Hay algo en el invierno que modifica también la manera de sentarse a la mesa. Los platos frescos empiezan a compartir protagonismo con preparaciones más cálidas, cremosas y reconfortantes, mientras el desayuno y la merienda recuperan ese ritual de quedarse un poco más.
En esa dirección se mueve la nueva carta de temporada de Le Blé, que para el otoño-invierno 2026 suma cazuelas, nuevas piezas de viennoiserie y recupera uno de sus clásicos: el bagel americano.

Las cazuelas vuelven al centro de la mesa
Entre las incorporaciones aparecen preparaciones que parecen hechas a medida para los días de bajas temperaturas.
Una de ellas es la cazuela de ternera con puré cremoso de papa y tomillo, mientras que otra combina pollo al curry con puré de cabutiá y zanahoria asada. La carta incorpora además una alternativa a base de lentejas.
Son platos que se suman a otras opciones calientes, como pastas rellenas caseras, y reflejan un movimiento que se repite cada invierno: regresar a sabores reconocibles, cocciones lentas y recetas capaces de convertir el almuerzo en una pausa.
El regreso de un clásico: el bagel americano
Otra de las novedades es, en realidad, un regreso. El bagel americano, presente desde los primeros años de la propuesta, vuelve con una combinación simple y contundente de jamón, huevos revueltos y queso cheddar.
El formato conecta además con una tendencia que hace tiempo dejó de limitarse al desayuno: preparaciones típicamente asociadas al brunch empiezan a funcionar como opciones para distintos momentos del día.

Croissants rellenos y un guiño a la chocotorta
La pastelería también suma nuevas variantes. El croissant aparece ahora relleno de pistacho o crema de avellanas, dos sabores que continúan ganando terreno en vitrinas y cartas de cafeterías.
A ellos se suma el llamado roll del mes, preparado con masa de croissant y pensado para cambiar de relleno periódicamente. La versión actual toma como punto de partida un clásico argentino: la chocotorta.
Es justamente ese cruce entre técnicas de inspiración francesa y sabores más cercanos el que permite que la viennoiserie siga reinventándose sin perder su identidad.

El desayuno se vuelve más abundante
Si durante los meses cálidos el desayuno puede resolverse de manera más ligera, el invierno parece habilitar mesas más generosas.
Entre las nuevas propuestas aparece un desayuno proteico con huevos revueltos, palta, jamón, queso, hongos y tostada de masa madre, acompañado por una pequeña porción de yogur griego con coulis y granola.
También continúan las tostadas belgas, preparadas con pan remojado en leche, azúcar rubia y miel, que pueden servirse en su versión clásica o acompañadas con banana y almendras.
Y permanecen aquellos desayunos más tradicionales construidos alrededor del café con leche, las tostadas, los croissants, las medialunas o el tostado.
Comer para entrar en calor
Detrás de las novedades hay algo que excede cualquier carta particular. Cuando baja la temperatura, la gastronomía recupera su costado más reconfortante: purés cremosos, masas hojaldradas, platos servidos bien calientes y desayunos que pueden convertirse casi en almuerzos.
No se trata necesariamente de volver a recetas antiguas, sino de reinterpretarlas. Un bagel que regresa, un croissant que se rellena con pistacho o un roll inspirado en la chocotorta alcanzan para demostrar que los sabores familiares también pueden encontrar nuevas formas de llegar a la mesa.
at redacción Marie Claire
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