viernes 14 de agosto de 2020

LIFESTYLE | 08-07-2020 18:30

Incontinencia urinaria: cuando toser y estornudar son motivos de vergüenza

Una nueva edición de la columna a cargo de Miriam De Paoli en la que cuenta sin tabúes como es vivir la etapa de la menopausia.

Con la llegada del frío, las consultas sobre incontinencia urinaria aumentaron exponencialmente en No Pausa. Tema…tabú si los hay. Y con tanto impacto en la autoestima. Escuchamos historias de mujeres que dejaron de salir y evitan mayores contactos sociales por miedo a las perdidas. Otras no confían en que no “huelen” a orina y prefieren aislarse. Estuvimos investigando y nos encontramos con que hay muchos tratamientos poco invasivos que pueden ayudar en esas situaciones y – lo más importante – queríamos conocer las formas de evitar la incontinencia urinaria.

Para eso, desde No Pausa, entrevistamos a la Lic. Shiri Raed, Kinesióloga Fisiatra (M.N.16792), Directora en Pelvine, Centro Integral de Rehabilitación de Suelo Pélvico. Con un Master en Suelo Pélvico en la Universidad Internacional de Andalucía, Shiri nos ayudó a entender un poco más el porque de esa patología, como evitarla y sus tratamientos.

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Cuando hablamos de incontinencia urinaria de inmediato se nos vienen a la cabeza una serie de ideas preconcebidas, muchas de ellas cargadas de mitos tal como sucede en aquellos saberes colectivos que no se cuestionan y se mantienen en el tiempo a pesar de ser perjudiciales. Esos mitos son por ejemplo aquellos que relaciona la incontinencia urinaria a un inevitable padecimiento asociado al paso del tiempo, a los partos o simplemente a ser mujer y que su única solución es usar paños absorbentes, mientras que pasivamente se espera el largo camino que finalmente nos llevará a la supuestamente mágica “resolución quirúrgica”.

Si bien es cierta la presencia de incontinencia urinaria luego de los 40 años, y que la haber tenido hijos es uno de sus principales factores de riesgo, también es verdad que es posible prevenirla realizando rehabilitación en el post parto, y detenerla o revertirla cuando la abordamos de manera temprana. Si actuamos a tiempo y de manera preventiva podemos encontrar tratamientos efectivos para mejorar significativamente esta disfunción que, a pesar de ser muy frecuente, es evitable.

Incontinencia urinaria

¿Qué es la Incontinencia Urinaria?

Esta disfunción se define como la pérdida involuntaria de orina. Esto puede ser: de Esfuerzo (al toser, estornudar o saltar) o de Urgencia, que se manifiesta como una necesidad inminente de orinar, que se presenta de manera brusca y en algunas ocasiones no da tiempo de llegar al baño. Esta forma, muchas veces se asocia a una frecuencia miccional aumentada (orinar muy seguido) o nicturia (levantarse de noche varias veces para orinar). Puede ser también por rebosamiento, y a veces presentarse de manera mixta. Las causas son variadas y muchas veces pueden combinarse. 

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¿Cuáles son las causas?

Embarazo: Los cambios hormonales y el aumento de peso del feto pueden provocar incontinencia de esfuerzo.

Parto: El parto vaginal puede debilitar los músculos necesarios para controlar la vejiga y también dañar sus nervios y el tejido de sostén, lo que lleva a que el suelo pélvico descienda (prolapso). El prolapso puede empujar hacia abajo la vejiga, el útero, el recto o el intestino delgado de su posición habitual, y hacer que asomen en la vagina. Dichas protuberancias pueden asociarse a la incontinencia.

Cambios a causa de la edad: El envejecimiento del músculo de la vejiga puede disminuir la capacidad de almacenar orina. Además, las contracciones involuntarias de la vejiga se vuelven más frecuentes con el pasar de los años.

