jueves 5 de agosto de 2021

PERSONAJES | 18-06-2021 19:32

Virginia Da Cunha: “Siento que encontré mi lugar en el mundo”

Desde Mendoza, donde reside desde que comenzó la pandemia, la ex Bandana nos hizo un largo repaso de su vida, y de sus nuevos y recargados sueños.

Popstars, el reality show que buscaba a una banda pop de mujeres a través de una convocatoria masiva, le dio la oportunidad a cinco jóvenes de cumplir su sueño de cantar y llegar a los oídos de todo un país y más.

El resultado fue Bandana, que no paró de vender discos, conciertos y merchandising con estilo propio. Virginia da Cunha era una de las favoritas de la banda, que con el tiempo fue reafirmando su lugar como artista en distintas facetas. Desde Mendoza, donde reside actualmente, habló con Marie Claire de su pasado, presente y futuro.

-Se cumplen 20 años de Bandana. En 2016 se reunieron para festejar los 15, ¿cómo viviste esa vuelta que incluyó un disco con sus mejores canciones, un libro y varios shows en vivo?

-La verdad es que para mí fue como una revancha poder vivir desde un lugar con mucha mayor seguridad, experiencia y libertad, algo que había iniciado de muy chica poder volver a vivirlo, pero disfrutándolo.

Volver con Bandana en 2016 fue cerrar una etapa, trascender un proceso y fue muy hermoso ver cómo cada una había crecido en esos 15 años: cómo se había convertido en una mujer y cómo estábamos las cinco unidas de nuevo viendo a nuestro público que en ese momento fueron niñas y después eran madres con sus niños viéndonos, ¡fue todo muy loco y lindo!

Sigue siendo hermoso que ahora que vivo en Mendoza, o vaya a donde vaya, me sigan tratando con tanto cariño y siga generando amor y emoción en la gente. Ese revival que se dio fue una linda revancha para poder disfrutar como no había podido en la primera etapa, que fue más de aprendizaje.

-Cuando participaste de Popstars tenías 20 años, pero siempre te caracterizó la paz y la tranquilidad a pesar de todo lo que implicaba estar en ese lugar. ¿Cómo hacías para contener toda esa emoción?

-Siempre tuve templanza, ¡desde que nací! Es una virtud que tengo de verme siempre desde afuera. Ver a todo ese público que nos fue a ver y entender las razones de la fuerza que estaba habitando todo ese fenómeno.

Siempre tuve una mente muy reflexiva y filosófica que me hace ver las cosas de un modo que está más allá de la emoción, o que de algún modo las emociones las mantiene esa templanza. He pasado por etapas más emocionales, donde no he podido contener las lágrimas ni el enojo, pero en general mi personalidad es muy reflexiva, como buena geminiana: todo nos pasa por la mente. Primero trato de tomar conciencia y después aparecen los sentimientos.

Todo el mundo creía que al terminar Bandana me iba a querer suicidar y no iba a saber qué hacer con mi vida. Yo sabía que eso era sólo una experiencia que pasaba y que iban a venir otras. Es importante trabajar en la conciencia.

Virginia Da Cunha
La templanza y el espíritu reflexivo la acompañan desde muy chica. 

-Contaste que se viene “Bandana La Serie”, ¿de qué se trata este proyecto?

-Con todo este tema de los 20 años y el pedido del público de un show, como estoy en Mendoza y realmente no tengo ganas de volver a la gran ciudad (y me parece que ya hicimos un revival de conciertos), además de que las cinco estamos en situaciones muy distintas como para volver a combinar ensayos y demás, pensé que hoy que todo el mundo mira Netflix y contenidos de todo tipo en streaming..., ¿por qué no usar todo ese material de archivo que hay y hacer un muy buen documental?

Hay tanto que aún no se vio, más testimonios actuales, con gente que lo vivió de adentro y de afuera…

En principio, lo tiré como un deseo en el grupo. Me junté con Valeria (Gastaldi) y le encantó, así que estamos en un chat con las demás viendo cómo lo encaramos, pero va lento.

Las ganas están de que esta celebración se de con un lindo documental, un episodio dedicado a cada una, que los fans tengan su parte, hasta incluso los Mambrú, que de algún modo convivieron con nosotras y un montón de gente que tiene mucho para contar. Hay un montón de material que ahí está…en proceso.

-Lourdes (Fernández) y Lissa (Vera) quieren buscar a las nueva Bandana, como una especie de sucesoras, por todo el país. ¿Te gustaría apoyarlas?

Hay que ver qué es lo que tienen en mente, pero estaría bueno aportar. El arte tiene esa parte lúdica donde me parece divertido que lo hagan.

