jueves 29 de octubre de 2020

WELLNESS | 29-09-2020 12:40

Paso a paso: una rutina de cosmética natural

En la actualidad, adoptar hábitos saludables resulta fundamental incluso para el cuidado de la piel y el cabello.

El slow beauty o las rutinas de cosmética natural son un movimiento del que cada vez más personas son adeptas. Comienza a ser una necesidad adoptar nuevas rutinas que nos llevan a un cambio rotundo, un estilo de vida distinto, con más tiempo y atención hacia uno mismo.

Este movimiento nos habla de invertir tiempo y dinero en fórmulas y hábitos de belleza sustentables. Una forma totalmente diferente, de llevar a cabo nuestras rutinas a través del uso de una menor cantidad de productos y procurando que estos sean cada vez más amigables con el medio ambiente y con nosotros mismos.

No es sólo una tendencia, existen poderosos motivos para decirle sí, a este movimiento como una filosofía de vida, los ingredientes y el proceso de elaboración de los productos, son dos cosas en las que debemos fijarnos si queremos adoptarla, que surge ante la necesidad de cuidar nuestro planeta y nuestra piel de una manera más consiente.

El slow beauty es la nueva tendencia saludable
El slow beauty es la nueva tendencia saludable

Entonces, entendemos que este movimiento hace referencia a un estilo de vida lenta o pausada, que surge como la antítesis de la cosmética convencional y cuya clave reside en la prevención.

A través de su filosofía nos invita a regresar a los orígenes, optando por productos orgánicos, veganos, cruelty-free, envases reciclados y de elaboración artesanal, alejándonos de la manufactura masiva y de las fórmulas plagadas de químicos.

Este concepto también muestra una estrecha conexión con la práctica mindfulness, una filosofía que pretende hacernos mucho más conscientes ante la necesitad de aprender a llevar rutinas más saludables y que, a través de la calma, nos permitan hacer frente al ritmo frenético con el que vivimos a diario.

Y es que, en cierto modo es ese ritmo pausado el que más beneficia al cuerpo, no solo en cuestión emocional e intelectual, también de forma física y en contacto con la naturaleza.

Ventajas de la cosmética natural

El slow beauty elige “prevenir en lugar de curar”, por lo que nos invita a incorporar rutinas de belleza que nos protejan de los posibles daños en la piel, entre ellos, el envejecimiento prematuro.

Una práctica bien aprendida y adoptada dentro de las rutinas de belleza, siempre con el diagnóstico del dermatólogo, es importante que la rutina está supervisada por el especialista, quien puede agregar productos naturales como el aceite de argán, el aceite de rosa mosqueta, el agua de rosas, o el aceite de almendras, a los productos cosmecéuticos de laboratorio.

Muchos de ellos basados en productos naturales como la urea el Karité, ideales para el cuidado del pelo, las uñas, las cejas.  

Una rutina de cosmética natural

Es recomendable incorporar a nuestra rutinas productos naturales anti-frizz, como puede ser el uso de toalla de microfibra para el pelo, la almohada de seda antiestática y anti arrugas del dormir o los rodillos faciales minerales para aplicar los productos de uso dermatológico, que a diferencia de los productos cosméticos, de venta libre sólo aportan fragancia y suavidad a la piel.  

Al  cambiar por cosméticos naturales, las prácticas basadas en el slow beauty hacen un “reset” a nuestra piel, liberándola de toxinas derivadas de los productos cargados de químicos y ayudándola a fluir nuevamente con ingredientes orgánicos.

Cosmética natural: productos

Es fundamental que los productos naturales tengan certificación del Anmat. Remarcamos la importancia de consultar con un dermatólogo estético que esté especializado en la belleza de la piel, pelo y uñas, que indique una rutina equilibrada con productos naturales a la rutina dermocosmética, algunos productos de limpieza se pueden utilizar en un solo paso, como las espumas, aguas micelares, se pueden sumar a la rutina esponjas exfoliantes de Konjac, que son biodegradables, acompañada de la rutina hidratante diaria.

También podemos aromatizar con aceite de lavanda nuestra ropa de cama, utilizándolo también como factor sanitizante además del uso terapéutico.

Se trata de una filosofía que si bien cree en el poder de la belleza y el de la naturaleza para exaltarla, también reconoce el amor propio como un principio fundamental para aceptarnos con todo y nuestras imperfecciones, generando espacios para interactuar con nosotros mismos y nuestros sentidos.

Reivindica los productos bien hechos elaborados con materias primas naturales de calidad y bajo procedimientos respetuosos en todo sentido, evitando que cada vez sean menos dañinos para piel.

Sin importar el paso del tiempo, será una práctica que estará en armonía con las necesidades de la piel, por lo que no tendrás que estar cambiando continuamente tu rutina de belleza.

 Doctora María Florencia Paniego, médica dermatóloga MN 94.996 . 

at Redacción Marie Claire

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