domingo 22 de septiembre de 2019

LIFESTYLE | Hace 3 semanas

Cuando las “ganas” pueden más: incontinencia urinaria en la menopausia

La décima edición de la columna a cargo de Miriam De Paoli en la que cuenta sin tabúes como es vivir la etapa de la menopausia.

¿Hola, cómo andan?
Yo bien. Los síntomas de la menopausia me dieron una tregua. Tuve 15 días en los que ni los calores, ni la sequedad de la piel y de los ojos se manifestaron demasiado. El tratamiento dentario también va bien. O sea, en lo relativo a esta etapa que estoy atravesando, está todo bajo control.

Entonces, ¿de qué hablamos en la columna de esta semana? Se me ocurrió traerles un síntoma de la peri y de la menopausia que no me pasa a mí pero que está haciendo la vida de muchas seguidoras de la comunidad No Pausa más difícil: la incontinencia urinaria.

“No me puedo controlar”, “Siento urgencias de ir al baño de forma constante”, “Estoy siempre húmeda”, fueron algunos de los comentarios que nos llegaron estas semanas seguidos de muchos “¿Qué puedo hacer?”, “¿Me recomiendan algo?”, “No puedo más”. 

Nos sorprendió porque, si bien sabemos que somos jóvenes como comunidad (3 meses y medio) y ya habíamos recibido algunas consultas, en estas últimas dos semanas la incontinencia urinaria fue – junto con la caída de la libido y el aumento de peso – uno de los temas más comentados.

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¿Será por el frío? pensamos… y salimos a investigar.

Ni bien comenzamos nos encontramos con cifras que llaman un poco la atención. Hicimos un breve listado:

•    Una de cada 3 mujeres ha tenido pérdidas de orina a partir de los 50 años.

•    La causa principal de la incontinencia en mujeres es el debilitamiento de los músculos del suelo pélvico.

Y con este último dato se nos prendió la alarma:

•    Se estima que el 54% de las mujeres con menopausia sufren al menos pequeñas pérdidas de orina, y que solo el 18% han consultado con su médico.

¿Sólo el 18% consultó un medico? ¿Qué nos pasa? ¿El susto nos paraliza o nos estamos resignando a bajar nuestra calidad de vida en esta etapa?

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Como en todo, me cuesta creer que nadie en mi entorno nunca me haya comentado nada sobre el tema (¡chicas, 1 de cada 3 de nosotras experimenta algún síntoma! O sea, alguna amiga  la debe estar pasando mal cerca mío y no tiene el coraje de hablar…) 

Puedo entender el estigma. Debe ser bastante complejo convivir con el temor de “hacerse pis encima”, pero ¿es tan paralizante que nos lleva a no buscar ayuda? Y mis preguntas seguían. ¿Qué se puede hacer?, ¿A qué especialista podemos consultar? 

“No es normal que se escape el pis: pueden ser unas gotas, un chorrito o un chorro. No debemos acostumbrarnos a estas pérdidas porque estos episodios afectan la calidad de vida: las mujeres van alejándose de las actividades de las que disfrutaban por pudor o vergüenza a tener una pérdida”, comenta la Dra. Emilia Alcoba (MN 138474), especialista en tocoginecología, parte del equipo de uroginecología del Hospital Austral y médica de Sens Medical.

La charla con la Dra. Alcoba fue extensa, pero rescatamos lo más importante: ¡hay soluciones! Primer paso: pedir una consulta con un/a especialista en uro-ginecológica. En la primera consulta el especialista debe realizar una historia clínica y después hacerte un examen físico para entender qué es lo que está incomodando y así pensar en las alternativas de tratamiento.
Otra buena noticia es que existen varias técnicas y tratamientos para la incontinencia

-    ejercicios (los más conocidos son los de Kegell

-    sesiones con láser (según estadísticas se aseguran tasas de mejoría del 50 y 70% en incontinencia urinaria sin pasar por una cirugía) 

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-    pesarios (son unos dispositivos que se colocan en la vagina y sirven para elevar y dar soporte recolocando el útero, la vagina, la vejiga o el recto cuando cualquiera de ellos ha descendido de su lugar habitual debido a la debilidad de los tejidos y músculos del suelo pélvico)

-    modificación de hábitos (evitar consumir alimentos y bebidas irritantes, tomar suficiente agua, hacer ejercicio para fortalecer el suelo pélvico, etc.)

-    y por último la cirugía
O sea, las alternativas están. No hay excusas para quedarse quieta y no buscar ayuda.

Uno de ellos, el tratamiento con láser de erbio, es una excelente opción sin tener que pasar por una cirugía.  Según la Dra. Emilia Alcoba su lema es: “mejorar la calidad de vida y no resignarnos a vivir con síntomas molestos.

Lo sentimos muy a fin a lo que buscamos en No Pausa: tomar las riendas del asunto para que esta etapa no nos paralice. Porque lo que buscamos es lo contrario: queremos que esta etapa nos encuentre plenas y llenas de ganas de seguir y, que, con información,  entendamos que hay opciones y que podemos encontrar soluciones para los síntomas de esta etapa.

“Por lo general, nuestras pacientes son mujeres dinámicas y actuales que buscan, ante todo, la calidad de vida”, finaliza Alcoba. Y nosotras no podemos estar mas de acuerdo con ella.

Un gran abrazo y nos vemos en 15 días.
 

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