Thursday 19 de February de 2026

SOCIEDAD | Hoy 08:30

Depilación, feminismo y la libertad de elegir: cuándo el pelo deja de ser “control” y pasa a ser decisión

La depilación fue durante décadas un mandato social impuesto sobre los cuerpos femeninos. Hoy muchas mujeres la miran con otros ojos: ya no como control del cuerpo sino como una elección consciente, personal y libre de juicios. El cambio no está en si te depilás o no, sino en por qué lo hacés.

Por años, la depilación estuvo asociada al mandato estético: sin vello, el cuerpo “limpio”, “presentable”, “femenino”. La publicidad, la moda y hasta las normas sociales reforzaban que el cuerpo debía verse de determinada manera para ser aceptado, deseado o valorado. Y si no te depilabas: te miraban diferente, o peor aún, te juzgaban.

Ese marco — rígido, homogéneo — fue desafiado por olas de pensamiento feminista que empezaron a plantear algo simple pero radical: el cuerpo no es un objeto de control social sino un territorio de decisión personal. No se trata de abolir la depilación, sino de quitarle el peso de la obligación.

 

Depilación

 

Hoy, muchas mujeres cuentan historias parecidas: “Me depilo porque quiero, no porque deba”. Otras eligen dejar crecer el vello, ya no como gesto de rebeldía explícita sino como expresión natural de su cuerpo. Ambas opciones son válidas, y lo que cambia es el registro con el que se mira el propio cuerpo.

Esa transformación es parte de una corriente más amplia que repiensa viejos mandatos de belleza: desde las generalizaciones sobre talles y pesos, pasando por el pelo en la cara o las axilas, hasta prácticas tan cotidianas como maquillaje o uso de determinados cortes de pelo. La pregunta ya no es qué cuerpo es “aceptable”, sino qué cuerpo es tuyo y cómo querés habitarlo.

La depilación entra entonces en un terreno diferente: el de la elección consciente, no el de la obligación. Si lo hacés porque te gusta la sensación, porque te sentís cómoda o porque te divierte jugar con distintas estéticas, está perfecto. Si preferís no hacerlo, también es una decisión respetable. El eje está en el “por qué”.

 

Depilación

 

El feminismo no te dice que no te depiles ni que te depiles. Te invita a mirar tu relación con tu cuerpo sin autojuicios, sin dictados externos y sin la idea de que una práctica estética define tu valor. El foco está en el agente —vos— y no en el mandato.

En un mundo donde las reglas de la belleza mutan más rápido que las campañas de moda, la revolución silenciosa es la que sucede en lo cotidiano: en el espejo, en la decisión de un roll on, una cuchilla o la elección de dejar crecer el vello con orgullo. Porque la verdadera libertad estética no está en seguir una moda sino en saber por qué elegís cada gesto sobre tu cuerpo.

at redacción Marie Claire

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