SOCIEDAD | Hace 1 mes

Finanzas feministas: “La liberación será económica o no será”

Las mujeres somos cada vez más generadoras de recursos en nuestro país pero aún luchamos contra prejuicios, desigualdades e injusticias que impiden nuestra plena autonomía. Hablamos con varias expertas sobre el tema.

Valeria García Testa
Valeria García Testa

Periodista.

Durante décadas, circularon cantidad de chistes machistas que asociaban a la mujer con una “termita de billeteras (ajenas)”. Una versión más aggiornada del concepto la dan las publicidades que insisten en novelar a una pareja en la que ella quiere comprarlo todo y, aunque se supone que genera sus propios ingresos, pone en riesgo la balanza económica y financiera familiar.

Ni vividoras ni gastadoras compulsivas. Hoy está claro que el empoderamiento económico –cómo generar dinero- y el financiero –cómo administrarlo y controlarlo- son dos ejes vitales para caminar sobre los propios zapatos y surcar un camino particular.

Clara Coria, psicóloga e investigadora de las problemáticas del dinero, el poder, el éxito, la negociación y el amor desde una perspectiva de género, compara a las personas con los países y concluye: “Sin independencia económica no hay autonomía posible”.

Radiografía

Según el Ministerio de Trabajo, la tasa de participación de las mujeres en el mercado de trabajo argentino creció del 36,8% en 1990 al 48,1% en el primer trimestre del 2017. Ellas son cada vez más generadoras de recursos propios.

Pero la brecha salarial sigue siendo muy significativa (en Argentina, según la manera de calcularla, se sitúa entre 24% y 35%) y la tasa de empleo femenino es considerablemente más baja que la de los varones (43,1% contra 66,3%), según datos de la EPH 2017. a su vez, se estima que las mujeres dedican 3 horas diarias más que los hombres a tareas (domésticas) no remuneradas.

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Todo eso hace que, de acuerdo a relevamientos del Indec, se sitúen mayoritariamente dentro del grupo de menores ingresos (donde se concentran 1.103.056 mujeres versus 525.382 varones) y los hombres en la población de mayores ingresos (1.029.050 de varones contra 596.869 mujeres).

Laura Gaidulewicz, fundadora y directora de Binden Group, asegura que, tanto en el mundo de los negocios como en el de las finanzas, existen importantes brechas.

"La participación laboral de las mujeres a nivel mundial, según organización internacional del Trabajo, no llega al 50% mientras que en los varones es del 75%. Esta primera gran desigualdad va cobrando diferentes formas entre quienes acceden al mundo laboral, que se traduce en la calidad de los trabajos, la brecha salarial, el acceso a puestos de decisión, el uso y distribución del tiempo libre, o la situación económica y social al momento del retiro”, detalla.

Carolina Cannas, al frente de Santander Women, afirma que la agenda de género de hoy no se traduce en las estadísticas de avance en la igualdad de oportunidades y que esto es un fenómeno global. “Creamos Banca Women porque quisimos ir un paso más allá, para identificar las desigualdades que aún limitan la inclusión económica y financiera y acompañar a las mujeres a cerrar esas brechas”, asegura.

Poder 

No se trata solo de contar con ingresos a fin de mes sino también de administrar el dinero y de tener plena decisión al respecto.

“La posibilidad de acceder a servicios financieros es lo que garantiza invertir en el desarrollo personal y familiar y también en la creación y crecimiento de negocios y empresas. El desafío es muy grande, ya que, según el Banco mundial, el 42% de las mujeres está fuera del sistema financiero formal, no poseen una cuenta bancaria ni tiene acceso a otras herramientas básicas para administrar su dinero”, dice Gaidulewicz.

Esto excede la clase social y la formación, porque incluso con desarrollo laboral o profesional, el manejo patrimonial y financiero en una pareja suele estar en manos del hombre, lo que queda en evidencia ante un divorcio, cuando la mujer se da cuenta de que desconoce la realidad del patrimonio de la sociedad conyugal. Por eso, Gaidulewicz señala que es fundamental el trabajo sobre los modelos de pareja y familia, tomando conciencia sobre los roles, mandatos y estereotipos para no reproducirlos.

“Contar con el recurso económico no garantiza disponer de él según el propio convencimiento. Esto es particularmente serio en las mujeres porque los mandatos del modelo patriarcal han impreso, de manera inconsciente, la subordinación a la autoridad masculina así como también el acatamiento y respeto por las jerarquías”, afirma Clara Coria.

