Hay un momento del día en el que la luz parece detenerse. Ese instante entre el día y la noche, conocido como la hora azul, fue el que inspiró a Jacques Guerlain para crear L’Heure Bleue en 1912. Más de un siglo después, aquella imagen vuelve a convertirse en el punto de partida de una nueva composición.
La nueva L’Heure Bleue Eau de Parfum, firmada por Delphine Jelk, directora de Creación de Perfumería de Guerlain, propone una lectura contemporánea del perfume original sin renunciar a algunos de sus códigos más reconocibles.

Un perfume histórico visto desde el presente
En esta reinterpretación permanecen dos notas esenciales de la composición de 1912: el iris y la vainilla. Pero el corazón de la nueva fórmula incorpora una innovación desarrollada especialmente para el proyecto: una tintura de iris creada a medida, pensada para capturar una expresión más fresca, vegetal y amaderada de la flor.
Su desarrollo demandó tres años de trabajo junto a los equipos de la planta de Orphin, en Francia, y se convirtió en una de las claves de esta nueva etapa del perfume.
La composición se abre con un acorde ozónico acompañado por pera y neroli. En el corazón, la tintura de iris se combina con manteca de iris y jazmín, mientras que la vainilla, el ambroxán y los almizcles construyen el fondo. El resultado es una fragancia floral ambarada que juega con los contrastes: frescura y calidez, transparencia e intensidad.
La hora azul como punto de partida
La inspiración permanece ligada a aquel momento casi cinematográfico en el que el cielo adquiere una tonalidad azul intensa antes de que cambie por completo la luz. Una transición breve y difícil de definir que atraviesa tanto la historia del perfume original como esta nueva interpretación.
También el frasco recupera parte de ese legado. El histórico diseño de corazón invertido aparece ahora atravesado por un degradé azul, con detalles dorados y un formato recargable.
Con esta nueva L’Heure Bleue, pasado y presente se encuentran sin necesidad de borrar la historia. No se trata de reemplazar el perfume de 1912, sino de volver a mirar su universo desde otro tiempo: conservar aquello que lo convirtió en un clásico y encontrar, más de cien años después, una manera distinta de contar la misma hora azul.

at redacción Marie Claire
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