Tuesday 11 de August de 2026

BELLEZA | Hoy 08:02

Copenhague anticipa una nueva forma de llevar el pelo

Copenhagen Fashion Week volvió a demostrar que su influencia va mucho más allá de las pasarelas. Con la sustentabilidad integrada a sus criterios de participación y un street style que funciona como laboratorio de tendencias, la capital danesa anticipa una belleza menos rígida y más personal: texturas naturales, coloraciones sutiles, accesorios discretos y anteojos con carácter.

Copenhague no espera a que empiecen los desfiles para mostrar moda. Durante la Fashion Week, la ciudad entera cambia de ritmo y sus calles se convierten en una pasarela espontánea, capaz de anticipar muchos de los códigos que después se trasladan a otras capitales y al guardarropa cotidiano.

Hay menos solemnidad, más combinaciones de colores y texturas y, sobre todo, una forma muy personal de interpretar las tendencias. Detrás de esa libertad estética existe además uno de los rasgos que distingue a la semana de la moda danesa: la sustentabilidad forma parte de los requisitos para integrar su calendario oficial. Una filosofía que, de alguna manera, también empieza a percibirse en la belleza.

 

Tendencias en Copenhague

 

Pelo natural: menos perfección y más identidad

El estilista argentino Max Jara detectó un cambio que se aleja tanto de las transformaciones radicales como de los peinados excesivamente producidos. Ya no parece existir una única tendencia dominante: el pelo acompaña a quien lo lleva y recupera algo que durante años se intentó controlar, su propia naturaleza.

“Los rubios aparecen más naturales, con profundidad y movimiento; las melenas respetan su textura y el volumen surge de manera orgánica. El objetivo ya no es conseguir un acabado impecable sino un pelo que se vea sano, cuidado y, sobre todo, real”.

Incluso el frizz empieza a cambiar de categoría. Deja de ser necesariamente aquello que hay que eliminar para convertirse en una parte más de la textura. El mensaje que baja de las calles de Copenhague parece claro: abandonar la obsesión por el pulido perfecto y recuperar una belleza en la que cada melena conserve su personalidad.

 

 

Tendencias en Copenhague

Los accesorios vuelven, pero sin excesos

Si el pelo se vuelve más relajado, los accesorios aparecen como pequeños gestos capaces de transformar un look sin dominarlo.

Hebillas de inspiración francesa, ganchos minimalistas, pañuelos de seda y cintas se incorporan de manera deliberadamente despreocupada. No buscan convertirse en protagonistas absolutos, sino agregar un detalle que modifique el conjunto.

La misma lógica alcanza a los productos de styling. Las fijaciones rígidas pierden terreno frente a sprays de textura ligera, cremas de acabado y aceites livianos que permiten conservar el brillo y el movimiento natural del cabello.

La idea ya no pasa por obligar al pelo a permanecer exactamente en su lugar, sino por acompañar su textura.

Coloraciones que respetan la base natural

Para Max Jara, especialista en color, lo visto tanto en las calles como alrededor de los desfiles confirma además una búsqueda de técnicas que trabajen a favor de la base natural del cabello.

Los cambios abruptos dan paso a coloraciones con mayor profundidad, transiciones suaves y crecimientos más armónicos. El objetivo es conseguir un resultado que pueda sostenerse en el tiempo y que priorice la salud del pelo por encima de un efecto inmediato.

Anteojos: entre lo vintage y lo futurista

La diversidad que aparece en el pelo también se traslada a los accesorios. Para la asesora de moda Mery Garavilla, creadora de una línea para la firma argentina Hardem Eyewear, una de las claves que deja el street style puede sintetizarse en una palabra: retrofuturismo.

Diseños que recuperan códigos vintage conviven con modelos decididamente futuristas, mientras continúan vigentes los anteojos XL, los marcos importantes y las siluetas con fuerte presencia. El carey, las formas geométricas y el color aportan personalidad y convierten a las gafas en una parte integral del estilismo.

Los anteojos de óptica también son moda

Pero quizás uno de los gestos más interesantes esté por fuera de cualquier cuestión de forma o tamaño: los anteojos de óptica empiezan a funcionar como un accesorio incluso cuando no existe una necesidad de graduación.

Marcos con cristales sin aumento se incorporan al look cotidiano de la misma manera que un bolso, un pañuelo o una joya. La función deja de ser el único motivo para usarlos y el styling gana terreno.

Pelo con movimiento, texturas reales, intervenciones sutiles y accesorios con identidad: Copenhague confirma una belleza cada vez menos interesada en alcanzar una imagen de perfección absoluta.

Como resume Max Jara: “La nueva sofisticación no consiste en hacer más, sino en intervenir menos y mejor”.

 

Tendencias en Copenhague

at redacción Marie Claire

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