Menopausia: Después de la menopausia, las mujeres producen menos estrógeno, una hormona que ayuda a conservar sana la membrana que recubre la vejiga y la uretra. El deterioro de estos tejidos puede agravar la incontinencia.

Histerectomía: En las mujeres, la vejiga y el útero están sostenidos por muchos músculos y ligamentos que comparten. Cualquier cirugía que involucre el aparato reproductor de la mujer, por ejemplo, la extracción del útero, puede dañar los músculos de sostén del suelo pélvico y producir incontinencia.

¿Qué sucede con la incontinencia en la menopausia y el climaterio?

Como ya sabemos, en esta etapa experimentamos cambios hormonales importantes que producen alteraciones en todo el cuerpo, y particularmente en el suelo pélvico. Como los cambios en la mucosa vaginal, también se producen cambios en la mucosa de la Uretra. Por otro lado, los cambios que se manifiestan en el colágeno en todos los tejidos, incluidos los que conforman las estructuras de sostén (ligamentos) y los de cierre (músculos), también favorecen el vencimiento de los mecanismos esfincterianos y la aparición de pérdidas. 

Tratamiento de la incontinencia urinaria durante la menopausia

Cada una de las causas y los factores de riesgo pueden ser abordados desde la recuperación con kinesioterapia especializada. Ahora bien, es muy importante el abordaje temprano, rehabilitar el post parto inmediato, recuperar el tono del transverso abdominal y de la musculatura de suelo pélvico. Luego de este período, cuando aparezca algún síntoma, acudir lo antes posible a consultar con un especialista que realice una evaluación exhaustiva para determinar las causas que originaron la incontinencia y poder elegir el tratamiento apropiado.

Hay diferentes métodos de trabajo, pero uno de los principales es el Biofeedback, se trata de un electromiograma, es decir un aparato cuyos receptores ubicados en puntos específicos del cuerpo del paciente, enviaran a una pantalla la devolución de lo que se está trabajando a nivel muscular. Esto se utiliza para recuperar la consciencia de la musculatura de suelo pélvico y se trabajan las cadenas musculares que nos llevarán a una corrección de la postura y de la gestión de presiones. En los casos en que se detecta un síndrome genitourinario en la menopausia (SGM)… Acá vale la pena hacer un paráte y explicar que es el SGM.

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El SGM es una enfermedad crónica, frecuente durante la menopausia y a menudo no diagnosticada que tiene un gran impacto en la salud sexual y la calidad de vida de las personas que la padecen. Se define como el conjunto de síntomas y signos asociados con la disminución de estrógenos y otras hormonas sexuales necesarios para mantener la estructura y la función de la vagina y se relacionan con cambios en los labios mayores y menores, clítoris, vagina, uretra y vejiga. La atrofia vaginal y la sequedad extrema también hacen parte del SGM. Ahora que sabemos qué es, podemos tranquilizarnos.

La rehabilitación del SGM se complementa con radiofrecuencia, que regenera los tejidos de la región mediante un aumento en la vascularización, aporte de oxígeno y nutrientes, además de que el calor provoca tensado del colágeno de las paredes vaginales mejorando su estructura. En mujeres que hayan tenido daño estructural debido a partos vaginales, desgarros o episiotomías se trabaja la recuperación específica con electroestimulación para recuperar la función neurológica y estimular a la musculatura afectada.  

Y por último se realiza también el acompañamiento con Gimnasia Abdominal Hipopresiva qué será de mucha ayuda en la reeducación de la gestión de presiones y mejorar el tono abdominal sin que el suelo pélvico sufra presiones excesivas. En tiempos de empoderamiento femenino, frases como “Es la edad” o “Usá toallitas” ya no son respuestas posibles. La incontinencia urinaria tiene un tratamiento seguro, no invasivo y altamente efectivo. Tanto No Pausa como Shiri compartimos la idea que es fundamental que las mujeres tomemos conciencia de nuestro cuerpo y estemos informadas sobre los tratamientos existentes para poder disfrutar plenamente de cada momento de la vida.

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