Thursday 19 de March de 2026

PERSONAJES | Hoy 08:02

Franco Masini, protagonista de Amor animal (Prime Video): "Me gusta desafiarme para ser mejor actor y persona"

Frecuenta las primeras filas de las capitales de la moda, pero elige quedarse en su barrio. Alterna rodajes internacionales con estrenos locales como Amor Animal, la nueva serie de Prime Video. Franco Masini encarna una generación que no necesita elegir entre mundos: los habita todos con naturalidad y ambición.

Franco Masini no le interesan las etiquetas, ni siquiera las de la ropa. Su carrera fluyó tan naturalmente como esa mirada ingenua con la que le hizo frente a monstruos sagrados de la actuación como Oscar Martínez y Rodrigo de la Serna en Inseparables o Guillermo Francella en El Clan

Protagonizó fenómenos juveniles como Peter Pank, musicales de culto como Casi Normales, series internacionales como Riviera Todas las veces que nos enamoramos y ahora encabeza Amor Animal, la nueva creación de Sebastián Ortega que se estrenará el 20 de marzo en Prime Video. Allí es Nico, un personaje atrapado por su propia historia que comparte elenco y adrenalina con Tatu Glikman, Santiago Achaga, Valentina Zenere, Toto Rovito y Olivia Nuss en una especie de Amor sin Barreras retorcido violento, sexual y adictivo.
Franco Masini, actor sin miedo ni mañas, tipo frontal, fashion icon, amigo de sus amigos, viajero incansable, rostro inconfundible, explorador del oficio. Como diría el Chino Darín, si lo defino lo limito.

Franco Masini
Total look (Carbone).

-Tenés fama de ser muy puntilloso cuando componés a tus personajes. ¿Cuáles son los detalles de Nico en Amor Animal

-Nico tiene muchos detalles pero hay uno que se mantiene durante toda la serie, sonríe poco. Es una persona muy para dentro, alguien que camina de una manera particular, encorvado como si tuviera un peso en la espalda. La verdad que Nico es un personaje que tuvo mucho trabajo previo, desde lo corporal y también con la voz, fue importante encontrar el tono porque es alguien a quien sentís muy abrumado cuando habla.
Él es fotógrafo y por lo tanto es muy observador, pero no logra sacar afuera sus sentimientos, tiene un trauma y una situación dramática muy fuerte ,eso lo ata, no puede terminar de soltarse. Con el correr de los episodios el personaje tiene un un arco grande , lleno de  matices y va descubriendo donde encontrarse dentro de la propia historia. No vamos a revelar demasiado pero... pasan cosas. ¡Hay que verla hasta el final! (risas).

“Si tenés la tentación de elegir estar más cómodo empezás a repetirte y corrés el riesgo de que el espectador comience a verte solo de una determinada manera, a encasillarte”.

-No te preocupes que es imposible parar de maratonear. La serie está creada por Sebastián Ortega, alguien que no se caracteriza por hacer productos livianos. ¿Cómo trabajaste la exposición tanto en las escenas de sexo como en las de violencia? 

-La verdad que en ese sentido fue un rodaje exigente. Hacía mucho que quería trabajar con Ortega, fue un placer el laburo con él y con todo el equipo de Underground, tienen una visión clarísima de lo que quieren y Sebastián a través de su mirada sabe contar muy bien cuál es la problemática actual de los jóvenes. Fue un rodaje muy intenso, mi personaje tuvo un montón de jornadas nocturnas, y la dificultad inicial de estar un poco desfasado con los horarios terminó jugando a mi favor para interpretar a este Nico agobiado, cansado, medio detonado. ¡Imaginate que casi ni me maquillaban! Me remarcaban las ojeras, era todo lo contrario a mi día a día, esa luz estaba apagada. Todas las escenas, tanto las de violencia como las de sexo se trabajaron con muchísimo cuidado. Hubo un montón de ensayo, una coordinación de intimidad y mucho diálogo con los directores para crear una confianza mutua y lograr que las escenas salgan lo más reales posible. Siento que tiene mucha verdad la serie. 

-Hay grandes actores como Leonardo DiCaprio que nunca han sido dirigidos por una mujer. La mirada de una directora, en este caso Paula Hernández, ¿cambia en algo la ecuación?

