvación. Todo lo transmuto en humor. Con el tiempo, he sido capaz de reírme de las circunstancias más siniestras de mi vida. Eso me salvó. Y a la vez, me ayuda a restarme importancia. Somos finitos e insignificantes. Y si me río de mí, te reís conmigo. No de mí.

FOTOS: CHRIS BELIERA. 

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