sábado 23 de octubre de 2021

BELLEZA | 28-09-2021 08:52

Todo lo que tenés que saber sobre la belleza genderless

Prescindiendo de códigos masculinos o femeninos, hay una nueva belleza que no atiende a la tradicional división. La evolución cosmética tiene identidad y se llama genderless.

Llegó para quedarse y es la estética que no hace distinción de género, esa en la que le podemos decir adiós a los estereotipos. Hasta el término unisex quedó obsoleto porque se refiere a lo que está destinado tanto a hombres como a mujeres. Prescindiendo de la distinción sexual, genderless dejó de ser sólo un concepto para convertirse en un hecho. Y aunque la belleza no binaria tiene más años que la mismísima cosmética, es ahora cuando la industria está viviendo la verdadera transformación. De a poco se colaron las preguntas que echaron luz en el presente y ya tenían raíces en el pasado beauty.

 “Si hablamos de cuidado, no hay distinción. Todxs necesitan y deben resguardar la piel por igual”.

La historia tiene todas las respuestas. Desde hace 4 mil años a.C., los hombres usaban pigmentos para cumplir con rituales que no sólo tenían que ver con la guerra o caza, sino también para adornarse. Coquetos por naturaleza, mientras las egipcias se preocupaban por la lozanía del rostro, los faraones no se mostraban en público sin kohl en los ojos y ocre en los labios. En la antigua Grecia, por ejemplo, era tendencia que las cejas se juntaran sobre la nariz. A falta de makeup artists, había indicaciones de Ovidio para llevar las cejas con estilo. “Lo ideal es pintarlas de un solo trazo”, porque para el poeta romano “Saber maquillarse es un arte”. Qué decir de los rituales de los que hacían gala los nobles de la corte de Luis XIV. Eran los hombres los que usaban zapatos con taco y labial. Cuanto más altos parecían y mayor era el rojo vivo en la boca, aumentaba con creces el símbolo de poder, riqueza y virilidad.

Pasó mucho tiempo antes de que los varones volvieran a ponerse más vanidosos. Fue durante la edad de oro de Hollywood que el cuidado del pelo y el maquillaje para hombres resurgieron. La mirada pulida de Clark Gable fue quizás el primer ejemplo. La estetización inglesa del punk de Vivienne Westwood en los años 70 y la tienda Manic Panic en Nueva York, fundada por las cantantes de Blondie, atrajeron las miradas agudas de los referentes de la moda. Ojos, pelo y uñas de colores se subieron a las pasarelas para hombre y mujer. El guyliner (cuando el delineador de ojos lo usa un varón) era el look más popular.

 

El génesis de la cosmética genderless tiene que darle las gracias al término metrosexual de fines de los años 90. Estos varones de la sociedad postindustrial urbana desarrollaron un abierto interés por el cuidado personal. Buena carta de presentación la de David Beckham como exponente de esta tendencia. Junto a él y otros chicos preocupados por su apariencia, la “vanidad masculina” llegó a la conciencia cultural más masiva. Y las marcas de belleza comenzaron a lanzar líneas destinadas a ellos además de perfumes unisex. Cuando nadie apostaba por que los hombres usaran algo más que un aftershave, había quienes planteaban líneas de productos listo para desafiar todas las normas. La de Jean Paul Gaultier fue punta de lanza con su gama Monsieur. Desde polvos de sol hasta máscaras para pestañas irrumpieron con bellas intenciones.

Belleza genderless

“Hoy buscamos estar siempre cerca del contexto para entender y acompañar las transformaciones culturales, que apunten a promover una belleza genuina y libre de estereotipos”, comenta Florencia Violini, Gerenta de Marketing de Natura Argentina. Y añade que hasta hace unos años las marcas tenían el poder de difundir perfiles de manera casi unidireccional y los consumidores, en todo caso, expresaban su opinión con la compra o no de un producto. Esto cambió radicalmente: hoy son las personas antes que las empresas las que promueven cambios sociales y culturales, como pasa con la agenda de género y diversidad”.


Frente a este cambio de paradigma y como respuesta a este pulso social, Natura relanza su línea Faces buscando conectar con lo que pasa en las calles, logrando que el maquillaje pueda ser también una forma de reflejar las distintas identidades y formas de la belleza. Un maquillaje inclusivo para personas de espíritu libre y sin preconceptos es el nuevo manifiesto.

Cuestión de piel


Hasta hace poco existía una frontera bien custodiada por los dermatólogos entre la piel de cada sexo. La diferencia en el grosor, por poner sólo un ejemplo. Y es cierto, pero hay quienes van más allá de esas distinciones y destacan necesidades comunes. “Blanca o morena, gruesa o más fina, joven o no tanto, todas son únicas. Por eso el órgano más grande del cuerpo humano requiere atención especial e individualizada”, explica Antonella Rombola, Dermatocosmiatra y Técnica de Lidherma. Normal, seca, grasa y mixta. Así las categorizan los expertos, pero ¿qué determina cada condición? “Depende de la variación de agua, sebo y lípidos que nuestro cuerpo segrega y deposita sobre la superficie. A esta clasificación se le suman sensibilidad o alteraciones en la pigmentación y, a medida que envejecemos, como el metabolismo de las células se ralentiza también sufre un cambio de estructura. Eso implica cuidados adecuados en cada etapa de la vida”, señala.

