Wednesday 20 de May de 2026

BELLEZA | Hoy 08:02

Menowashing: cuando la menopausia se convierte en negocio

De ser tema tabú a traccionar un boom de productos y servicios. La perimenopausia, menopausia y postmenopausia ya no son invisibles. Sin embargo, un grupo de expertas advierten que detrás de la increíble oferta de tratamientos, productos y servicios vinculados al tema, asoma una tendencia a patologizar una transición vital.

Nuestras abuelas atravesaron los sofocos y el desconcierto en silencio, y sobre todo en soledad. Pero ya no es así y el fin del ciclo reproductivo- y sus cambios- está en boca de todos. Se nombra: perimenopausia, menopausia y postmenopausia. Y se socializa. Pero eso no evita que aún así, reine la confusión

Ante el aluvión de opciones, un grupo de expertas celebran que sea un fenómeno visible, pero advierten que entre la increíble cantidad de tratamientos y suplementos “mágicos” pueden existir opciones estandarizadas, incluso sin respaldo científico, o con focos que solo logran incrementar las ventas, pero no las soluciones reales para las mujeres. Y esto es lo más preocupante. Los especialistas alertan sobre el fenómeno, puesto que esto “disfraza“ lo que esta etapa propone en realidad: recuperar el control de nuestros cuidados y bienestar. 

“Poner todo en la bolsa de la menopausia es un reduccionismo peligroso. Si me olvido las llaves, le echo la culpa a las hormonas, pero mis hijos adolescentes se las olvidan todos los días”.

 

Mirar la menopausia, más allá del marketing

Desde suplementos hasta costosos dispositivos tecnológicos, encontrarse con la cantidad de opciones que se ofrecen en nombre de la menopausia puede ser abrumador. Como contraparte, existen profesionales que proponen recuperar la soberanía. Y anteponer la calma para encarar esta etapa con consciencia, sabiendo que es una invitación de la biología a volver a tomar el control de nuestros cuidados y bienestar, el que antes estaba abocado a cuidar a los hijos. 

Y nadie mejor que la voz de Flora Proverbio para sobrevolar algunos conceptos vinculados a la longevidad en la era del consumo. Ella es experta en comunicación, autora de un libro que explora la sexualidad y el deseo en la menopausia (“Triángulos Plateados“, ed. Galerna), y un referente ineludible en materia de longevidad positiva. Especialista en marketing de formación, lidera la conversación sobre cómo las marcas deben dejar de ignorar (o empezar a respetar) a las mujeres de más de 50. De hecho, fue pionera, vocera y protagonista de ese fenómeno de visibilización. “Es cierto que estamos viendo una explosión de productos dirigidos a mujeres en esta etapa de la vida, pero creo que eso es positivo: estamos hablando de menopausia. Deja de ser tabú porque en otro momento histórico nuestro rol fundamental estaba ligado a la procreación. Al dejar de ser fértiles parecía que perdíamos nuestro lugar en la sociedad. Hoy nuestra identidad es fuerte en muchos otros espacios, y así el tema es visible. Es una victoria política sobre nuestro propio cuerpo”.

Ahora bien, al aparecer un nuevo espacio ligado al deseo e interés femenino, nace la oportunidad de mercado. “El pink tax, esto de que se cobra un plus por el solo hecho de que sea un producto dirigido a la mujer, es una realidad. Y lo que podríamos llamar Menowashing tiene un poco esa lógica. Es decir, busco que lo que ofrezco en el mercado pueda servir para este ávido grupo de mujeres en busca de soluciones. Pero ojo ¿realmente es así y aporta? ¿Está científicamente probado?“. Tentador. 

monopausia

Según datos de la industria, se espera que el mercado mundial de la menopausia alcance los 24.400 millones de dólares para 2030. Y en nuestra región, América Latina, se calcula que el mercado de bienestar con este foco crezca a una tasa anual del 5.7% al 10% entre 2026 y 2035.

“No obstante, para mí que sea una oportunidad comercial no es algo malo en sí mismo, el problema es la intención detrás de la oferta. El riesgo de patologizar esta etapa y pretender suprimir cada signo para congelar el tiempo o vender juventud es peligroso. A nadie el reloj le va para atrás y además, no todas las mujeres tienen síntomas que tienen que ser controlados“, apunta Proverbio. 