Sostén

¿Qué tipo de políticas o leyes se necesitan para destrabar los obstáculos? Para Gaidulewicz, es fundamental revisar el conjunto de los marcos legales y regulatorios con una perspectiva de género, así como su aplicación y los procedimientos de las entidades financieras.

“Cuando se analiza la cartera de clientes hay diferencias en titularidad y monto de los créditos en detrimento de las mujeres. Estas brechas se anclan en cuestiones culturales muy profundas, en estereotipos y mandatos que son difíciles de remover”, explica. Según Coria, los mandatos obturan la posibilidad de legitimar al interior de la subjetividad femenina el derecho a la autonomía. 

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“Es muy reciente que algunas mujeres han logrado legitimar en sí mismas el derecho a respetar su propio convencimiento y poder sostenerlo. Si bien esto es un gran avance, no siempre logran modificar las modalidades violentas y arbitrarias que aprendieron del modelo patriarcal asignado a los varones. Este es el gran cambio que queda pendiente”, sostiene.No es falta de formación ni de talento. De acuerdo al ministerio de educación nacional, en 2017, las mujeres que se graduaron en la Universidad de Buenos aires casi duplicaron a los hombres (11.604/6.619). sin embargo, en el mismo período, solo el 20% de los egresados de la Universidad Tecnológica nacional fueron mujeres, lo que pone en evidencia que las ciencias duras y la tecnología aún se perciben como ámbitos poco amigables para las mujeres.

Según afirma ASEA (Asociación de Emprendedores de Argentina), el porcentaje de emprendedoras a final de 2018 era el 40% del total. ¿Qué resortes evitarían que gran parte de ellas queden o caigan en la informalidad?

“Esa es una cuestión crítica porque en argentina muchas de las personas que emprenden, y mayormente las mujeres, no lo hacen a partir de la oportunidad de crear un negocio que perdure sino por necesidad, por la dificultad de insertarse en el mercado laboral formal, por la búsqueda de trabajos con mayor flexibilidad horaria o de un ingreso complementario. Esto conlleva a que sus proyectos tengan mayor dificultad para desarrollarse y perdurar”, dice Gaidulewicz.

Banco Comafi, en una división específica, arma capacitaciones para sus clientas y tiene un área de apoyo para proyectos de emprendedoras. “Está pensado para que puedan desarrollar su propósito de vida y su negocio”, dice Silvina Russo, Gerente del segmento digital Comafi Chicas.

Banca Women de Santander dispone de programas de formación y networking diseñados para emprendedoras, mujeres líderes en Pymes y profesionales que trabajan en empresas y puestos de decisión. “Armamos grupos de capacitación con diversidad de mujeres, negocios y problemáticas. Así, terminan transformándose en agentes de cambio. Invertimos más en estos programas de formación que en publicidad porque éstos son transformadores”, explica Carolina Cannas.

Banca(me)

La paradoja es que el Fondo Monetario Internacional (FMI) viene siendo dirigido por mujeres: ahora, Kristalina Georgieva, antes Christine Lagarde, que ahora es la actual presidenta del Banco central europeo. Georgieva fue también directora del Banco Mundial. Sin embargo, es muy baja la representación femenina en las instituciones financieras. En Estados Unidos, por ejemplo, son menos del 10% de todos los administradores de fondos.

Pero Gaidulewicz remarca que el sector financiero está dejando de pensar a la mujer en términos de consumidora para considerarla un segmento con necesidades específicas de desarrollo profesional y personal.

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ilvina Russo explica que relanzaron Chicas Comafi en septiembre porque “con el desarrollo social y empoderamiento femenino, nos proponemos abarcar a la mujer actual y ampliamos la propuesta de valor a una no financiera. Además de descuentos, desarrollamos el calendario de charlas, talleres, experiencias y capacitaciones”, explica.

Carolina Cannas detalla que Banca Women dispone de una línea de créditos y da financiación a más de 50 proyectos con una tasa baja. “Tuvimos que hacer mucho foco en que la mujer se anime a tomar los préstamos y para eso es fundamental la educación financiera”, dice.

Clara Coria deja una reflexión: la lucha por la independencia femenina no es una guerra contra el varón sino contra cualquier modelo que establezca jerarquías y, por lo tanto, también privilegios. “La clave reside en desarticular el modelo al interior de la propia subjetividad”, afirma. 

Ojo, también conviene cuidarse de la típica imagen de “mujer maravilla”. Laura lo explica muy bien: “la que todo lo puede es la otra cara de la que se subestima. El empoderamiento no se trata de hacer de todo sino de tomar el poder sobre nuestro propio acto, de elegir y ser dueñas de nuestras decisiones. Que cada mujer comience por cuestionarse a sí misma es un paso importante”, concluye.

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