Una tez sana no requiere una docena de pasos. Solo unos pocos elementos esenciales son los que más importan, y suelen ser los menos glamorosos. La crema hidratante es uno de esos ingredientes fundamentales (junto con el limpiador y el protector solar) que la mayoría de las personas realmente necesitan. Y cuando los dermatólogos dicen “esencial”, es literal y para nada a la ligera. “La piel pierde agua, y la crema hidratante ayuda a reponerla. Aunque no lo notemos, cerca de 400 ml se evaporan del cuerpo a diario”, explica la Dra. Whitney Bowe, dermatóloga y profesora en Yale University.

Causa y consecuencia
El proceso natural de nuestro organismo, conocido como pérdida de agua transepidérmica, se refiere a la liberación gradual de humectación a través de la barrera cutánea; la matriz de células y lípidos que componen la capa más externa. Y es natural en cualquier cutis sano. “Es decir, la disminución de líquido es normal, pero no reponerlo tanto internamente (tomando agua) como de forma externa (con tratamientos específicos) puede provocar distintos grados de sequedad y hasta deshidratación. Cuando esto sucede, la epidermis reacciona de diversas maneras: se ve opaca, se siente áspera y se acentúa la apariencia de líneas finas y arrugas”, agrega la doctora Bowe.
Requisitos de una buena crema
La mejor fórmula no sólo repondrá la humedad perdida, sino que también va a evitar que se evapore en exceso. Pensémoslo como un buen edredón, que te mantiene abrigado y evita que el calor se escape de la cama. Una crema eficaz hidrata, nutre y logra que estos beneficios persistan durante todo el día. Algunos de los activos más eficientes:
- . Humectantes: glicerina, ácido hialurónico y glicol, que atraen el agua hacia la epidermis.
- . Emolientes: el escualano y la niacinamida suavizan y retienen la humedad.
- . Selladores: las ceramidas, así como los aceites naturales (es imbatible el de jojoba), crean una barrera entre la epidermis y el aire para prevenir la pérdida de agua.
Por supuesto, algunos ingredientes satisfacen varios requisitos. La niacinamida, por ejemplo, cumple con los tres.
“Es vital aplicar la hidratante después de limpiar la epidermis, porque algunos de las fórmulas desmaquillantes barren con gran parte de los lípidos y provocan cambios en el pH cutáneo”.
Cuál elegir
Cuando empezamos a buscar la fórmula ideal, lo más importante es tener en cuenta el tipo de piel. La mayoría de las personas tienen una tez que se clasifica en una de estas categorías: seca, grasa, mixta (grasa en algunas zonas y seca en otras) y normal. “No me gusta mucho la palabra ´normal´, ya que hablamos de un órgano dinámico”, aclara la doctora Anjali Mahto, autora de The Skincare Bible y miembro del Royal College of Physicians. El término lo acuñó por primera vez en 1910 Helena Rubinstein como concepto científico de clasificación. “Pero la realidad es que la dermis no posee un estado fijo y de su comportamiento depende la homeostasis, el equilibrio interno. Es más correcto referirnos a una piel eudérmica, que describe con precisión técnica un estado de equilibrio temporal entre sebo y humedad, reconociendo que la salud cutánea es un espectro biológico y no una categoría fija”, agrega. Su recomendación es dejar de auto diagnosticarnos y reconocer qué particularidades cutáneas tenemos, consultando siempre a un especialista. Una vez que contamos con esta información valiosa, estamos en condiciones de elegir el mejor tratamiento.

¿La piel grasa se deshidrata?
Sí. Por más extraño que parezca, puede estar en modo “desierto”, sobre todo a nivel epidérmico. Muchas personas que sufren de grasitud, tienden a no hidratarse lo suficiente, ya que al notar brillos e imperfecciones consideran que no es necesario. Es más, huyen de cualquier textura humectante. “Varios de los cosméticos que se recomiendan para absorber el sebo poseen activos muy astringentes. Entonces, mientras dan la sensación de que están controlando la grasa, y puntualmente lo están haciendo. ¿Cómo? Generan un efecto rebote, alterando la barrera hidrolipídica que ayuda a retener y regular la humedad”, comenta la doctora Shereene Idriss, conocida en las redes sociales como #PillowtalkDerm y por desmentir grandes mitos de belleza.
Cómo y cuándo
La manera más sencilla de prevenir los efectos negativos de la sequedad es ser constante y aplicar la hidratante dos veces al día. De día y de noche, después de cada limpieza. Sin embargo, para quienes se inician en los cuidados, puede parecer una tarea ardua. Como ocurre con todos los hábitos, mantener una rutina beauty se vuelve más fácil con el tiempo, e incluso puede llegar a disfrutarse. “Es vital aplicar la hidratante después de asear la epidermis, porque algunos de las fórmulas desmaquillantes barren con gran parte de los lípidos y provocan cambios en el pH cutáneo. Entonces, una vez elegido el producto adecuado para dejar la tez impoluta y sana, lo mejor es equiparnos con la cantidad de lípidos necesarios para humectar, mejorar la permeabilidad, ayudar a que se cumpla la función de barrera y evitar los signos de envejecimiento”, agrega la doctora Idriss.
La piel no posee un estado fijo y de su comportamiento depende la homeostasis, el equilibrio interno.
Sobre gustos
Si bien para muchos las preferencias acerca de la textura y el aroma pueden ser excluyentes, mientras no elijamos un producto desaconsejado para nuestras características, utilizar la fórmula que más nos guste hará que sea más fácil ser constante con la hidratación. Y cuando se trata del cuidado beauty, la rutina es fundamental. Si combinamos los gustos personales con los requisitos básicos indicados por los expertos, elegir lo mejor para nuestra piel es un acto de cuidado que siempre vamos a agradecer.
at María Molina
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