“Poner todo en la bolsa de la menopausia es un reduccionismo peligroso. Si me olvido las llaves, le echo la culpa a las hormonas, pero mis hijos adolescentes se las olvidan todos los días y no están menopáusicos. Con el deseo sexual pasa lo mismo: las hormonas impactan, claro, pero también puede ser que estés transitando una crisis de pareja o el nido vacío. No todo es un cambio biológico”. La especialista invita a profundizar en los procesos singulares, y desde ahí, decidir una compra consciente si nos sirve. 

Desde la Ginecología, la sexóloga y médica integrativa Sandra Magirena precisa: “Lo que ocurre está vinculado a cuestiones de género, en donde el mercado sigue colocando a las mujeres en el lugar de la carencia, y del cuerpo domesticado de alguna manera, para cumplir con ciertos modelos hegemónicos de moda, estética, amor, etc“.  Tener esto claro, ayuda a poder situarse en otro lugar, y recuperar la soberanía acerca de cómo atravesar el proceso. 

“Se pueden trabajar síntomas molestos como los calores, la niebla mental, la pérdida de energía, la incomodidad. Pero también hay que comprender que la vida te está invitando a soltar cuestiones que tienen que ver con responsabilidad de crianza, por ejemplo. Y cuando hablo de crianza, no me refiero no solamente a la de los hijos biológicos, sino también a la de las parejas, los padres, el trabajo, el equipo de trabajo”.

 

Tendencia local: Suplementos y dermatología

En góndolas argentinas, la cosmética “meno“ alcanza las marcas masivas y las de lujo, como Vichy en su línea Neovadiol, entre muchas otras. Lo hacen dirigiendo abultados presupuestos de investigación y publicidad para alcanzar a convocar a esa “piel menopáusica“, el segmento en donde más se nota el etiquetado específico. 

Por otro lado, las estadísticas muestran que el uso de isoflavonas de soja, magnesio y cimicifunga crecieron exponencialmente en ventas de mostrador sin recetas, impulsados por formadores de opinión e influencers de la salud en TikTok e Instagram. Esto se da porque a diferencia de otros países de la región, existe una masa crítica de mujeres de 50+ (Generación X) que son activas digitalmente, tienen poder de decisión de compra y están exigiendo que las marcas dejen de usar modelos de 20 años para vender cremas anti-age.

Por otro lado, Argentina tiene una de las tasas de envejecimiento más altas de América Latina junto con Uruguay, lo que vuelve a la “Economía Plateada“ mucho más que una tendencia. 

“La menopausia. Es una transición biológica. El objetivo debe ser gestionar los síntomas de manera efectiva para que la mujer pueda sentirse plena y seguir desarrollándose en lo que tenga por objetivo“.

 

Terapia de Reemplazo Hormonal y algunas salvedades importantes

Sin dudas, la menopausia “salió del closet“ y entró en las góndolas para volverse super accesible. Y en el caso de Argentina, el desafío es doble. En un contexto donde el costo de vida aprieta, habrá que evitar que las mujeres compren “soluciones mágicas” baratas sin información personalizada ni asidero científico, solo porque no pueden acceder a una consulta ginecológica de calidad. Cuidar las decisiones informadas se vuelve vital. Como una de las claves que señala Magirena para abordar estos temas es hablar con propiedad del reemplazo hormonal. 

Con deseo de alivio rápido instaló en la agenda el fenómeno de los famosos “chips” o pellets. Al respecto, la doctora es tajante sobre la falta de regulación que rodea a esta tendencia: “La FDA (Food and Drug Administration) no aprueba estos compuestos porque no tienen respaldo de trazabilidad, de estudio, de metodología ni de cómo se fabrica la droga. Existe una confusión de base. No aprueban el uso de pellets. Lo que está probado es el dispositivo, el continente. Como si yo te dijera que está aprobado usar jeringas de 10 mm, pero no lo que le pongas adentro. Esto suele estar mal informado”.