-Después de Bandana, trabajaste como actriz tanto en televisión como en teatro musical, hiciste apariciones en realitys, y además fuiste conductora en radio y televisión. Seguramente todas fueron experiencias en las cuales aprendiste muchísimo, pero, ¿cuál es la que más recordás?

-En la obra musical Naturaleza Humana (2005/2006), que hice con Patricio Arellano en el Teatro Ópera, pude integrar todas mis facetas. Fue una obra que casi no tuvo visibilidad pero tuvo un valor artístico y de realización inmensa.

Construimos juntos una historia que reflejaba la naturaleza humana con temas muy conocidos de Björk, U2, Natalie Imbruglia, y otros grandes artistas. Me permitió bailar árabe, flamenco, colgarme de telas… Jugué con muchas facetas artísticas y me encantó.

Con respecto a la experiencia en conducción, yo había estudiado periodismo, y siempre quise tener un programa estilo “Gravedad Zero”, con deportes, naturaleza y viajes.

Mi primera oportunidad fue conduciendo Invierno Fox Sports, viajando por toda la Patagonia y fue hermoso porque además de poder viajar, que es algo que me llena de vida, pude ser una conductora activa, que no solo hablaba sino que realmente compartía las experiencias e incentivaba a la gente a salir a disfrutar la naturaleza y a conocer al mundo.

-En 2007 tuviste una banda, Virgin Pancakes, junto a tu hermano, Fernando da Cunha. Luego el proyecto mutó y fueron lanzando distintos singles de estilo electrónico. ¿Qué tal fue todo ese proceso de exploración musical?

-Después de Bandana me había hecho unos viajes sola para resetear y reencontrarme conmigo. Me teñí de morocha, me fui a lugares donde nadie me reconociera y cuando volví quise de algún modo plasmar toda mi filosofía de vida y mi pasión en esta banda que formé con mi hermano.

Con él somos amantes del punk californiano y del estilo de vida de California, entonces con Virgin Pancakes  inició una etapa que duró casi 10 años. Toda la rebeldía que teníamos en ese momento antisistema, de algún modo fue “anti- Bandana” y todo lo que la gente no esperaba de mí, ya que antes parecía Barbie.

Con el álbum Iluminate (2008) viajamos por Estados Unidos en un festival que se llama Vans Warped Tour, que es de mucho prestigio donde solo la banda Animal llegó a tocar.

Virginia Da Cunha
Con Paris Hilton en una fiesta privada en Ibiza.

Fue una etapa de mucho trabajo, toda la plata que había hecho con Bandana la puse en esa banda para tener una buena grabación, masterización, y en que todos pudiéramos viajar y aprovechar esta oportunidad de ir a USA en motorhome, ciudad por ciudad, cantando nuestras canciones. ¡Fue algo alucinante!

El comienzo fue rebelde, histriónico y agresivo, y después se fue calmando. Yo me vestía como un pibe, quería romper todos los paradigmas. De a poco fui reconciliándome con mi feminidad, seguí buscando generar un cambio de conciencia, pero de otra manera. Así que el sonido se fue simplificando, haciendo más electrónico y la banda terminamos siendo sólo mi hermano y yo.

La demanda de trabajo fue muy grande al estar como DJ y tuve que dejar de trabajar con mi hermano, porque además necesitaba también dedicarme a un proyecto solista. Tener la libertad de poder viajar a donde quisiera y hablar por mí misma y no estar cargando con una banda o siempre negociando con alguien más y ahí inició mi etapa sola que terminó en Nueva Religión.

Ese disco de algún modo integra todas mis facetas musicales, es bastante ecléctico, donde hay mucha electrónica, pero también hay temas que tienen blues, bossa nova, deep house, hay de todo.

-La cuarentena del 2020 te agarró en Mendoza, en donde estabas por trabajo y amor, y donde terminaste viviendo. De algún modo, todo giró para terminar en un balance postivo, ¿o no?

-¡Sí! Yo había conocido a un chico, Alejandro Malgor, que es un emprendedor sustentable en Mendoza. Él me había escrito por Instagram porque tiene una empresa que se llama Xinca, de zapatillas ecológicas, y como me sentía muy alineada a su filosofía me mandó un par y así fue como yo empecé a conectar con él.

Al año de que yo apoyo su movimiento y su empresa, lo conocí en persona en Buenos Aires, nos caímos muy bien y empezamos una amistad. Después empezamos a salir, todo a la distancia y a los dos meses de estar conociéndonos con viajes de por medio, viéndonos muy poco, yo fui hasta Mendoza para verlo y además tenía una fecha como DJ y cantante.

Paré en un hotel boutique ecológico en las afueras de Mendoza, le dije al dueño que cambiaba el pasaje para quedarme dos días más porque me fascinaba el lugar y me quería quedar más tiempo. Siempre que yo me iba a Buenos Aires me costaba volver.