-Nunca había pensado lo de DiCaprio, pero es cierto. Mirá, yo creo que las cosas cambian según la mirada de quien las filma, cuando alguien te dirige suma su perspectiva particular más allá del género. Por suerte yo tuve la oportunidad en este caso de trabajar con Paula Hernández y lo que le aporta a la serie es brillante, eleva todo todo lo que lo que hace. Pero también están Pablo Fendrik y Guillermo Rocamora, Pablo es un director superlativo que filma la violencia de una manera inconfundible, lo mismo ocurre con Guillermo, son gente de cine. Un director tiene que poder sacarte lo mejor como actor adelante de la cámara. Si eso está logrado, misión cumplida.

Franco Masini
Camisa (Carbone).

-Hiciste musicales emblemáticos como Casi Normales, fuiste Alex en la versión teatral de La Naranja Mecánica, Guillermo Puccio en El Clan, y protagonizaste series globales. Por estos días en redes se conversa mucho sobre los Oscars y algunos bastardean la nominación a Mejor Actor de Reparto de Jacob Elordi solo por ser joven y fachero. ¿Ese prejuicio de que los guapos no están para los grandes papeles persiste?

-Lo mejor para evitar caer en esa es no quedarse siempre parado en el mismo lugar. Si tenés la tentación de elegir estar más cómodo empezás a repetirte y corrés el riesgo de que el espectador comience a verte solo de una determinada manera, a encasillarte. Los actores que nombraste son personas que arriesgan y para mí es interesante generar movimiento, poder desafiarte en cada  personaje. Hay que intentar correrse de lo conocido, explorar distintas cosas y profundizar en otras herramientas. Si estás preso de la costumbre vas perdiendo esa gimnasia y los personajes no son todos iguales, cada uno toca distintas fibras. Esta es una carrera donde uno aprende mucho todo el tiempo, vivís absorbiendo nuevas experiencias. Es fundamental desafiarte a ser un mejor actor, a ser mejor hijo, mejor hermano, mejor todo. Es infinito lo que podés crecer más allá de tu aspecto o de tu edad.

-Hace un tiempo entrevistamos a Jenna Ortega en Marie Claire y contó que no fue fácil ser una niña actriz en Hollywood. Vos también empezaste de muy chico, ¿cómo fue tu experiencia?

-La verdad que lo viví con mucha felicidad, con mucha inocencia. Cuando vas a trabajar siendo chico es como un juego, para mí todo era diversión porque estaba haciendo algo que me encantaba y no me ponía a pensar. Uno disfruta el momento y más de chiquito.
Las responsabilidades que conlleva el trabajo son naturales y las vas incorporando, no es que se vuelven forzadas. Yo siento particularmente que trabajar desde chico me hizo madurar muy rápido y tener cierta conciencia, una noción de mis obligaciones, de las cosas que tenía que cumplir, pero siempre lo disfruté, nunca fue un peso. Cuando hacés lo que te gusta es muy difícil que algo se vuelva tedioso ¿viste? Siento que soy un afortunado, agradezco todos los días la profesión que tengo, disfruto mucho de lo que hago. Actuar me genera la misma pasión desde el primer día, ese sentimiento se instaló y nunca se fue.

“M gusta tener una impronta personal para vestirme, siento que se fusionan muy bien ambas profesiones, la del actor y la del modelo porque exigen cosas distintas pero a la vez se retroalimentan”.

-Seguís alimentando a tu actor, es como un Tamagotchi que siempre pide más (risas). Pero también en los últimos años estás muy enganchado haciendo campañas y editoriales para medios de distintos países. ¿Cómo vivís tu relación con la moda?

-La vivo de una manera muy natural, me encanta la moda y todo ese mundo. Lo fui incorporando y he hecho editoriales o notas exclusivamente relacionadas con la moda más allá de mi condición de actor. Estuvo bueno y también me divierte hacer campañas, me siento muy cómodo, la moda es parte de mi esencia también. Me interesa estar informado, interiorizarme de lo que pasa y me gusta tener una impronta personal para vestirme, siento que se fusionan muy bien ambas profesiones, la del actor y la del modelo porque exigen cosas distintas pero a la vez se retroalimentan. Además las campañas con marcas internacionales me permiten viajar y conocer otros países, hace unos años tuve la posibilidad de empezar a hacer series y películas fuera de la Argentina, eso me abrió muchas puertas a nivel global tanto en lo actoral como en la moda. Ahí arrancó toda la locura de las Fashion Weeks...

