viernes 30 de octubre de 2020

LIFESTYLE | 07-03-2020 11:00

Suelo pélvico: es mejor prevenir que remediar

Una nueva edición de la columna a cargo de Miriam De Paoli en la que cuenta sin tabúes como es vivir la etapa de la menopausia.

¿Hola, cómo andan? Nosotras, en No Pausa, ¡doblemente felices! Ahora somos @nopausaig, en español, y @nopausa.br, en portugués.

La columna de hoy nace gracias a una seguidilla de preguntas en nuestra versión en portugués. “Nacieron” en Brasil, pero son universales.

¿El tema? Suelo pélvico.

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Como ya hablamos en otra columna, sabemos (o deberíamos ya saber) que después de cierta edad tenemos que hacer ejercicios de fuerza para evitar la pérdida de músculo que comienza de forma natural después de los 35 años.

Quienes van al gimnasio para impedir que la pérdida muscular afecte la salud, saben que, en el entrenamiento, siempre hay ejercicios para brazos, piernas, abdomen, ¿pero ... y el suelo pélvico?

¿Ustedes lo entrenan? Si dependiera de los expertos en salud ginecológica, esto es lo que deberíamos hacer.

El suelo pélvico es un conjunto de músculos en forma de red que soporta y suspende órganos como la vejiga y el intestino, el útero y los ovarios, en las mujeres. Y la próstata en el caso de los hombres.

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Y, cuando se debilitan, todos estos órganos se ven afectados. Como controlan la apertura del ano y la liberación de la uretra, cuando se relajan, liberamos orina y heces.

Cuando se contraen, nos permiten controlar cuando – y donde – queremos hacer pis, por ejemplo. Según los mensajes que recibimos – y que después confirmamos -, muchas mujeres después de los 40 años tienen problemas en la región.

La más común es la incontinencia urinaria de esfuerzo, que es cuando la orina se escapa al estornudar, toser, saltar o hacer alguna actividad física.

Y es ahí donde también las hormonas juegan un rol importante. El estrógeno ayuda a que la pared de la uretra se vuelva más vascularizada.

Con la caída en la producción de esa hormona – por la llegada del climaterio -, la uretra está más propensa a atrofiarse y la orina puede empezar a “escaparse” sola, aún sin esfuerzo.

Los años – y la gravedad -, haber tenido un parto o simplemente nunca haber hecho ejercicios, contribuyen a sobrecargar el suelo pélvico, así como a la obesidad y el tabaquismo.

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Las cirugías ginecológicas o de extirpación de próstata también pueden causar problemas. Para resumir: la debilidad de estos músculos puede traer:

  • Incontinencia urinaria
  • Falta de control de los gases (¡también!)
  • Dolor durante el sexo (eso para nosotras fue una novedad)

Entonces, ¿que hacemos? Para evitar estos problemas, es esencial que fortalezcamos estos músculos. Pilates, los llamados “ejercicios de Kegel” – que son ampliamente utilizados en el tratamiento de la incontinencia urinaria -, están entre los más indicados.

No Pausa eligió dos ejercicios fáciles que podés hacer sola y en cualquier lugar.

  1. Hacer una contracción con los músculos del ano (como para sostener la caca). Esperá unos segundos y relájate. Repetir diez veces.
  2. En ese ejercicio hace tres contracciones rápidas seguidas (como si fueran parpadeos) con la musculatura que usarías para sostener el pis. Repetir diez veces.

Pero, cuando el problema ya está instalado, por ejemplo, el tratamiento no siempre se limita a tonificar la región.

A veces es necesario reeducar el cuerpo y utilizar técnicas realizadas por fisioterapeutas y profesionales de la salud. Lo ideal es no llegar a ese punto. Por eso sugerimos: ¿Qué te parece empezar desde ahora a entrenar tu suelo pélvico?

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