Durante años, hablar de medicina estética estuvo asociado a transformaciones visibles. Hoy, en cambio, la búsqueda pasa cada vez más por mejorar sin alterar los rasgos propios y acompañar el paso del tiempo de una manera progresiva.
Ese cambio explica el crecimiento de los procedimientos mínimamente invasivos, especialmente aquellos que trabajan estimulando los propios mecanismos de regeneración de la piel. Entre ellos se encuentra el Endolifting, una técnica con láser que puede utilizarse tanto para tensar tejidos como para actuar sobre pequeños acúmulos de grasa localizada.
“El Endolifting utiliza un láser con diferentes frecuencias que puede actuar como tensor de la piel o como agente lipolítico. Todo depende del objetivo que se quiera alcanzar y de las necesidades estéticas de cada persona”, explica el doctor Mario Decoud, cirujano y especialista en medicina estética.
Qué es el Endolifting y cómo funciona
Más que un protocolo único, el tratamiento permite adaptar la acción del láser según las características y necesidades de cada paciente.
Cuando el objetivo es trabajar sobre la flacidez, la energía busca favorecer la retracción de los tejidos y estimular la producción de nuevo colágeno. En otros casos, puede utilizarse para intervenir sobre pequeños depósitos de grasa y redefinir determinadas zonas del contorno facial.
El procedimiento forma parte de una tendencia que atraviesa buena parte de la medicina estética actual: buscar intervenciones más precisas y menos invasivas, sin recurrir necesariamente a una cirugía convencional.

¿A qué edad puede realizarse?
Una de sus particularidades es que no está pensado exclusivamente para pieles con signos avanzados de envejecimiento.
“Puede utilizarse en pacientes jóvenes porque tensa la piel o ayuda a hacer desaparecer pequeñas acumulaciones de grasa, y también en pacientes de hasta 70 años, siempre dependiendo de las necesidades estéticas que persiga cada uno”, señala Decoud.
La edad, sin embargo, no es el único parámetro. La calidad de la piel, el grado de flacidez, la anatomía facial y las expectativas de cada persona son fundamentales para determinar si el procedimiento está indicado y de qué manera debe realizarse.
Por eso, no existe un tratamiento idéntico para todos: el diagnóstico previo es parte esencial del proceso.
Naturalidad y menor tiempo de recuperación
El Endolifting se realiza de manera ambulatoria y habitualmente con anestesia local. Según explica el especialista, en algunos casos puede complementarse con sedación, especialmente por comodidad o ansiedad del paciente.
Entre las áreas que pueden tratarse se encuentran el tercio medio del rostro, los pómulos y la línea mandibular, regiones en las que la pérdida de firmeza suele hacerse más visible con el paso del tiempo.
“Logra tensar la piel de la cara, sobre todo en la zona de los pómulos, obteniendo un efecto muy natural”, explica el médico.
Y precisamente la naturalidad se convirtió en una de las grandes demandas contemporáneas: el objetivo ya no es modificar un rostro, sino trabajar sobre determinados signos sin borrar su identidad.
Por qué el profesional importa tanto como la tecnología
La aparición constante de nuevos dispositivos puede generar la sensación de que el resultado depende fundamentalmente de la aparatología. Sin embargo, en este tipo de procedimientos la experiencia médica, el conocimiento anatómico y la correcta selección del paciente son determinantes.
“Toda la aparatología en medicina estética es operador dependiente. El resultado depende del expertise del profesional”, sostiene Decoud.
Por eso, antes de cualquier procedimiento resulta fundamental realizar una consulta que permita evaluar las características individuales, conversar sobre expectativas y establecer qué tratamiento —si alguno— resulta adecuado.
Una nueva mirada sobre el envejecimiento
Quizás el cambio más interesante de la medicina estética actual no tenga que ver únicamente con la tecnología. También está cambiando la forma en que pensamos el envejecimiento y los resultados que esperamos de un tratamiento.
Cada vez hay más interés por procedimientos que acompañen los cambios del rostro sin intentar borrarlos por completo. En ese escenario, el Endolifting aparece como una de las alternativas disponibles para mejorar la firmeza, redefinir algunos contornos y estimular la producción de colágeno sin atravesar una cirugía tradicional.
La tecnología, sin embargo, es solamente una herramienta. La indicación adecuada, el diagnóstico y las expectativas realistas continúan siendo la base de cualquier tratamiento estético.
Asesoró: Dr. Mario Decoud, director de Aesthetic Medicine Group (AMG).
at redacción Marie Claire
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