domingo 5 de febrero de 2023

SOCIEDAD | 26-12-2022 08:02

Descubrí tres historias conmovedoras de madres que buscan a sus hijos

Tres historias conmovedoras y un anhelo que toma fuerza, ya que por primera vez desde el Estado se propone acompañar a las personas que buscan su identidad más allá de la fecha en que nacieron.

Judith Alexandre (45) lo supo desde siempre. A los 3 años, le vino una frase a la cabeza: “Esta no es mi mamá”. La intuición siguió creciendo. A los 5, una de sus amiguitas dijo: “Yo soy adoptada”, otra respondió: “Yo no soy adoptada”, y Judith pensó: “¡Ah, puede ser eso, que sea adoptada!”. Empezó a preguntarle a su madre, la mujer la evadió hasta que soltó: “Papá no quería que te dijera, él se va a enojar conmigo, nosotros te queremos”. La infancia siguió con preguntas, pero la adolescencia se impuso como una necesidad imparable de respuestas: quería buscar su verdad y saber si tenía una familia.

Como había nacido en el 77, a los 19 años, se acercó a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI) pensando en que podía ser hija de desaparecidos. Dejó su sangre para que fuera cotejada en el Banco Nacional de Datos Genéticos pero no se encontró compatibilidad. 

Paola Vocos (50) nunca sospechó nada. Hasta que a sus 30, en medio de una discusión, su madre le dijo que se la había vendido una partera de nombre Mafalda, tristemente célebre en la ciudad de Córdoba, donde vivían. Tenían una mala relación y ella no le creyó. Le preguntó a su padre, por quien tiene adoración, y él terminó confirmándolo todo. “Fue como cuando hacés un castillo de arena y viene el viento y te lo tira, eso sentí. Lo que más me dolió fue no ser hija de mi papá. Al poco tiempo empecé la búsqueda, por Facebook y en el diario La Voz del Interior. Yo quería encontrar a mi mamá, porque papá ya tenía”, señala. 

“Jamás voy a dejar de buscar a mi hijo, lo amamos desde el primer momento. Quiero que sepa la verdad y, él me dirá si quiere revincularse o no. No hay peor cosa que no saber quién sos, que no saber tu historia”.

Madres que buscan

A los 20 años, Adriana Constantino (66) estaba embarazada, con una hijita de poco más de un año y en situación de calle. Fue a pedirle ayuda a su familia. “Dijeron que iban a ubicar al bebé, que era lo mejor, que yo no tenía nada para ofrecerle”. Arreglaron con una partera que atendía en el barrio de Flores y ella dio a luz. “Pasado ese trance, que es muy traumático, empecé a querer saber dónde y cómo estaba, pero me decían mentiras. que la había adoptado un matrimonio de abogados de Mercedes, que se habían ido a España”. Adriana también fue a la CoNaDI, porque imaginó que, por el año de nacimiento, su hija recurriría allí. Era alrededor del 86 y en ese tiempo le dijeron que no podían hacer nada, porque la sustitución de identidad no tenía que ver con la dictadura cívico-militar. “Es una lucha con vos misma porque pensás si tenés derecho a buscar, a reclamar, a aparecer en su vida si tal vez ni sabía que era adoptada. Hasta que dije: “Si no lo sabe, ya tiene edad para saberlo””. Otra cosa que hizo Adriana fue ir junto a su hija menor al programa de reencuentros “Los unos y los otros”, que conducía Andrea Politti.

Collage busqueda ojo


El bebé de Stella Maris Ceratti (61) nació el 2 de mayo de 1995, en la clínica La Unión, de Villa Martelli. Era su cuarto hijo y ella había sido internada unos días antes por amenaza de parto prematuro, con 35 semanas de gestación. Su obstetra la revisó y le dijo que le daría el alta. Pero a las dos horas, cambió la guardia, le hicieron una ecografía y le anunciaron que su bebé estaba muerto. Stella Maris no entendía nada, hacía un rato había escuchado los latidos. Esos médicos le aseguraron que había sido una muerte súbita y le indujeron el parto. Stella pidió ver a su bebé y le acercaron a uno, envuelto en una sabanita celeste. Le dio un beso.

