domingo 25 de julio de 2021

SOCIEDAD | 10-01-2021 17:07

David Bowie: a cinco años de su muerte repasamos su legado

El artista lanzó “Blackstar”, su último álbum, dos días antes de su muerte: “No tengo nada que perder”, cantó antes de ser infinito.

David Robert Jones, más conocido como David Bowie, ha dejado este plano físico hace cinco años, pero parece como si no nos hubiese abandonado nunca…como cuando dijo a su público: “No estás solo. Dame las manos porque son hermosas”, allá por la etapa de Ziggy Stardust. La  carrera de Bowie es extensa, de la cual cada disco es un desarrollo minucioso. El cantante de “Letter To Hermione” es definido como un camaleón y aún en el mejor momento de su carrera artística dio vuelta la página sin mirar atrás.

 

 

 

 

Si tenemos que nombrar un álbum para una persona que nunca escuchó al señor Jones, sólo para comenzar, le diríamos no uno, sino tres: el filosófico The Man Who Sold the World (1970), la clásica obra de rock Hunky Dory (1971) y la revelación de The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972). A pesar del talento derrochador que demostraban estos discos, aún la gente no había conocido al verdadero Bowie detrás de Ziggy Stardust.

Algunos se preguntaran la obsesión del compositor de “The Man Who Sold the World” de cambiar constantemente y de una manera muy fría, también para con un público que quería más de lo mismo. La verdad es que el músico venía de una familia con problemas de demencia severa: sus tres tías maternas sufrían de enfermedades mentales. A su medio hermano, Terry, le habían diagnosticado esquizofrenia paranoica. Terry terminó en un asilo psiquiátrico del cual salió en 1985 y se suicidó en las vías del tren: “Lo único que sabía era que quería cualquier cosa menos el lugar del que venía”, contó en una oportunidad Bowie, y destacó que tenía miedo de que la locura de su familia sea contagiosa, así que de a poco fue alejándose de todos. Algo positivo para destacar de su familia era la música: “Todos sabían cantar”.

A pesar de una dura realidad familiar, el actor de “The Man Who Fell to Earth” consiguió un manager, Ken Pitt, a los 19 años que le obtuvo un contrato discográfico y lo convenció de no utilizar el apellido Jones. De allí salió su álbum debut  David Bowie (1967), del cual aún no definía ningún tipo de estilo. Su primer hit fue recién en 1969 con Space Oddity.

Con el éxito de los tres discos claves ya mencionados, el productor discográfico para 1973 se deshizo del personaje de Ziggy Stardust que le dio tantas satisfacciones en el último show de la gira: “Es el último que haremos. Gracias. Los amamos”. Más tarde Bowie confesó en el libro biográfico Moonage Daydream: The Life and Times of Ziggy Stardust (2002): “Realmente quería que todo terminara. Estaba agotado, miserable y completamente aburrido de todo el concepto de Ziggy”. Nunca más se volvió a juntar con los Spiders from Mars, pero dejaron su sello marcado de por vida en la historia de la música.

Analizando ese momento es lo mejor que pudo haber hecho el cantante de “Changes” para darle espacio a una seguidilla de discos inolvidables como Aladdin Sane (1973), Young Americans (1975), que lo catapultó como una revelación en Estados Unidos, más que nada por haber compuesto y grabado junto a su amigo John Lennon “Fame”. Pero a pesar del éxito explícito, la cocaína se estaba apoderando de la estrella: “Era un estado horrible y vivía enojado por seguir en el rock & roll...había sido arrastrado hasta el centro de él”. También se animó a hablar de su adicción en una entrevista con Radio 1 de Inglaterra: “Uno se hace tanto daño psicológico al intentar evitar la amenaza de la locura. Empezás a acercarte a aquello de lo que tenés miedo”.

Con Station to Station (1976) David Bowie tenía fuerza de voluntad para dejar las drogas. Se mudó a Berlín y se embarcó en otra: el alcoholismo. La música se podría decir que con el tiempo ayudó a que el compositor de “Starman” se alejara de los excesos y allí, en esa lucha, estuvo Heroes (1977), que se convirtió en dueño de inspiraciones para bandas como The Human League.

Para 1983 y un cambio de sello discográfico a EMI, Bowie lanzó el mayor álbum de su carrera de la mano de Nile Rodgers: Let 's Dance. “Tengo una edad en la que estoy disfrutando de madurar. Me gusta tener 36 años y lo que viene con ello”, expresó a NME, un semanario musical del Reino Unido por ese entonces.

El actor de Labyrinth (1986) estuvo casado con la modelo Angela Barnett de 1970 a 1977, con quien tuvo a su primogénito, el director de cine Duncan Jones. En 1990 Bowie conoció a la modelo Iman Abdulmajid en una reunión con amigos en común, le costó conquistarla, pero finalmente lo consiguió y se casaron en secreto en Suiza en 1992. El productor discográfico dijo que se volvió una mejor persona a partir de ese matrimonio, el disco Black Tie White Noise conmemora la boda. Fruto de su nueva relación nació Alexandria en el 2000: “Quiero desesperadamente vivir para siempre. Quiero estar acá otros 40 o 50 años...Quiero estar para Lexi cuando crezca”.

 

 

Los deseos de Bowie se vieron opacados por varios sucesos. En 2004 tuvo un ataque al corazón durante una gira en Europa. Posteriormente sólo se presentó en los escenarios para ocasiones específicas y recién en 2013 lanzó nueva música con The Next Day, casi presagiando su propia enfermedad: “Las estrellas nunca duermen/Ni las muertas ni las vivas”. En 2015 le detectaron un cáncer de hígado que no hizo público y en 2016 lanzó su última obra maestra: Blackstar. Fue lanzada el día de su cumpleaños número  69, dos días después falleció en Nueva York. David Bowie se fue de la mano de la música, la cual nunca soltó: “Estoy acá en el cielo/Todos me conocen ahora/No tengo nada que perder”.

 

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