domingo 26 de septiembre de 2021

SOCIEDAD | 12-05-2020 17:42

Dos meses en alta mar: la odisea (aún sin fin) de una cantante argentina

Desde octubre del año pasado Florencia Nápoli brindaba shows a bordo del Carnival Sensation, crucero que con la pandemia quedó varado en medio del Mar Caribe. Hablamos con ella sobre su situación y sus maneras de combatir esa larga y solitaria cuarentena.

Entre el puerto de Miami y el de Freeport, Bahamas. Es increíble pero hace medio año (e incluso menos) la locación actual de Florencia, más la conjunción Crucero y Caribe, hubiese generado un listado de emociones muy diferentes al actual, completamente teñido por un término que puso de patas al mundo entero: pandemia.

Sí, a esta joven argentina la expansión global del coronavirus la encontró a bordo del Carnival Sensation, crucero al que embarcó el 7 de octubre de 2019 para realizar una larga temporada laboral como cantante.

Aunque no se detectaron casos en ese barco, el Covid-19 alteró los planes del mundo entero y ahora Florencia sólo espera un regreso a casa que por ahora no tiene fecha ni ninguna otra certeza a la vista. Con la compañía de su guitarra y su compu, la cantante está rodeada de un infinito mar turquesa y “recién mudada” a otro barco, con otras 500 personas más que esperan por lo mismo. “La mudanza fue hace cinco días. Fuimos trasladados en ‘life botes’ de un barco a otro en medio del mar abierto porque no podemos tocar tierra y la compañía necesitaba agruparnos por zonas o países”, describe en uno de los intercambios vía mail.
 

Florecnia Nápoli
Una imagen de Florencia en el barco original, el Carnival Sensation.

-En todo este tiempo, ¿atravesaste muchos períodos de desesperación?

-Cuando me cambiaron de barco fue uno de los momentos más difíciles de llevar. Ese y el momento en que se declaró la pandemia y se fueron todos mis jefes, compañeros de trabajo y amigos. Hay momentos en que la ansiedad por bajar me sobreviene pero intento ser fría y calmarme porque no hay alternativa y lo peor que podés hacer es estresarte, más en una situación como esta que no tiene otra salida más que esperar.

-¿Cómo enfrentás esos momentos?

-La música (siempre estoy con mi guitarra) y las relaciones que voy logrando forjar dentro del barco son clave. Y por supuesto, la comunicación con mi familia y amigos, que es muy fluida y constante.  Casi todos los días me tomo un momento para hablar con algún familiar o amiga afuera del barco. ¿Novio? No tengo.

-¿Se trasforman las redes sociales en una compañía más?

-Sí, claro. Las redes sociales y el contacto con los seguidores es algo fundamental hoy por hoy. Ellos también me sostienen, me acompañan y me dan fuerza. Eso me ayuda muchísimo a atravesar esta circunstancia y a mantener la energía arriba.

-Además de estar con tus seres queridos, ¿qué cosas sencillas (objetos, pequeñeces) son las que más extrañas?

-Sin dudas, el contacto con la tierra, con espacios verdes. Los aromas de tierra firme. Y la comida…

-Algunas de las actividades más usuales para combatir el encierro han sido cocinar, limpiar, hacer tareas o algunas de las salidas permitidas (compras/pasear de perro, etc). ¿Cómo es vivir la cuarentena sin ninguna de esas posibilidades a mano?

-Es muy difícil, como vos bien decís. Y cuanto más estrictos se fueron poniendo en cuanto al aislamiento social, cada vez fue siendo más complicado. Honestamente, me siento una afortunada de tener la música en mi vida. Como medio de expresión, de canalización y también como entretenimiento y como juego. La música constantemente te regala momentos y placeres, ya sea para encontrar calma, para divertirte o simplemente acompañarte.

Yo paso la mayor parte del día, entrenando mi voz, cantando, escribiendo, componiendo, tocando la guitarra. Siempre encuentro algo para explorar y seguir creciendo y aprendiendo. De hecho estoy trabajando en nuevos temas para lanzar pronto.

-¿Qué aprendizajes creés que sacarás de todo esto?

-Justamente ayer reflexionaba sobre eso. Y creo que si bien son muchas las cosas que fui transitando, todavía no puedo sacar algo muy en limpio, siento que aún queda mucho por atravesar. Tengo la sensación de que para llegar a una conclusión de ese estilo necesito que pase la turbulencia. Por ahora una de las cosas que puedo afirmar fehacientemente es que aprendí de manera tajante que uno solo no puede hacer nada. Todo se logra con el acompañamiento y sosteniéndonos en red.

-¿Cómo vislumbras el futuro?, ¿les dan pautas claras de cómo seguirá todo allí?

-Todavía no tenemos noticias de cuándo vamos a volver o cómo va a ser ese regreso. Los rumores van y vienen y continuamente cambian los planes de regreso. Primero esperábamos vuelos comerciales, después charters privados, después nos trasladaron a otro barco con la esperanza de mandarnos en barco, ahora nuevamente esperamos charters de avión... Las nuevas normas también fueron acotando los caminos aunque a esta altura creemos estar más cerca de poder llegar a casa.

-¿Te imaginaste de muchas maneras distintas el día de tu vuelta a casa?
-A pesar de que en estos dos meses la fantasía de volver siempre está presente y me imaginé ese regreso de diferentes formas, trato de no pensar mucho en cómo va a ser (bajar del barco, ir camino al aeropuerto, la espera, el viaje, la llegada, la cuarentena en el hotel, el traslado a casa....). Queda mucho por atravesar y prefiero pensar en el día a día para no estresarme y seguir conectada con mi propósito, la música, que es lo que me mantiene despierta, y con deseos de seguir creciendo siempre.

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