sábado 18 de septiembre de 2021

PERSONAJES | 26-07-2021 18:00

Jóvenes por el Clima: Conocé a las aliadas de Greta Thunberg en Argentina

Mercedes Pombo y Nicki Becker son parte de Jóvenes por el Clima Argentina (JOCA), movimiento integrado a Fridays For Future, de la activista sueca. Acá, nos comparten su historia y las luchas y perspectivas de este renovado ambientalismo.

Valeria García Testa
Valeria García Testa

Periodista.

En febrero de 2019, Nicole Becker (20) se enteró de un grupo de WhatsApp en el que un grupo de egresados del colegio ORT, como ella, estaban viendo cómo sumarse en Argentina a la huelga global contra el cambio climático que convocaba Greta Thunberg desde su fundación Fridays For Future (FFF). 

En ese entonces, el ambientalismo era algo lejano a los intereses de Nicki, mucho más enfocados en el feminismo. Para ella, el tema se resumía en apenas dos imágenes: un oso polar y el símbolo del reciclado. Pero se le instaló la duda de por qué esas personas de su misma edad se movilizaban por algo de lo que acá ni se hablaba y empezó a buscar información. 

“Se me hizo un click cuando entendí que la crisis climática tenía que ver con una crisis de Derechos Humanos. Entré a la iniciativa y eso terminó transformándose en mi vida”.

Mercedes Pombo (21) había tenido el incentivo de un profesor del Colegio Nacional Buenos Aires que hacía foco en las consecuencias sociales de situaciones ambientales. “Pero es tal la desvinculación que existe aún entre lo social y lo ambiental que a mí me importaban cuestiones como los pueblos fumigados o los que viven en áreas inundables y nunca las había asociado a una militancia ambiental”, cuenta. 

Hasta que junto a Nicki y unos pocos más armaron Jóvenes por el Clima Argentina (JOCA). En diez días, organizaron la primera manifestación y juntaron a 10 mil personas. Desde entonces, son un motor esencial para marcar agenda y para, por ejemplo, lograr la sanción de la Ley de Cambio Climático

Nicki, estudiante de Derecho, está convencida de que en la defensa del ambientalismo la comunicación juega una gran carta porque la información suele tornarse muy técnica o quedarse en estereotipos y eso aleja.

“Si buscás ‘cambio climático’ en Google te siguen apareciendo las imágenes del oso polar, cuando las nuevas generaciones y la mayoría de las organizaciones que venían de antes, no luchan por el oso polar sino, por ejemplo, por la deforestación que está afectando la calidad del aire que respira”. 

Mercedes, alumna de Filosofía, señala otra frecuente asociación: la de lo ambiental con acciones principalmente individuales, importantes pero que no llegan a transformar la realidad. 
Para ellas, la salida es estructural, transversal y colectiva:

“Acercarnos a la cuestión de la crisis climática, fue darnos cuenta de que había un patrón de desigualdad detrás de la problemática”.

Nicki Becker
Nicki Becker (20) abrazó el ambientalismo cuando decidió investigar al respecto en profundidad.

-¿Se identifican con las palabras y la impronta de Greta Thunberg en su famoso discurso ante la ONU (2019)?

-NB: Claro, creo que ese discurso tiene que ver con la indignación porque se sabe de la crisis climática hace más de 50 años. Y justamente desde entonces hasta ahora fue cuando más gases de efecto invernadero se emitieron y más subió la temperatura. Así que transformamos el miedo al futuro en acción: tenemos muy pocos años para hacer cosas, pero todavía hay tiempo. 
-MP: Sí, es indignación frente a la resignación generalizada ante una problemática que va a profundizar todas las desigualdades preexistentes. 

-Hay organizaciones, como Greenpeace, que vienen trabajando hace décadas. ¿Ustedes tienen un planteo distinto?

-MP: Creo que la inserción de la juventud como sujeto político de alguna manera oxigenó las agendas y reivindicaciones dentro del ambientalismo y cambió las narrativas también en los movimientos tradicionales. Ya no se puede seguir desvinculando al ambientalismo de las problemáticas sociales y los DDHH.

El informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) en 2019 fue un baldazo de agua fría que hizo que hubiera un cambio de perspectiva y que surgiera el movimiento internacional de jóvenes. También se relaciona con la alianza con nuevos sectores que siempre estuvieron involucrados con temáticas ambientales pero que estaban invisibilizados, como Cartoneros y Cartoneras, Trabajadores de la Tierra o pueblos originarios. 

“El reclamo parece ser simple, la juventud pidiendo un futuro habitable, pero eso conlleva grandes conflictos de intereses. El cambio debe ser estructural”, Nicki Becker.


-¿Cómo se vincularon a esos sectores antes relegados?

-MP: Cuando vimos que es una problemática que impacta sobre todo en los históricamente más postergados y que la juventud y los más excluidos de la economía tienen que ser el sujeto político de esta lucha, comenzamos a reunirnos y a sorprendernos escuchando esas otras narrativas.

En la ciudad de Buenos Aires tuvimos una disputa muy fuerte contra la incineración de basura y ahí nuestro principal aliado fue la federación de Cartoneros y Cartoneras. Se dio en paralelo con la lucha en contra del decreto por la importación de residuos tóxicos, donde también fueron un aliado muy importante. En la tercera movilización, septiembre de 2019, ya se incorporaron esos sectores como parte de la multisectorial de la marcha. 

