Durante años, la sostenibilidad estuvo asociada principalmente con la idea de reducir daños: consumir menos recursos, generar menos residuos o compensar emisiones. Con su Visión 2025-2050, Natura propone dar un paso más y avanzar hacia un modelo regenerativo, capaz de generar un impacto positivo en la naturaleza, las comunidades, las personas y el propio negocio.
La estrategia reúne los compromisos sociales y ambientales de la compañía y los organiza en áreas que atraviesan toda su cadena de valor: desde la formulación de los productos y el diseño de los envases hasta el trabajo con proveedores, colaboradores y comunidades amazónicas.

De reducir el impacto a generar valor positivo
Hablar de regeneración implica no limitarse a “hacer menos daño”, sino buscar que la actividad empresarial contribuya activamente a restaurar ecosistemas, fortalecer comunidades y mejorar las condiciones sociales vinculadas con la producción.
La meta de Natura es convertirse en una empresa 100% regenerativa para 2050, generando resultados positivos y medibles en los capitales natural, social, humano y financiero.
Este enfoque también plantea una pregunta cada vez más presente entre los consumidores: qué historia existe detrás de un producto, de dónde provienen sus ingredientes, cómo fue fabricado su envase y qué sucede con él después de su uso.
Las metas que Natura alcanzó antes de lo previsto
El Informe Integrado 2025 muestra que algunos de los objetivos establecidos para los próximos años ya fueron superados.
La compañía alcanzó un 30,1% de plástico reciclado en los envases de la marca, por encima de la meta del 25% prevista para 2026. También incorporó 52 bioactivos amazónicos a su portafolio, superando anticipadamente el objetivo de 49 que había fijado para 2027.
Otro de los avances se produjo en el vínculo con las comunidades: Natura trabaja actualmente con 46 comunidades de la Amazonía dedicadas a la recolección y producción de ingredientes, una cifra que supera la meta de 45 prevista para 2030.
Según la compañía, esta red involucra a más de 10.000 familias y contribuye a preservar alrededor de 2,2 millones de hectáreas de bosque.

Ingredientes, fórmulas y envases
La transformación también empieza a verse en la composición de los productos. Durante 2025, Natura alcanzó un 94,7% de ingredientes renovables y un 97,6% de fórmulas biodegradables en los productos que se enjuagan.
En términos concretos, una fórmula biodegradable puede descomponerse con mayor facilidad después de llegar al agua, mientras que el uso de materiales reciclados busca reducir la incorporación de plástico virgen y extender la vida útil de los recursos ya existentes.
A largo plazo, la Visión 2025-2050 establece que todo el plástico utilizado en el portafolio deberá ser de origen renovable y compostable. Para 2030, además, la compañía se propone que la totalidad de sus envases sean reutilizables, recargables, reciclables o compostables.
Menos emisiones y mayor trazabilidad
En materia climática, el informe registra una reducción del 17% en las emisiones absolutas de carbono frente al año anterior, contemplando tanto las operaciones propias como el resto de la cadena de valor.
La empresa también informa haber alcanzado el 100% de certificación o trazabilidad en derechos humanos para las compras directas de mica, papel y aceite de palma, tres materias primas consideradas críticas por sus posibles impactos ambientales y sociales.
La trazabilidad permite conocer el recorrido de un ingrediente o material desde su origen hasta el producto final. Para el consumidor, representa una herramienta para comprender mejor qué hay detrás de aquello que elige y qué compromisos asume la marca a lo largo de su cadena de producción.

El desafío de transformar la belleza
La Visión 2025-2050 plantea que la sostenibilidad no debería ser una característica aislada ni un argumento de comunicación, sino una forma de tomar decisiones en cada etapa del negocio.
Entre los objetivos que todavía quedan por delante se encuentran alcanzar emisiones netas cero, garantizar cadenas de suministro libres de deforestación, ampliar la utilización de ingredientes de la biodiversidad amazónica y conseguir que todos los proveedores adopten prácticas regenerativas.
Más que una suma de porcentajes, los avances presentados muestran una transformación que busca conectar belleza, innovación y responsabilidad. El desafío hacia 2050 será lograr que esos compromisos no solo puedan medirse, sino también reconocerse en los productos y en la experiencia cotidiana de quienes los eligen.
at Fernando Gomez Dossena
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