jueves 2 de febrero de 2023

SOCIEDAD | 07-12-2022 14:17

Redes de tratas, proxenetas y el infierno del "salón": la industria del sexo en Rusia en primera persona

Mujeres vulneradas al trabajo sexual sin otra alternativa. El negocio de la prostitución en Europa en palabras de sus protagonistas.

“Entrar en el campo de la prostitución es tremendo, cuesta muchísimo salir de él. Me llamo Verónica Antimonik. Desde hace casi 20 años me ocupo del problema de la trata de personas y trabajo para una fundación. Mi campo de trabajo siempre estuvo enfocado en la explotación de las mujeres en la prostitución y en otros ámbitos de la llamada industria del sexo (striptease, escorts, pseudo-masaje, salones masculinos, porno, webcam)", dice Veronika y enseguida recuerda:

"A los 19 años, empecé a hacer este voluntariado en un centro de crisis para para mujeres y niños maltratados en Rusia. Recuerdo que una de las primeras pacientes del centro fue una niña de un pequeño pueblo ruso. Le habían dado pastillas para dormir cuando tenía 12 años, fue secuestrada y vendida a proxenetas para la prostitución callejera. Había otra niña de Moscú que fue vendida a un burdel de élite en Israel, como también recuerdo a varias chicas alemanas que sufrían casos similares. Es una situación muy compleja, las mujeres que no eligen esto quedan con traumas de por vida a los que hay que atender”.

La prostitución es un gran negocio para los proxenetas, que en Europa según datos oficiales da más ganancias que el tráfico de drogas.

Un complejo panorama para u

La esfera de la prostitución consta de tres elementos: personas prostituidas, compradores de “servicios sexuales” y delincuentes que lucran con ello (proxenetas, traficantes). Cuando se habla de prostitución “trabajo sexual”, da la impresión de que se trata de una libre elección, pero no siempre lo es. Es un gran negocio para los proxenetas, que en Europa según datos oficiales da más ganancias que el tráfico de drogas.

La sociedad condena y estigmatiza a las trabajadores del sexo. Por esta razón, rara vez están dispuestas a compartir sus historias y, por tanto, reciben más estigmatización que apoyo. A diferencia de lo que dice el saber social, esta no es una profesión antigua, es una forma de opresión de la mujer. El sexo sin consentimiento es siempre violencia. 

Se usa la palabra “mujeres” para referirse a todas las víctimas, porque más del 90 por ciento son niñas y mujeres (y la mayoría de los consumidores de sexo son hombres), aunque los hombres y las personas transgénero también son explotadas sexualmente.

Mujer atada, esclava
La fotógrafa rusa Anastasia Mayskaya aportó su cruda mirada para el informe.

El "modelo sueco" y el infierno del "salón"

El “modelo sueco” demuestra su eficacia. Suecia es el primer país del mundo en aprobar la “prohibición de compra de sexo”, lo que significa que la compra de sexo es un delito punible. Sin embargo, la prestación de “servicios sexuales” no es una violación de la ley. El objetivo principal es cambiar el comportamiento, no la persecución penal. Este modelo se ha adoptado en Francia, Israel, Noruega, Islandia, Irlanda y Canadá.

Masha tiene seis años de experiencia en la prostitución. Ya pasó casi un año desde que pudo salir de la industria del sexo, principalmente gracias a la ayuda de una fundación. 

“La prostitución es un trabajo de alta presión. Mucha gente ha estado impulsando la idea de que es divertido para nosotras, porque existe una imagen cinematográfica y bella que no se condice con la realidad. Las prostitutas tranquilizan su conciencia sugiriéndose a sí mismas que una mujer desee los actos sexuales tanto como ellos. No es una vida fácil en absoluto. Crecí en una familia destructiva. Fui violada por mi hermano cuando era muy joven: abusó de mí cuando apenas tenía 15 años. Mi madre no quería creerlo, así que me escapé de casa en cuanto pude", relata Masha.

"Mientras vivía en la calle a menudo tenía que dormir con alguien por la noche. Así que pensé: ¿por qué no lo hago entonces por dinero? Me imaginé la industria del sexo a través de el cine, creía que iba a ser acompañante e ir a cenas y salir a cenar con los hombres. Pero la realidad es que te llevan a una casa donde había siete varones... Fui tomada por un proxeneta. Desde los 17 años ya me dirigía a los clientes por Internet. Al final me metí en el “salón”, que es lo más “importante” que puede ocurrir en la prostitución. Por regla general, el “salón” se encuentra en una habitación del sótano y por alguna razón tiene que tener alfombra roja. Hay muchas habitaciones tipo hotel, un par de duchas y una habitación para las niñas. Se llama 'guardería'”, describe con una crudeza que cohíbe.

“Me cansé de tener un cuchillo, un spray de pimienta o una pistola eléctrica en todo momento. Las drogas y la prostitución han desordenado mi vida”.


"Una vez tuve un problema oncológico en el ovario derecho y necesitaba descansar. Al proxeneta no le importaba cómo te sentías. No me dejó ir a casa”, agrega,  “Las relaciones sexuales sin preservativo se pagaban como  un servicio adicional. Y los clientes a menudo se quitan el condón a propósito, y no quieren pagar más. Me robaron, me golpearon, tuve enfermedades sexuales…”. 

“Me cansé de tener un cuchillo, un spray de pimienta o una pistola eléctrica listos en todo momento. Las drogas y la prostitución han desordenado mi vida. Estaba trabajando para sobrevivir, y solía olvidarme de mi vida y de mi integridad. Quería dejarlo, cada día, no sabía cómo. A menudo decidía abandonar... Y cuando te quedás sin dinero, volvés. Todavía sigo sin aceptar mi cuerpo, no quiero cuidarlo. No quiero ocuparme de ello. No me ducho durante una semana, no lavo la ropa. La ducha la asocio con el 'salón'”, remata. 

Fotos: Anastasia Mayskaya.

 

at Marie Claire Rusia

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