La especialista, diferencia esta oferta con la Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH) que sí cuenta con aval científico y es un recurso válido de ser necesario. De esta forma, Magirena está a favor del uso de estas hormonas: “La terapia que nosotros usamos es la que viene de la farmacia, la que tiene un prospecto, un lote de fabricación y la aprobación de ANMAT. Eso es lo que tiene respaldo científico”.

La clave, entonces, no es evitar las hormonas, sino exigir seguridad farmacéutica. “Nosotros usamos hormonas que se llaman ‘bioidénticas’ pero que vienen de laboratorios comerciales. Tienen la misma estructura química que la que fabrica el ovario, pero con la seguridad de una industria que responde por ese producto”, concluye, marcando la distancia entre una solución artesanal y un tratamiento médico serio. Estos tratamientos se hicieron populares hacia fines de 2025 cuando la FDA retiró las advertencias que pesaba hacía dos décadas sobre estos protocolos. Este giro histórico basado en evidencia científica concluye que cuando la terapia se inicia dentro de los diez años posteriores al comienzo de la menopausia, evaluando cada caso, los beneficios suelen superar los riesgos. 

“Escapar de las modas, investigar más, consultar un médico siempre“, son el consejo central de la médica. 

Ante la tentación de reemplazar la consulta en el consultorio por suplementos de venta libre, Magirena advierte que “suplementar quiere decir tomar cosas que no estás teniendo porque tenés una carencia. No se arregla con un comprimido de magnesio, de silicio, de selenio, de zinc. Hay que hacer una evaluación más profunda, trabajar en los hábitos, el bienestar no viene en cápsulas, hay que trabajarlo desde diferentes lugares, apoyados por profesionales”. Para la médica, la clave es el retorno a lo esencial: “Lo decía Hipócrates, el alimento tiene que ser la medicina”.

Sin embargo, hay una línea de cuidado que la experta considera innegociable y que debe iniciarse de forma temprana. “Todas las mujeres que llegan a la menopausia, todas absolutamente, no tienen que esperar los 5 o 10 años para ver si te dieron el síntoma o no”, explica. Su recomendación es clara y sostenida en el tiempo: “Hay que humectar todos los días: usar la hormona que te dé el médico, el óvulo, el gel, lo que se indique. ¿Hasta cuándo? de por vida, con la frecuencia que tu gineco te diga. Así como hacés el skin care, hacés el vulva care”. Esto previene infecciones urinarias molestas, pequeñas lesiones, atrofia, etc. 

“Suplementar quiere decir tomar cosas que no estás teniendo porque tenés una carencia. No se arregla con un comprimido de magnesio o de zinc. Hay que hacer una evaluación más profunda, 

 

El bienestar no viene en cápsulas: volver a ser prioridad

En este mar de ofertas, puede leerse entre líneas que la invitación es a intervenir el cuerpo para ser “productivas“ como “jóvenes“. No obstante las expertas coinciden en que la primera brújula es la singularidad: entender que no existe una respuesta estandarizada porque, sencillamente, no existe una mujer igual a otra. Y por otro lado, la carrera no es contra el tiempo, sino contra los impedimentos, o el no sentirse bien. 

Para la médica, lo esencial no reside en un manual de instrucciones, sino en recuperar la escucha del propio cuerpo. Magirena recuerda que en comunidades donde el estigma no existe, la transición se habita desde un lugar de poder: “Allí, cuando dejan de menstruar, se convierten en mujeres sabias; se conectan con su verdadera esencia”. Una invitación, en definitiva, a desaprender el síntoma como castigo para entenderlo como un pasaje hacia la propia sabiduría. 

De esta manera, la búsqueda es personal. Quizás por ello, ante la necesidad de recuperar la soberanía sobre el propio cuerpo, una de las figuras más interesantes de este fenómeno es la de los Health Coach, una especialización que cobró fuerza en Estados Unidos en los últimos años como respuesta al aumento de enfermedades crónicas en ese país, vinculadas al estilo de vida y, sobre todo, a la necesidad de un puente entre la recomendación médica y el cambio real de hábitos en el paciente. Es una especie de mentor de salud integral (emocional y nutricional) que personaliza el bienestar. Vinculada a la menopausia, esta mirada propone un cambio de paradigma en los hábitos diarios. 