 

Estaba frío. En la clínica les dijeron que la obra social se encargaría de arreglar todo, para que fueran directamente al cementerio. Su esposo se negó, contrató a una cochería y vistió al bebé con la ropa del ajuar. A los días, se dio cuenta de que el grupo sanguíneo de la criatura era técnicamente imposible: A+, mientras que Stella es 0- y él, B+. Fue la primera de muchas irregularidades: les aseguraron que el bebé tenía síndrome de Down y las paredes del estómago abiertas, algo que no habían visto en las ecografías y que tampoco observaron al ver el cuerpo; el diagnóstico fue de muerte intrauterina 48h antes del parto y su obstetra había escuchado los latidos dos horas antes del nacimiento; no les daban la historia clínica, luego les dijeron que la habían perdido. Entonces, presentaron una denuncia judicial por retención indebida de documentación con la posible intención de ocultar un delito mayor como el robo del bebé.

“Pasamos pericias psicológicas, porque decían que yo estaba loca, y todo el tiempo daban a entender que mi esposo no era el padre. Más tarde reconocieron que habían rehecho la historia clínica y se descubrió que la ecografía que comprobaba la muerte del feto era de otra mujer”. El juez de la causa fue amenazado y a ellos les prendieron fuego un auto. Finalmente, en 1997, lograron exhumar el cuerpo: tenía la misma ropita que le habían puesto aunque no existía nexo biológico con Stella y su marido. Los médicos fueron detenidos pero le echaron la culpa a la morgue. Según los registros, las otras dos criaturas que habían estado allí en esos días (una bebita de un mes y un feto de seis meses de gestación) no coincidían con el cuerpo exhumado. En 2004, los acusados fueron sobreseídos por falta de mérito.

 

Tejiendo redes

La mamá de crianza de Judith veía siempre Los unos y los otros. Aparentemente el día en el que fueron Adriana y su hija más chica, ella estaba frente al televisor. “No me dijo nada, pero me dejó un papelito con el teléfono de la producción. Y yo me indigné porque no iba a ir a la tele para decir que lo único que sabía es que no era hija biológica de ellos. Mis hijos eran chiquitos y exponerme era exponerlos”. Judith había llegado a su familia de crianza después de que ellos estuvieran en lista de espera de adopción legal y de que alguien les ofreció un bebé y les cobró por “el trámite completo”: borrar la identidad de la criatura y anotarla como hija biológica. “Mi mamá de crianza dijo algo respecto a que yo tenía una hermana (evidentemente porque la había visto en el programa), entonces yo iba a las marchas del 24 de marzo buscando a mi hermana”.


A esa altura, Adriana formaba parte de los grupos de búsqueda que hay en redes sociales. En 2019, se enteró de que CoNaDI había abierto la posibilidad de rastrear identidades para quienes no eran hijos de desaparecidos. Entonces volvió y consiguió que le tomaran la muestra de sangre. 
A Judith le sonó el teléfono un día antes que a Adriana. Era 21 de agosto: “¡Encontramos a tu mamá y a tu hermana! ¿Podés venir mañana?”. Ella se quedó muda sin lograr articular palabra. Desde los 20 que esperaba ese llamado. 

“Necesitamos que se presenten más madres, no importa el período de nacimiento, no le vamos a pedir ni explicaciones ni documentación. Sabemos que no se presentan porque tienen mucho dolor y vergüenza, pero ellas son víctimas”.

 

Un nuevo puente

En octubre de 2022, el Programa Nacional sobre el Derecho a la Identidad Biológica pasó al ámbito de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI), dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos. El equipo de Orígenes Biológicos de la CoNaDI se propone acompañar a las personas nacidas en Argentina que buscan su origen biológico y convocar a las madres o familiares biológicos que buscan a esas personas separadas de sus familias, independientemente de las fechas o circunstancias en que se haya producido el nacimiento. 


La directora de la CoNaDI, Claudia Carlotto, explica: “Lanzamos la campaña Mamás que buscan porque necesitamos que se presenten más madres, no importa el período de nacimiento, no le vamos a pedir ni explicaciones ni documentación. Sabemos que no se presentan porque tienen mucho dolor y vergüenza, pero ellas son víctimas porque, aunque incluso si entregaron a sus bebés voluntariamente, no es así como se hace una adopción legal; estamos hablando de un despojo, de una criatura a la que se le borró su identidad”. 

