domingo 22 de septiembre de 2019

LIFESTYLE | Hace 1 mes

Sexualidad y Menopausia: se termina la fertilidad, pero no el deseo ni la diversión

Continuamos con la novena edición de la columna de Miriam De Paoli en la que cuenta sin tabúes como es vivir la etapa de la menopausia.

Hola, 
¿Cómo andan?
Semana movida… En el campo de la menopausia todo tranquilo. Calores bajo control, la libido queriendo repuntar.

Libido. Desde que empezamos No Pausa nos estamos dando cuenta de que, para muchxs, esa palabra viene acompañada de la palabra temor. Temor por la llegada de esta nueva etapa: la menopausia. Temor por dejar de ser deseable, de dejar de desear. 

¿Cómo hago para recuperar el deseo sexual?, “Mi pareja ya no me tiene paciencia”, “Tengo resequedad ¿Qué lubricante puedo usar?”, son algunas de las preguntas y frases que más nos llegan en las redes. 

Hicimos un cálculo por arriba y más del 50% de las consultas que recibimos son por este tema. Nos llamó la atención y empezamos a cuestionarnos: ¿qué es la sexualidad - mas allá de que estés o no menopaúsica - para cada unx?

A lo largo de la vida la sexualidad, es generadora de autoestima, de la procreación, y del placer y, además, se expresa de diferentes maneras.  La sexualidad como tal, está presente en toda conducta y excede a los órganos genitales que son solo una parte del proceso. 

Y, ¿por qué aclaro esto?… Según los especialistas, hacer la diferencia entre genitalidad y sexualidad es más que importante. Más aún en esta etapa.  Para Patricio Gómez Di Leva - psicólogo, sexólogo y entrevistado de No Pausa, “La sexualidad es una energía vital. Estamos acostumbrados a pensar en la genitalidad, pero la sexualidad es mucho más que eso. La sexualidad es el beso, la caricia y además la penetración o el sexo”. 

Para patricio, “al ser una energía vital, tenemos que cuidarla para que se siga viva en todas las etapas de nuestra vida”.De hecho, hemos visto que muchas mujeres pueden tener una óptima salud genital al llegar a la menopausia, pero no necesariamente, gozar plenamente de su sexualidad. O al revés, tener problemas como resequedad o atrofia vaginal, pero seguir manteniendo su sexualidad. 

Si bien las respuestas sexuales de nuestro cuerpo en esta etapa son variables, (cada cuerpo es un cuerpo y no todxs nosotrxs con el paso del tiempo experimentamos la disminución de la libido), es cierto que la baja constante en la producción hormonal nos provoca ciertos síntomas físicos y psíquicos que interfieren en el goce pleno de la sexualidad.

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Pero, ¿cuáles son realmente esos cambios que impactan directamente en el deseo sexual de muchas de nosotrxs?

El principal cambio se da en la mucosa de la vagina ya que el estrógeno – responsable de mantener las paredes vaginales lubricadas – disminuye, por eso nuestra vagina puede sentirse más seca. Para algunas esa disminución de la lubricación vaginal, como respuesta a la estimulación sexual puede producir dolor en la relación sexual. 

Y no es sólo eso. Ese descenso en la producción de estrógenos también suele generarnos falta de deseo sexual y una menor intensidad en la excitación y en el orgasmo.

Todo esto nos puede pasar, es un hecho. Pero lo que no podemos hacer es echarle toda la culpa a los estrógenos. También tenemos que preguntarnos, antes de la menopausia: ¿cómo estábamos viviendo nuestra sexualidad? ¿Es realmente “ella” la única culpable de la falta de libido y del impacto negativo en nuestra cama?

La realidad es que si nuestra vida sexual ya no estaba bien antes de la menopausia es posible que el único efecto real de esta etapa sea profundizar esas cuestiones no resueltas que ya arrastrábamos desde antes.

Es decir, antes de demonizar la menopausia (no digo que no sea jodida… sino que no es la culpable de todo) nos hemos preguntado: ¿cómo estaba mi pareja? Si no teníamos pareja: ¿cómo vivía mi sexualidad? ¿Mi actitud era proactiva o siempre estábamos en la espera de la iniciativa del otro?

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Lo que quiero es que cuestionemos si la menopausia está afectando nuestra sexualidad porque “ya no haya nada que hacer”, o porque es necesario repensar nuestra manera de vivirla.

La realidad es que no todos los cambios son físicos en esta etapa.  Muchos de ellos son de origen emocional o psicológico (el caso es similar al impacto emocional que generaba la menstruación cada mes). Por ejemplo, aunque no siempre, para muchxs la menopausia suele ser vista no solo como “el fin de la vida reproductora” sino como un fin en sí mismo: de la sensualidad o de la atracción (¡GRAVE ERROR, A TENERLO EN CLARO!). 

Lamentablemente, en muchas de nosotras, genera un sentimiento de desvalorización y pérdida de la autoestima, que, asociado a los cambios de la imagen corporal, pueden influenciar en el deseo sexual o libido. ¡Nada más lejos de la realidad! pero eso está en el inconsciente colectivo… ¡Y hay que dar batalla!

Una tiene el poder de decidir y puede tomar medidas para mejorar la salud sexual durante la menopausia. Tampoco está demás hablar con el médicx acerca de la libido. En algunos casos es necesario una terapia de reemplazo hormonal para equilibrar el deseo.

Pero acá hay algo más importante que ir cualquier terapia: la actitud. Ante cualquier cambio siempre tenemos dos alternativas, ser pasivas frente a lo que está pasando o tomar las riendas de las etapas de nuestra vida. Y ocuparnos de ellas, y disfrutarlas.

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