-NB: Tuvo que ver con mezclar la ciencia con la experiencia de las personas. JOCA y FFF vinieron a traducir o a decir de una forma distinta algo que ya se venía diciendo. Somos mensajeros de la ciencia, pero también está el saber desde la experiencia de los movimientos sociales.

-¿Qué piensan del mote “ambientalismo bobo”? 

-NB: Creo que es muy curioso cómo al feminismo le pasaba algo similar, enseguida le decían: “qué me vas a venir a hablar de feminismo en un país donde hay desigualdad”. Por suerte, hoy esa visión ya no prevalece. Con el ambientalismo está sucediendo lo mismo, no discuten con argumentos sino deslegitimando y eso tiene relación directa con los intereses que se tocan. 

-¿Y qué pasa cuando esas críticas llegan desde sectores supuestamente progresistas?

-MP: Hay una falta de perspectiva ambiental en todos los sectores, es algo que se tiene que ir transformando. Pero si el progreso excluye el bienestar de gran parte de la población mundial, es importante redefinir qué entendemos por progreso y por progresismo. Si se niega la perspectiva ambiental, termina siendo una propuesta conservadora. 

-NB: Estamos en un punto que no tiene que ver con si nos copa o no incluirlo en una agenda política, sino que no nos queda otra, no tenemos opción. Desde JOCA, decidimos escribir la historia con nuestras propias palabras y cuando quieren que nos callemos o deslegitimarnos, salimos a decir que otro mundo es posible, esa es nuestra resistencia.

Merce Pombo
Para Mercedes, la salida a la crisis estructural debe ser colectiva, no individual.

-Hay una tensión entre preservación ambiental y desarrollo social y económico. ¿Cómo salen de ese debate?

-NB: Un colapso ecosistémico generalizado tiene un impacto económico. Pero es más fácil pensar en el fin del mundo que en el del actual modelo socioeconómico. Seguir viendo lo ambiental como utopía, roza el terraplanismo.

Y entiendo que estas narrativas surgen en una Argentina con una situación económica y sanitaria muy compleja y que es difícil incorporar la problemática ambiental, pero es más necesario que nunca.

-¿Cómo hacen para acceder a las esferas y mesas de decisión?

-NB: Estamos creando un movimiento que mete la presión necesaria. Desde esa primera movilización se generó una presión tanto a nivel internacional como en Argentina. De repente, nos encontrábamos explicándoles a un diputado o a una senadora, mucho más grande en edad y en “jerarquía”, qué era la crisis climática y cuál era el camino. 

-¿Cómo se formaron para estar a la altura de esas circunstancias?

-NB: ¡Leyendo todos los días! Cuando empecé, me di cuenta de que no había tiempo de ponerme a estudiar 80 años para recién hacer algo, había que actuar ya y fui aprendiendo sobre la marcha. 

-MP: También tuvimos ayuda de sectores que vienen trabajando desde mucho antes, como Pino Solanas. Hicimos una sinergia como grupo para ir al Congreso a conseguir reuniones. 

-NB: Claro, nadie nos abrió las puertas, tuvimos que ir a golpearlas. Para que se apruebe la ley de Cambio Climático, fue puerta por puerta. A nivel internacional sorprende mucho cómo la juventud argentina alcanzó tantos objetivos legislativos. También logramos reunirnos con el presidente, algo muy lejano en otros países.

“Hay una falta de perspectiva ambiental entodos los sectores, incluido el progresismo. Uno de los mayores desafíos es que el ambientalismo sea una bandera transversal y masiva”, Mercedes Pombo.


-¿Sienten que deben vencer un prejuicio negativo por el hecho de ser jóvenes?

-NB: Sí, creo que mucho más al principio que ahora, y más siendo mujer. Me pasó varias veces esto de ir con un compañero a una reunión con un legislador y que lo miraran a él y, cuando me escuchaban hablar, era “¡ah, sabe!”. Hay un tema interesante, más allá de lo ambiental: este nuevo movimiento también exige nuevas formas de liderazgo y de hacer política. Y eso es algo que también aprendimos con el feminismo. 

-MP: Sí, el protagonismo de las mujeres en lo ambiental se relaciona con que históricamente se nos relega a las tareas de cuidado y por eso muchas veces estamos en la primera línea de batalla, como las mujeres de Famatina, las madres de Ituzaingó o las referentes de pueblos originarios. 

Merce Pombo y Nicki Becker
Nicki con Greta, en la Conferencia de Naciones Unidas contra el Cambio Climático.

-¿Cómo hacen para que sean realmente efectivos eventos como la reunión con el presidente y que no caigan en las trampas del liderazgo tradicional?

-MP: Eso es algo que discutimos muchísimo porque siempre se pensó que lo ambiental tenía que ser “apolítico”. Nosotros entendemos que desde JOCA debemos incidir en políticas públicas y asumimos enfrentarnos a esas situaciones, no siempre cómodas. Muchas veces nos han invitado para la foto, y eso lo fuimos aprendiendo en el camino.

La reunión con el presidente fue importante por lo que implica en términos de transformación de la política que, en un encuentro en el que se disputa la agenda ambiental, estén los jóvenes y distintos sectores fundamentales de esa lucha. Eso tenía un peso simbólico que nos interesaba. Además del alcance, porque uno de los desafíos es hacer que lo ambiental sea una bandera transversal y masiva. 

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Valeria García Testa
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