Hay aniversarios que invitan a mirar hacia atrás y otros que convierten el pasado en punto de partida. Benito Fernández eligió lo segundo para celebrar sus 40 años en la moda. El diseñador presentó “Mi Historia” en el Palacio San Miguel, como cierre de los desfiles de Argentina Fashion Week, con una colección construida a partir de algunos de los códigos y piezas que definieron su trayectoria.
Frente a más de 300 invitados y acompañado por figuras como Valeria Mazza, Araceli González, Paloma Herrera, Nicole Neumann, Andrea Frigerio y Soledad Solaro, Fernández propuso un recorrido que no buscó reproducir literalmente su archivo, sino volver a él para transformarlo.
Colores intensos, superposiciones, estampas, bordados, texturas y trabajo artesanal reaparecieron en nuevas combinaciones. Materiales conservados durante años, retazos de colecciones anteriores y elementos de diferentes etapas fueron utilizados para crear piezas nuevas, en una suerte de autobiografía construida desde la ropa.

Del archivo a la pasarela
Uno de los capítulos centrales de “Mi Historia” fue “Etnia”, la colección de 2009 que terminó de consolidar una identidad asociada al color y a una mirada latinoamericana. Inspirada en viajes por el norte argentino, Colombia, México y Bolivia, aquella propuesta incorporaba telares, materiales autóctonos y trabajos artesanales y llegó a presentarse en la Semana de la Moda de Nueva York.
Para este aniversario, Fernández recuperó algunas de esas ideas y las llevó a nuevas piezas. Entre ellas apareció un vestido corto de patchwork inspirado en un diseño que había usado Valeria Mazza, construido con guardas y texturas provenientes de diferentes colecciones de las últimas tres décadas. La lógica resume buena parte del concepto del desfile: guardar, recuperar, mezclar y volver a crear.
También hubo referencias a “Grandes Colecciones” (1999) y a uno de sus primeros grandes desfiles, “Hadas”. Transparencias, tul bordado, encajes, shantung de seda y cuero se encontraron nuevamente en una pieza donde la superposición y el contraste de materiales funcionaron como vínculo entre aquellas primeras épocas y el presente.
Las 40 pasadas atravesaron además otros momentos de su carrera: volvieron los corsets y las polleras de fines de los años 90 y comienzos de los 2000, junto con guiños a colecciones como “Embrujo Gitano” (2016) y “Alma Bohemia” (2025).

Cuatro décadas, una misma identidad
La relación de Fernández con Máxima de los Países Bajos también tuvo su representación. El diseñador, que la vistió en diferentes oportunidades desde comienzos de los años 2000, reinterpretó para este desfile uno de aquellos diseños a partir de nuevos colores, volúmenes y un trabajo de patchwork que combinó diferentes texturas y brillos.
Otro de los momentos recuperados fue el vestido que Natalia Lobo llevó a los Martín Fierro en 2009, una pieza que en su momento generó debate y que luego Fernández presentó en Nueva York. Para el diseñador, ese look concentra buena parte de las claves que atravesaron su carrera: el color, las texturas, las estampas y una identidad profundamente latinoamericana.

Porque si algo mostró el desfile aniversario fue que, más allá de los cambios de siluetas y épocas, hay códigos que permanecen. La experimentación cromática, la mezcla de materiales y una cierta exuberancia artesanal se convirtieron con los años en un lenguaje propio.
Ese recorrido también estuvo marcado por las mujeres que acompañaron distintos momentos de su trayectoria. Chloé Bello cerró el desfile, mientras que Josefina “Fini” Bocchino, hija de Andrea Frigerio, hizo su debut en pasarela. A lo largo de los años, Fernández vistió además a figuras como Valeria Mazza, Pampita, Dolores Barreiro, Tini Stoessel y Priscilla Presley.
at redacción Marie Claire
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