Revolución es siempre lo que genera esta artista catalana. Con LUX -su nuevo disco- Rosalía rompió todos los cánones de la música. Fue sin dudas el lanzamiento más increíble y disruptivo del año. Su popularidad creció más que nunca y vendió tickets para su tour en todos los rincones del mundo, entre ellos, en Buenos Aires, en donde se presentará el próximo agosto en el Movistar Arena. Además, para coronar este año espectacular sumó una nueva faceta: convertirse en la embajadora de las euphoria de Calvin Klein Fragances. “Siempre admiré esta marca, tanto en moda como en perfumes, desde sus campañas icónicas de los años 90 hasta hoy formar parte de esto fue un sueño para mí”, revela.

-La campaña habla de “vivir con profundidad, sentir con intensidad y abrazar el deseo”. ¿Qué lugar ocupan hoy el deseo y el placer en tu vida?
-Hace años sentí una especie de llamado y quise que la música fuera el centro de mi vida; me lo tomé como una misión personal. Eso hace que muchas veces viva apartada del placer en función de lo que considero mi deber y, curiosamente, todo eso proviene de un deseo inicial.
-En una industria que suele exigir coherencia constante, vos cambiás de identidad sin pedir permiso. ¿Sentís la transformación como una forma de poder?
-Veo la transformación como algo inevitable e inherente al hecho de estar vivo, y probablemente como la única manera de ser artista de la forma más honesta posible.

-La fragancia se presenta a través de tres actitudes diferentes. Si tuvieras que elegir una para definir tu energía actual, ¿cuál sería y por qué?
-Estoy en un momento de mucha intensidad y dinamismo. Hay mucha energía puesta en la gira, así que sin dudarlo diría: euphoria Calvin Klein Bold Elixir.
-Sos una artista que transforma lo popular en algo de vanguardia. ¿Dónde encontrás inspiración hoy para seguir creando?
-Cualquier excusa es buena para crear: un poema, un peluche, conversaciones con amigas, una serie, un paseo, un cuadro o un postre. Lo que sea, pero que realmente me importe. Porque si algo te importa, lo mirás con amor, y lo importante al momento de escribir es justamente tener una mirada, un punto de vista sobre algo. No se trata tanto de ese “algo” en sí, sino de cómo te relacionás con eso.

-Últimamente, ¿qué te inspira más: el caos o la calma?
-Ansío la calma, pero el caos llena más páginas. No es muy práctico, pero hace que la tinta fluya.
-¿Cómo evolucionó tu relación con la moda a lo largo de tu carrera?
-Definitivamente mi amor y mi curiosidad por la moda crecieron con los años. Cuando estudiaba música tenía una obsesión tan grande con ella que mi manera de vestir era absolutamente funcional. No veía otra cosa. Ahora me apasionan tanto las siluetas y la sastrería como los efectos de retardo (delays) y los pluggins.
-¿Tenés algún ritual personal de belleza —o no necesariamente de belleza— que nunca saltees antes de un show o de una campaña como esta?
-Un ritual que definitivamente tengo es que necesito meditar antes de salir al escenario. Me ayuda a reconectar, a fijar mi intención antes de empezar y a estar lo más presente posible durante la actuación.
-¿Qué momentos o experiencias te hacen sentir eufórica?
-Cantar para miles de personas. No hay nada que se compare con eso.
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