 

Recetas mágicas, la trampa del control y la ensalada de ofertas

El mercado ha sabido leer una vulnerabilidad compartida: esa sensación de pérdida de control sobre el cuerpo. Ante el sofoco o la neblina mental, la respuesta comercial es un “kit de supervivencia” estandarizado y veloz. Contra ello la health coach Andrea Ritzer recomienda escapar de estas recetas universales, mágicas e inmediatas que solo traen frustración. Para ella, esa simplificación es un riesgo: “El peligro es meter en una misma bolsa cuestiones que no pueden entrar en el mismo paquete. Las necesidades de una mujer de 42 no son las mismas que las de una de 74”, distingue. 

Lo suyo es un llamado a desarmar el discurso del marketing para volver a la escucha atenta de una biografía que es, ante todo, única. Para Ritzer, la oferta múltiple de productos suele estandarizar una transición que requiere una escucha mucho más profunda. “Hay gente muy piola abocada a acompañar estos procesos versus este diagnóstico simplista y un montón de institutos que te ponen el pellet y te mandan a tu casa”, explica.  Cuesta entender que no hay un único camino cuando buscamos alivio, pero en este caso, cuanto antes sepamos que es así, mejor. 

 

Carpediem, estilo de vida y compras inteligentes

En conclusión, las marcas están lanzando desde cremas que prometen equilibrar hormonas, pijamas refrescantes, hasta dispositivos portátiles inteligentes para predecir los sofocos y enfriar el cuerpo en el momento. El auge es un hecho, y está impulsado por una generación de mujeres que exigen soluciones efectivas y están dispuestas a invertir en su bienestar. 

Sin comprar “espejitos de colores“, las mujeres bien pueden aprovechar este momento de protagonismo. Eso sí, no hay dispositivo más poderoso que el estilo de vida. 

Mucho más allá de lo que el mercado impone como ritmo ajeno, las expertas sugieren que se puede trabajar en las causas de raíz. “Los cambios en el estilo de vida, como el entrenamiento de fuerza para combatir la pérdida de densidad ósea y una dieta equilibrada junto con el manejo del estrés son fundamentales, y es un buen paso comenzar por ahí antes de hacer ninguna compra alocada“, insiste Ritzer. 

“La menopausia no es una enfermedad que necesite ser curada - enfatiza Magirena- Es una transición biológica. El objetivo debe ser gestionar los síntomas de manera efectiva para que la mujer pueda sentirse plena y seguir desarrollándose en lo que tenga por objetivo“.

Uno de los datos más disruptivos es el que comparte Magirena, cuando recuerda su impacto al participar del documental Umbral (disponible en YouTube) que documenta a mujeres indígenas que transitan el climaterio sin síntomas: “Es el dato evidente de que la sintomatología es producto de la cultura”. En la ciudad, lejos de la naturaleza y rodeadas de cemento y pantallas, las mujeres más afectadas son las que no pueden permitirse una pausa, bajo el manto de mandatos exigentes de productividad, crianza y otros roles. El sistema exige que las mujeres +45 sigan siendo líderes infalibles, madres presentes y amantes activas.

 

Hacia una menopausia con consciencia

¿Cómo discernir entre la información de valor y el puro ruido comercial? Andrea es tajante: “Instagram no es un médico, ni un psicólogo. Tomemos las redes como disparadores de preguntas, no como respuestas”. El camino, coinciden las tres consultadas, es volver a habitar el cuerpo como una brújula.

“El antídoto es volver a conectar con la esencia femenina, con la ciclicidad”, propone Magirena. No se trata de rechazar la ciencia - la terapia hormonal tiene su “ventana de oportunidad” certificada para mejorar la calidad de vida - sino de no delegar nuestra salud en un influencer o producto de moda. 

En síntesis, el bienestar es un hábito que se construye, el regreso es hacia la soberanía del cuerpo y el manejo singular de esta transición. Sin dudas, el atravesarlo informadas y a consciencia, es el acto de rebeldía más grande de la madurez. 

at Malen Lesser

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