La Fórmula 1 volvió a estar de moda. Todo el mundo —además de Argentina, claro, por la presencia del piloto Franco Colapinto— sigue de cerca a los corredores que se han transformado en nuevas estrellas globales. Entre ellos está el francés Pierre Gasly, compañero de escudería en Alpine y actual imagen de Givenchy. El piloto de 30 años protagoniza la campaña del nuevo lanzamiento de la maison: Gentleman Society Eau de Parfum Sport. La fragancia combina frescura vibrante, profundidad amaderada y una elegancia contemporánea: un perfume dinámico y sofisticado que encarna una masculinidad moderna impulsada por la pasión, la determinación y el espíritu de equipo.
“Recuerdo mi primera vuelta en un kart cuando tenía seis años. Es curioso cómo el cerebro guarda ciertas sensaciones de la vida con tanta precisión. Pasé la mitad del tiempo en el pasto porque recién estaba aprendiendo a manejar y trataba de entender cómo recorrer la pista. A esa edad uno es muy chico, pero recuerdo la adrenalina, el miedo a la velocidad y, al mismo tiempo, el deseo de dominar la conducción”, cuenta Gasly sobre su primer contacto con la velocidad. Y agrega: “Para mí ese lugar tiene un olor muy particular: el del combustible y el caucho. Las pistas de karting son únicas en ese sentido, y esa sensación quedó grabada en mí”.
-Ser embajador de una marca también implica mostrar otro lado de uno mismo. ¿Qué quisiste revelar a través de esta colaboración?
-Para mí lo más importante fue descubrir que compartíamos valores similares. Cuando nos sentamos a hablar sobre Givenchy y sobre mí como persona, encontramos muchos puntos en común con la idea de Gentleman Society. Soy alguien que cuida mucho a las personas que lo rodean: mi equipo, mi familia, mis amigos. Creo mucho en esa idea de cuidarnos entre todos. Como piloto intento mejorar cada día, pero también como persona. Cada día es una oportunidad para ser mejor, y eso es lo que queremos transmitir con el perfume: confianza y bienestar para seguir avanzando.
-¿Qué paralelismos se pueden establecer entre el arte de conducir un auto de carrera y el arte de crear una fragancia?
-Tal como lo veo, son dos mundos donde la pasión y la determinación son fundamentales. Ambos implican buscar la excelencia, el equilibrio perfecto y una precisión extrema hasta en el más mínimo detalle. También existe una búsqueda constante de innovación y el deseo de superar límites para ofrecer una experiencia única y memorable.
-La Fórmula 1 también es un deporte muy colectivo, incluso si el piloto está solo en el cockpit. ¿Cómo definirías hoy tu relación con el equipo y la confianza mutua necesaria para ganar?
-Es mucho más un deporte de equipo de lo que la gente imagina. Con el tiempo y la experiencia entendés mejor ese aspecto, y eso te convierte en un mejor compañero y también en un mejor líder. Al principio peleás por tu carrera y por demostrar quién sos. Después entendés que todo ese grupo de personas es el que te permite ganar o perder. Cuando llegás a la Fórmula 1, si no tenés un auto competitivo, no importa lo bien que manejes: no podés ganar sin el auto. Por eso la relación con el equipo es fundamental.
-¿Qué te trae calma cuando todo a tu alrededor se mueve a máxima velocidad?
-Generalmente soy yo el que se mueve a máxima velocidad por el mundo. Pero en mi vida personal me dicen que soy lento, bastante tranquilo. Valoro mucho el tiempo con mi gente, porque no sucede tan seguido. Mi familia, mis cuatro hermanos, mis sobrinos… trato de dedicarles tiempo siempre que puedo. Mis amigos también son muy importantes. Siempre digo que tengo la vida de la Fórmula 1 y la vida normal, y ambas son esenciales. Lo que vivo en la F1 es único y muy especial, pero cuando salís de ese mundo volvés a la vida cotidiana que vive la mayoría de las personas. Para mí es importante mantener ese equilibrio. Creo que eso es lo que me mantiene en calma.
-Tu cuerpo está sometido a una exigencia física extrema. ¿Cómo aprendiste a escucharlo y a cuidarlo?
-Para mí hay tres pilares fundamentales. El primero es el descanso: dormir bien es clave, sobre todo durante los fines de semana de carrera. El segundo es la nutrición: comer bien y de forma equilibrada, algo que no siempre es fácil con tantos viajes. Y el tercero es el entrenamiento físico. Dentro del auto hay mucha presión física, además del desgaste por los viajes y la concentración constante. En algunas carreras podés perder tres o cuatro kilos. Si no estás preparado físicamente, no hay forma de rendir al máximo. No hay secretos: hay que entrenar mucho.
-¿Qué aprendiste sobre vos mismo en momentos de mucha presión o vulnerabilidad en tu carrera?
-Aprendí muchísimo. Cuando sos joven nadie te explica realmente qué vas a enfrentar: presión, estrés, inseguridades. Tenés que vivir tus propias experiencias y aprender de ellas. Para mí lo más difícil fue llegar a la Fórmula 1, cuando la presión era extremadamente alta y muchas cosas no dependían de vos. Una vez que estás dentro el desafío cambia. Hay más responsabilidades, hay muchas personas trabajando detrás tuyo y tenés que responder. Pero también sabés que depende de vos hacer el trabajo. Yo me concentro en el proceso. Si hice todo lo que tenía que hacer, no siento presión. Conozco mis habilidades y sé que trabajé para rendir. -Estás en un entorno ultra competitivo y muy expuesto.
-¿Cómo conciliás la exigencia de rendimiento con la elegancia y la contención personal?
-Creo que a veces pensamos demasiado. Necesito tanta energía para hacer mi trabajo que no intento ser otra persona. Simplemente trato de ser yo mismo y aceptar cómo soy. Creo que cada uno es elegante a su manera. La elegancia surge de forma natural cuando no gastás energía intentando ser alguien que no sos.
-Givenchy tiene una herencia muy fuerte basada en la elegancia clásica, pero también en romper límites. ¿Dónde te ubicás dentro de ese equilibrio?
-Definitivamente me inclino por empujar los límites y superar mis propias barreras. Desde muy chico sentí la necesidad de mejorar constantemente. Incluso cuando gano, quiero ganar por más margen. Siempre busco la perfección, aunque sé que es casi inalcanzable. Esa obsesión me motiva. Siempre pienso: “Hice esto de esta manera, pero ¿cómo puedo hacerlo mejor?”. Es un proceso que disfruto mucho y que siento que también forma parte del espíritu de la marca.
-La salud mental se volvió un tema muy importante en el deporte de élite. ¿Tenés herramientas específicas para trabajarla?
-Creo que cada persona reacciona de forma diferente. No existe una fórmula mágica. Se trata de conocerte y entender qué funciona para vos. Yo tuve apoyo desde muy joven, incluso de psicólogos, tanto en los buenos momentos como en los difíciles. Ese acompañamiento no es importante solo cuando las cosas van mal, sino también cuando van bien, para entender qué es lo que te hace sentir bien. Cuando lo sabés, si algo cambia o no sale como esperabas, podés reconocerlo y volver a tu eje. Me siento afortunado de haber atravesado momentos difíciles con buen apoyo. Soy muy determinado y esa mentalidad me ayuda mucho.
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