lunes 26 de octubre de 2020

SOCIEDAD | 16-09-2020 17:54

Akashinga: conocé la valiente historia de este grupo de mujeres de Zimbabue

Sobrevivientes de violencia doméstica, hoy se dedican a proteger a los elefantes de la caza furtiva. El próximo viernes llega un interesante documental de National Geographic sobre ellas.

El término casi que lo dice todo. Akashinga significa “Las valientes” y desde el vamos (comienzo del año 2017) sirvió para identificar a un cuerpo de elite que se formó en Zimbabue con mujeres que fueron víctimas de violencia doméstica y no sólo se sobrepusieron a ello sino que ahora se dedican a una gran tarea comunitaria: proteger de los cazadores furtivos.a una de las principales poblaciones de elefantes.

Creado por la Fundación Internacional contra la Caza Furtiva (IAPF en inglés) el programa no sólo se centra en el entrenamiento militar, sino también en un desarrollo integral, que busca promover mejoras en el cuidado del medio ambiente y también en la salud y la economía de sus comunidades de origen.

Akashinga
Hasta la fecha, el proyecto ha servido para reducir en un 80% la caza furtiva en toda la región.

Hasta la fecha, este programa cuenta con más de 200 integrantes desplegadas en casi 20 mil hectáreas de reserva. Según cifras de la IAPF, a el proyecto  ha servido para reducir en un 80% la caza furtiva en toda esa región. Como contrapartida la vida silvestre ha crecido en un 350%.

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El próximo sábado 19 de septiembre a las 21 National Geographic estrenará un documental sobre ellas, sobre sus historias personales y sobre el poderoso proyexto que está dando que hablar al mundo entero.

 “¿Qué buscan esos cazadores? Marfil. Y nosotras somos la única barrera que existe entre ellos y los elefantes”, dice una de estas guardianas al comienzo del filme (titulado Akashinga), que cuenta con la dirección de María Wilhelm y la producción ejecutiva del reconocido James Cameron.

Allí se podrán ver también testimonios como el de Damien Mander, fundador de IAPF , que asegura que su experiencia al frente  de la lucha contra la caza furtiva en África le enseñó que la comunidad cumple un rol clave: “La gente local tiene un interés especial por su lugar de origen, su hogar. Los extranjeros, no”.

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En el proceso de reclutamiento de integrantes para Akashinga, entendió que las mujeres estaban mejor preparadas para la tarea ya que no sólo eran menos propensas a aceptar sobornos de cazadores furtivos, sino que descubrió que eran más hábiles para desarmar situaciones potencialmente violentas. “Las mujeres pueden cambiarlo todo”, comenta.

Nyaradzo Hoto, otra integrante de Akashinga, coincide con Mander: “Antes, todos aceptaban que los guardabosques eran hombres, pero quiero demostrar que no hay ningún trabajo que sea sólo masculino”. Desde que integra la fuerza, Hoto pudo retomar sus estudios y hoy es estudiante universitaria de tiempo parcial. Además, logró comprar una parcela de tierra en su comunidad.

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