Cuando llega una persona que busca a su madre y cuando se presenta una mujer que busca a su hijo, se abren legajos y comienza una investigación. Esos datos iniciales se cotejan con los otros informes que hay en CoNaDI y, de haber coincidencias, se hace el ADN entre esas dos partes. Hoy existen unas 14 mil presentaciones de gente nacida entre el 75 y el 83 y unas 4000 más por fuera de esa fecha. Además, hay más de 500 madres que tuvieron a sus bebés en épocas de dictadura y que no fueron despojadas de ellos por los militares sino por quienes aprovecharon su vulnerabilidad. Del cruce entre ambos tipos de registros, ya se produjeron 14 encuentros. 

Madres que buscan hijos
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Búsqueda infinita

“El programa de CoNaDI es un avance porque van a estudiar nuestras historias pero es muy difícil porque, para que nos encontremos, tenemos que estar buscándonos los dos y a nuestros hijos les han contado mentiras. Por eso pido que quienes duden de sus orígenes, se acerquen para que les abran una carpeta. Yo jamás voy a dejar de buscar a mi hijo, lo amamos desde el primer momento. Quiero que sepa la verdad y, él me dirá si quiere revincularse o no. No hay peor cosa que no saber quién sos, que no saber tu historia”. 


Paola habla y llora. Cuenta que su marido y sus tres hijos son su sostén, que en un momento se ilusionó con un “matrimonio hermoso” que buscaba a su hija, pero no. En estos veinte años poco pudo reconstruir: Mafalda ya murió y dejó un montón de víctimas (muchas agrupadas en FB “Hermanos y madres del alma”). “Cuando te enterás de esto, salís a la calle buscando un parecido. Es como buscar una aguja en un pajar”. A ella le dijeron que su mamá biológica era una estudiante del interior muy jovencita. No sabe si creerlo porque eso es lo que le dicen a la mayoría. “Siento la necesidad de cerrar una historia, tantos años, tantas notas, y que nadie te reconozca, se hace muy difícil. Pero también pienso que si ella era muy joven cuando nací, ponele que tenga 70, ¡mirá todo lo que hay por delante!”.

“Hoy existen unas 14 mil presentaciones de gente nacida entre el 75 y el 83 y unas 4000 más por fuera de esa fecha. Además, hay más de 500 madres que tuvieron a sus bebés en épocas de dictadura y que no fueron despojadas de ellos por los militares sino por quienes aprovecharon su vulnerabilidad”. 

Un nuevo nacimiento 

El 22 de agosto de 2019, Judith y sus cuatro hijos fueron a CoNaDI. “Cuando quieras, llamamos a tu mamá, nosotros respetamos tu tiempo”, le dijeron. Adriana estaba durmiendo, la despertó el teléfono. Al escuchar de dónde la llamaban, no reaccionó. De repente, del otro lado de la línea, estaba Judith. “Fue un tiempo sin tiempo, no sé bien qué le dije pero quería decirle que no tuviera miedo, que viniera. Ella lloraba y se reía, al mismo tiempo y con una magnitud… y me decía que sí, que iba a venir”.

Madres que buscan hijos
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Una hora y media después, todo fue un abrazo. De Judith con sus hermanas. De Judith con Adriana, “mamá me miraba como mirás a un recién nacido”. De los hijos de Judith con Adriana, “que mis nietos me dijeran “abuela” desde el minuto cero, es mágico”. Judith explica: “Mucha gente te dice que dejes de buscar, porque parece que estás eligiendo estar triste, quedarte en la falta sin valorar lo que tenés, que para qué buscás. Y no hay un qué, hay una necesidad de encontrar tu verdad. Desde que nos vimos, fuimos familia y empezamos a reconstruirnos”. “A mí también me decían que me tenía que olvidar, “mirá que lindas nenas tenés, tenés que criar a estas”, y yo les decía no soy una vaca que parió y ya está, a mí me faltaba un hijo. Creo que es terrible para cualquier madre, sea cual fuera la circunstancia”, concluye Adriana y alienta a las mamás a acercarse, porque ese hijo merece la verdad y porque la paz que les puede dar el reencuentro es impagable.

ILUSTRACIÓN: VERÓNICA MARTÍNEZ CASTRO. 

 

 

at Valeria García Testa

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