En este contexto, la cosmética se vuelve cada vez más personalizada. De hecho, las primeras en posicionarse en el lado neutro fueron las marcas que lanzaron productos sin aromas y con un packaging que eludía los colores y las formas asociadas a un género o al otro. El planteo sentó las bases para un razonamiento lógico. No se desarrollan cremas para hombre o para mujer, sino tratamientos específicos para las necesidades reales de la piel. La dermatología comenzó a aportar soluciones a problemas comunes a todos, como el vacío dérmico, las impurezas y falta de luminosidad. Los nuevos tratamientos se centran en la calidad y la eficacia, antes que en la imagen o los aromas. Claro que hay mucho más que un frasco blanco de líneas rectas en el ecosistema de esta nueva etapa. Detrás de cada fórmula existe un concepto de desarrollo que, de forma transversal, va desde la concepción de la marca hasta el producto final.

“Blanca o morena, gruesa o más fina,  joven o no tanto, todas son únicas. Por eso el órgano más grande del cuerpo humano requiere  atención especial e individualizada”.

Hablamos de una tecnología que se centra en las necesidades cutáneas más minuciosas, con fórmulas que trabajan en el mecanismo interno de las células. Además, tienen la particularidad de integrar ingredientes que actúan en sinergia para proteger, regenerar y reparar la estructura dérmica. Todos los cutis están incluidos en el plan beauty libre de categorías: desde los súper sensibles hasta los más resistentes. “Si hablamos de cuidado, no hay distinción.


Todos necesitan y deben resguardar la epidermis por igual, pero ¿la rutina es la misma? La capacitadora profesional de Lidherma explica que ambos podrían utilizar las mismas formulaciones: lo importante es que se adecue al tipo de piel y a las necesidades que queremos tratar. Destaca la influencia hormonal de cada género, el grosor cutáneo como responsable de la diferencia en el proceso de envejecimiento, el embarazo y también la menopausia; momento en el que se produce sequedad a causa de una menor retención de agua en la dermis, así como la pérdida de firmeza.

Aromas que fluyen


Lo cierto es que la historia de la perfumería no hacía distinción de géneros: las creaciones olfativas eran más bien una señal de estatus económico y social. Sabrá cualquier mortal que de dar por buenas las pomposas campañas del universo olfativo, basta con echarse unas gotas de tal o cual fragancia y habemus teletransportación a “la cour parfumée” de Luis XV. Los acordes con garantía asegurada solían seguir ciertos patrones: para ellas, estelas delicadas, dulces, frutales, florales; para ellos, notas fuertes, amaderadas, especiadas y el sacrosanto vetiver. Para las narices sin distinción, sea esencia de rosa o de jazmín, mezclas a base de limón y bergamota, aromas ahumados o notas marinas, cada vez son más los aromas que nos gustan a todos.


Lejos de ser un asunto del mañana, el jardín genderless más bien se estaría ajustando a cánones del ayer, mucho antes de que Calvin Klein agitara el avispero a mediados de los 90s con su hit One. El perfume tiene sus orígenes en lo sagrado, usándose en sus inicios para comunicarse con dioses, sin ninguna función hedónica o estética. Desde ese entonces y hasta mediados del siglo XX no había distinción de género en materia de aromas. El cambio radical habría que adjudicárselo a la década del ´50, con el advenimiento de la publicidad y el marketing, que empezaron a compartimentar hasta el paroxismo las fragancias con la intención de vender más.

Belleza genderless
Máscara So Stretch (Sisley). Powder Blush Rose, línea Mímika de Lidherma. CK Everyone, Calvin Klein. Base Líquida, línea Faces de Natura.

De hecho, en el siglo XIX los catálogos de perfumistas no ofrecían productos por género. La esencia de violeta, por ejemplo, flor muy popular entre las damas, podía encontrarse en productos de afeitado para caballeros. Podemos remontarnos a los egipcios, al Renacimiento y a María Antonieta. O dar un salto a 1880, cuando se crean las fragancias que por primera vez combinaban materiales sintéticos y naturales. Es entonces cuando se empiezan a incluir ingredientes de origen químico, que compraban tanto hombres como mujeres. Incluso en la actualidad lo que se considerara un perfume masculino en Europa occidental tal vez no lo sea en Rusia, y definitivamente no lo es en la India, donde los varones gustan más de las notas florales.

Las fragancias siempre están en consonancia con las necesidades y las aspiraciones de la época. Como en la Antigua Roma, hombres y mujeres se perfumaban por igual y no sólo por coquetería: también para proteger su salud, creyendo que los malos olores podían causar enfermedades. Con más razón, la intensidad de la pirámide olfativa daba lugar a versiones potentes, de alto voltaje. Una costumbre que hoy vuelve con carácter. Porque la belleza genderless no siempre se abstiene de esencias intensas. Bouquets suaves o bombas aromáticas no necesita viajar varios metros, sólo ser placentero para quien lo lleva.
Y así mientras el no gender avanza, el límite entre lo masculino y femenino ya no es un factor que delimite la belleza. Porque en materia de gustos, todavía hay mucho por escribir. n

 

at María Molina

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