viernes 18 de octubre de 2019

MODA | Hace 2 semanas

¿Es posible salvar el mundo sin perder el estilo?

La moda es una de las industrias más contaminantes del mundo y es necesario revertir las formas de producción y consumo para rehacer un mundo mejor. 

El mundo se está acabando. Un poco pesimista de mi parte, pero no tanto – tenemos que ser realistas en cuanto a las acciones humanas de los últimos siglos y hacernos cargo del gatillo que apretamos contra nuestras propias caras.

La moda es el ejemplo perfecto de esto (por lo menos, en las últimas décadas). No fue hasta los años 60 que los consumidores generales introdujeron al mundo fashonista como necesidad en su vida

En la cuna de la Alta Costura, es decir en Paris, no era común tener cantidades masivas de ropa – en realidad, tener prendas era algo muy especial. No solo era hecha a medida, llevaba incontables horas de trabajo y era pensada para ocasiones muy especiales – como el bautizo de los hijos o un matrimonio importante. 

El problema es que, quizá no lo percibiste, hoy por hoy vivimos en una realidad extremadamente opuesta. Llegamos al nivel en dónde el mundo clama desesperadamente por ayuda y moda – así como nosotros los fashionistas – y tenemos que hacernos cargo de nuestros daño e impacto en la Tierra. Pero, ¿cómo vamos a exigir acciones sustentables de las marcas si nosotros mismos no las llevamos a cabo?

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Es difícil y complicado hablar de sustentabilidad, porque hay muchos “peros” en el medio. Es decir, es prácticamente imposible cambiar todo un sistema que está hecho por y para que consumas lo que no te hace falta.

Para que tengas una idea, el simple hecho de que estés usando una remera de algodón, es algo insustentable. ¿Se acuerdan de lo que hablamos la semana pasada? Conocer de dónde viene tu ropa, es saber qué pasa con el mundo.

El proceso de confección de una remera de algodón lleva casi la misma cantidad de agua que un ser humano normal consume en 3 años.  Entre el 17 y el 20 por ciento de la contaminación del agua en el mundo, es el resultado de  las tinturas en las telas.

El polyester es hecho a partir del alto calentamiento de petróleo, alcohol y variados ácidos. El 10 por ciento de la emisión de carbono global es culpa de la moda. En otras palabras: Estamos jodidos. 

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Además, hay cuestiones internas que son difíciles de cambiar – sustentabilidad no significa darle seguir a la página de GreenPeace en Instagram. Sino que parte desde condiciones justas de trabajo, hasta el vehículo de entrega de la indumentaria para el consumidor final.

Entonces, ¿podemos cambiar la manera en la que producimos por algo menos impactante? Jaja, no baby. Ya es tarde para eso, hay que tomar actitudes más drásticas. ¿Es posible seguir usando la moda como herramienta de expresión y arte sin joder con el mundo? Sí, eso sí es posible. 

Hay actitudes individuales que uno puede tomar a partir de ahora y que, como un todo, generan un resultado más efectivo que esperar que las marcas tomen partido por vos.

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Primero que todo, tiene que tornarse un mindfullfashionista: cuestioná tus compras, invertí en piezas atemporales, comprá menos (y comprá mejor), invertí tu dinero de manera ética, apoyá marcas con proyectos de reciclaje o a pequeñas comunidades, lavá la ropa con menos frecuencia y deja de usar el secarropas.

Todas estas pequeñas acciones, sumadas a cambios de hábitos alimenticios y un par de factores más, influyen para una industria más saludable – para vos, el planeta, y las próximas generaciones.

De última, si nada de eso funciona, te deseo éxitos en el apocalipsis.
 

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