-Locura es el concepto justo para definir lo que pasa en la primera fila. ¿Cómo fue la primera vez que fuiste a una Semana de la Moda internacional? 

-¡Uf, es todo un show! La primera vez que fui me sentía en una película. Desde que pasan a buscarte con la camioneta negra blindada ya entrás en un lugar casi ficcional ...imaginate el momento (risas). Después llegás a la locación y todo son luces, fotógrafos y gente parada en la calle contra las vallas, es toda una experiencia. Yo tuve la oportunidad de ir varias veces a la Fashion Week de Milán y París, cada una tiene lo suyo, cuando voy me gusta armar mis propios looks, pensarlos en función de la ocasión, a veces sumo alguna prenda de pasarela. Prefiero los diseños distintos, piezas únicas donde veo que está el ojo de algún de algún artista ...pero además después del show también aprovecho para recorrer, descubrir lugares y conocer, eso es lo mejor de todo.

Franco Masini
Blazer y pantalón (Charo Vega), zapatillas (adidas).

-La moda tiene sus propios códigos, algunos bastante extravagantes. ¿Cuál es la Semana de la Moda más loca a la que fuiste? Confesá, dudo que se ofendan

-(Risas) Mirá, el año pasado estuve en la de París y esa edición particularmente fue muy loca porque estaba repletísima de gente. Ya arrancó raro, en febrero generalmente hace frío y había una ola de calor impresionante, el sol te mataba y el público corría para ver a los actores que iban a los desfiles. A veces también en esas ocasiones intento mechar otros eventos o ir a la cancha. Una vez me invitaron a ver al Milan, una cosa de locos, ¡lo que es ese estadio por favor! Fue increíble. El año pasado viajé un montón,  fui por primera vez a Mónaco por una acción en la Fórmula 1 y al Gran Premio de  Amsterdam. También visitamos India con mi mamá y mi hermana, fue un viaje muy interesante, una experiencia distinta.

-La gran paradoja es que viajás tanto pero siempre volvés al mismo lugar. ¿Por qué decidiste no salir nunca del barrio?

-Porque cuando algo me gusta me aferro muchísimo, soy un poco así. Mi barrio de Vicente López, Florida, es donde nací y donde me veo siendo yo, donde tengo a todos mis amigos, donde están mi mamá, mi abuela, mis tíos, todo mi mundo. Me manejo como un pez en el agua ahí, es mi lugar, mi casa, me siento cuidado con mi gente, soy muy de volver y  ponerme en contacto con todos, me hace bien, me encanta estar con ellos, la mayoría de mis amigos viven cerca de casa.

“Hace unos años tuve la posibilidad de empezar a hacer series y películas fuera de la Argentina, eso me abrió muchas puertas a nivel global tanto en lo actoral como en la moda. Ahí arrancó toda la locura de las Fashion Weeks”.

-Estás como tu compañero de El Clan, Peter Lanzani, que no larga a sus compañeros del colegio secundario…

-¡Claro! Con Peter somos íntimos amigos y él es una de las personas a las que veo mucho. Ahora se mudó, pero antes estaba al toque de mi casa y nos juntábamos seguido, igual sigue estando cerca. En eso somos muy parecidos Peter y yo. 

-Pemitámonos un momento LAM. ¿Alguna vez  en esos eventos internacionales dijiste “¡Mirá quién está acá!”?

-Bueno, me pasó el año pasado, ¡estuve con Adrien Brody! Lo tenía a tres asientos de distancia. Cuando llegué leí el cartel que estaba sobre su silla y  çdije "No, no puede ser." Él acababa de ganar el Oscar por El Brutalista y yo pensé que no iba a ir, a veces está el cartelito pero la figura nunca llega...y de pronto lo veo entrar. El hombre aparece con su gente, saluda, se presenta. Como resistirme a ese momento, ¡es Adrien Brody! 

Fotos: Flor Cisneros.
Estilismo: Los García.

at Marcela Soberano

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