“Todavía estoy tratando de encontrar las palabras para describir lo que viví en Nueva York”, dice Anabel Sánchez con la voz todavía atravesada por la emoción. La modelo de San Francisco Solano, partido de Quilmes, acaba de cumplir uno de sus sueños más grandes: desfilar en la New York Fashion Week, dentro del circuito Runway 7, y representar a Argentina en una de las semanas de la moda más importantes del mundo.
Minutos antes de salir a pasarela, lloró. “Pensé: ‘No puede ser que esté acá, a punto de desfilar en la ciudad de Nueva York’”. El llanto no fue de nervios, sino de orgullo.

Del video viral al trabajo sostenido
La historia de Anabel no empezó en una agencia ni en un backstage internacional, sino en un video de TikTok. Ese contenido, que llegó a miles de personas, la conectó con la convocatoria internacional conocida como Vogue Open Call. Lo que parecía una publicación espontánea para sus 3.000 seguidores se transformó en puerta de entrada a la industria.
Pero la viralización fue apenas el comienzo. “Lo que sostuvo todo fueron los castings, estudiar inglés, insistir una y otra vez. Desfilar afuera es muy difícil y hay que intentarlo muchas veces”, explica. En ese proceso se sumó a Multitalent Agency, ordenó su proyección profesional y comenzó a construir una carrera dentro de un circuito competitivo y exigente.
El respaldo de figuras del sector también amplificó su historia: Valeria Mazza fue una de las referentes que la acompañó públicamente y con quien incluso llegó a compartir pasarela, un gesto simbólico que marcó un antes y un después.

NYFW por dentro: ocho horas para quince segundos
La New York Fashion Week es intensidad pura. Desfiles, fittings, pruebas, producciones, prensa internacional y un backstage donde conviven idiomas, culturas y aspiraciones. “Era un mundo de gente de todos lados, todos compartiendo el mismo sueño de representar a su país”, cuenta.
El ritmo no da tregua. “En un momento pensé: fueron ocho horas de vuelo, meses de preparación, y todo se va en quince segundos de pasarela. Pero esos segundos valen absolutamente todo.” Esa frase resume lo que significa debutar en el circuito global: condensar años de esfuerzo en un instante preciso.

Runway 7: una puerta concreta al circuito internacional
La participación de Sánchez se dio dentro de Runway 7, plataforma que reúne propuestas de diseñadores internacionales y emergentes durante NYFW. Para modelos que buscan insertarse en la escena neoyorquina, estos espacios funcionan como puente real: trabajo profesional, visibilidad y generación de contactos.
“También fue muy especial poder desfilar para marcas argentinas acá. Sentí que era un sueño compartido; nos alentábamos entre nosotros, muy a lo argentino, a puro ‘dale, vamos’”, cuenta.

Del conurbano al mundo
Hay un dato que atraviesa toda la historia: el origen. San Francisco Solano no suele aparecer en los mapas del lujo internacional. Sin embargo, esa procedencia es parte central de su relato.
“A veces me cuesta reconocer mis logros; tengo muy incorporado ese síndrome del impostor. En este desfile decidí decirme ‘basta’ a esos pensamientos y abrazar mi nombre y mi historia”, admite.
Su presencia en la pasarela de Nueva York no es solo un logro personal: también es una imagen potente. El talento puede nacer en cualquier lugar y encontrar su camino hacia los escenarios más exigentes.
“La primera vez que vine a Nueva York me fui diciendo ‘tengo que volver por trabajo’. No sabía cómo ni cuándo, pero sabía que iba a volver. Hoy puedo decir: acá estoy. Y ojalá sea el primero de muchos.”
Y en esa frase —simple, firme— hay algo más que emoción: hay proyecto.
at redacción Marie Claire
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