“Ocupá todo el espacio que quieras”. Ese es el lema de “Culona”, el proyecto que busca plantarse frente a la discriminación hacia los cuerpos gordos y no normativos a través de una afirmación alegre y rebelde de la propia existencia.
La idea nació de un encuentro casual entre Giulia Capodieci y Lara Lago, activistas por la fat liberation, y del intercambio de sus propias experiencias. A partir de ahí apareció el deseo de transformar una conversación privada en un movimiento colectivo y plural de cuidado, para cuerpos y personas que no piden permiso para existir.
“Cuando tenés un talle 54, nadie te dice que tenés derecho a ser feliz. Al contrario: lo que siempre escuchás es ‘Deberías ponerte a dieta’”, afirma Lago. Por eso, “Culona” quiere ser un movimiento de respeto y también de liberación de los cuerpos, que reclama que, más allá de la forma de tu cuerpo, tenés derecho a ser feliz.

El nombre nace justamente de esa conciencia y de la voluntad de transformar un insulto en un himno. De ahí surgió la idea de crear remeras con la palabra “Culona” a la vista: “La intención era decir que el insulto que me dirigís yo lo llevo puesto y, de esa manera, lo desactivo. Al mismo tiempo, genera hermandad y me hace sentir parte de un cuerpo colectivo”, explica Capodieci.
Es una decisión que Lago define como “irreverente”, capaz de generar reacciones muy distintas: cuando usan las remeras del proyecto, algunas personas se ríen, otras sienten curiosidad y otras se incomodan. “¿Cuánto molesta ver un cuerpo que no encaja en las normas que impone la sociedad, que es feliz mostrándose y que ni siquiera está sexualizado?”, plantea Capodieci.
Sin embargo, “Culona” no se define como un proyecto de body positivity. Si bien ese enfoque fue salvador en un primer momento, sostienen las activistas, en los últimos años se transformó en una tendencia de la que muchas empresas se apropiaron para mostrarse conscientes y resultar más atractivas frente a sus clientas, aunque con un objetivo más comercial que político.
“Si afuera de una tienda de lencería ves una publicidad que dice ‘Tu cuerpo vale’, pero entrás y pedís un talle 54 y no lo tienen, es bastante engañoso, ¿no?”, señala Lago.
Más bien, explican sus fundadoras, “Culona” se apoya en los principios de la fat liberation y la body neutrality, donde cada cuerpo es libre, tiene derecho a existir y no debería ser juzgado. “Si la body positivity dice ‘Somos todos lindos’, la fat liberation dice ‘Qué importa la belleza’”.

Desde esa mirada, el cuerpo deja de ser apariencia y se convierte en medio: una herramienta para hacer, sentir y habitar el mundo, y no un objeto para ser mirado o gestionado con el fin de agradar.
Reapropiarse de la palabra “culona” y defender la liberación de los cuerpos gordos, aclara Lago, no significa “hacer una apología de la obesidad” ni instalar la idea de que “ser gordo es lindo”, como muchas veces les reprochan. “Ese es un discurso que nunca tuvimos y que no tiene nada que ver con nuestro trabajo ni con nuestros principios”.
El verdadero objetivo político de “Culona” es romper con esa mirada juzgadora que oprime a los cuerpos considerados “inadecuados” y les quita el derecho a existir.
De ahí nacen también las iniciativas que el proyecto viene llevando por distintas ciudades de Italia: charlas, conferencias, talleres de burlesque y hasta jornadas de tatuajes abiertas, pensadas como espacios de conversación y reflexión sobre los cuerpos.
Uno de esos formatos es “Per Piacere, uno shooting femminista”, un workshop de tres horas y media dividido en dos partes. En la primera, las participantes reflexionan sobre el vínculo con su propio cuerpo y cuánto fue condicionado por la mirada masculina y por una sociedad patriarcal y gordofóbica. En la segunda, todo se transforma en una sesión de fotos que funciona como un verdadero ejercicio de liberación y afirmación personal.
“En esa sala pasa de todo: hay quien se desnuda, quien quiere ser fotografiada gritando y saltando, quien quiere mostrar las cicatrices de una operación reciente. En Mantua, una mujer de más de 60 años, elegantemente vestida y con los labios pintados de rojo, quiso sacarse la foto mientras se borraba el labial con la mano. Cada una interpreta de forma distinta su relación con su cuerpo, y es algo hermosísimo de ver”, cuenta Lago.
El proyecto seguirá recorriendo distintas regiones italianas y ya prepara un nuevo evento de verano: una jornada dedicada a la liberación de los cuerpos en la playa, entre charlas, aperitivo y una caminata colectiva por la orilla.
“Para un cuerpo gordo, ponerse una malla e ir a la playa puede ser algo muy difícil. Pero, ¿qué pasa si eso también se transforma en un momento colectivo y de hermandad?”.
Este artículo se publicó originalmente en MC Italia.
at redacción Marie Claire
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