Ese pasaje que yo cambié fue el último vuelo que salió para Buenos Aires, porque ahí fue cuando se dictó la cuarentena que eran supuestamente 15 días. Entonces el dueño del hotel me dijo que me podía quedar ahí, porque él lo iba a dejar cerrado, y me dejó las llaves para que me haga cargo del lugar.

Esos 15 días se transformaron en 6 meses.

Primero éramos mi novio y yo y después se empezó a armar una especie de comunidad donde gente que venía a visitar o a pasar el día, o invitados por el dueño, se sentía atrapada por la energía del lugar.

Virginia Da Cunha
De las bandejas de DJ a la guitarra acústica, así es Virginia. 

Terminamos siendo 12 “inquilinos” compartiendo actividades, enseñándonos mutuamente lo que cada uno sabía y estaban todos ligados a la sanación, a las meditaciones, al reiki, a la biocosmética, a la sustentabilidad, así que fue muy sanador y cómodo compartir todo ese tiempo con esas personas.

Pasado ese tiempo de cuarentena estricta empecé a tener un montón de trabajo como DJ, me armé mi banda y todo se me dio casi sin esfuerzo. Con todas las restricciones que hubo, aún así, se dio. Mendoza tiene una energía muy hermosa que venís y te sentís mejor, más vivo, respirás aire puro.

Ya cualquier energía natural a uno lo hace sentir mejor, pero Mendoza conmigo está en sintonía total. Siento que mi propósito como ser humano tiene mucho que ver con lo que me está pasando con este lugar y después de mucho tiempo de estar bollando siento que encontré mi lugar en el mundo. A pesar de que soy nómade y seguiré viajando, acá me siento en armonía.

-“Yo Soy” y “Siempre en Mí” son tus últimas canciones publicadas. ¿Querés contarme un poco sobre ellas y el cambio total que hiciste con respecto a cómo venías desarrollando tu música?

-A nivel lanzamientos, todo lo nuevo es reflejo y fruto de lo que viví en el hotel boutique: toda la gente tan conectada con su alma y con lo simple. Son temas mucho más desnudos donde no hay un millón de capas de sonido e instrumentos, sino que es más vulnerable. Son hechos en equipo con mensajes que intentan un mundo mejor.

“Yo Soy” habla de volver a conectar con la luz de cada uno, la hice con un chico mendocino, Zhay Moon, que tiene 22, es vegano y rapero de puro amor. Su hermano es el tecladista y productor, y sentí que tenían un corazón tan grande y eran tan buenos músicos que salió juntarnos a hacer algo, porque en ese momento no había nada para hacer.

Me escapaba del hotel a su casa en bicicleta. Terminamos haciendo varias canciones y conciertos juntos. El mensaje de este tema es muy importante y además se llama como el libro de Jorge Adoum que empecé a leer estando varada.

“Siempre en Mí” es una canción con Felipe Staiti, el guitarrista y compositor de los Enanitos Verdes, él es mendocino y lo conocí porque vive cerca. Una persona me dijo que tenía que conocerlo si quería reactivar mi música y fue tal cual. Lo conocí y largamos todo lo que teníamos adentro, de allí salieron 8 temas y éste es el primero. Habla mucho del vino, el amor y de que menos, es más.

-¿Cómo sigue el resto de tu 2021?

Estoy conectando de nuevo con mi parte electrónica, siempre convive la DJ con la chica de guitarra acústica. Tengo momentos donde necesito esa meditación y ese tipo de sonido. Estoy por lanzar una canción que fue la primera que hice en mi vida, se llama “Adiós Silencio” y la había dejado en un cajón.

Es una balada que refleja una gran vulnerabilidad y me dieron ganas de sacarla a la luz en esta etapa más real y desnuda. También tengo ganas de seguir explorando musicalmente. La vida ahora es paso a paso, vivir el momento y todo se acomoda solo.

-Cumpliste 40 años, ¿podrías nombrarme a cuatro artistas que te hayan marcado en todos estos años?

Stevie Wonder me encanta; Annie Lennox es una mujer que siempre me influenció mucho con su profundidad, su voz y la fuerza que tiene en vivo.

Luis Miguel es una persona que desde muy chiquita fue alguien que me enamoró, con el tiempo se sostuvo y siempre me generó mucha admiración su vocación total hacia interpretar la música y encima ahora con todo esto que se va sabiendo gracias a la serie, ayuda mucho a entenderlo.

A veces los más fríos son los que más sufren y son más sensibles, no hay que juzgar a nadie. Los más violentos también son los que más amor necesitan y creo que los artistas que más han marcado en el mundo han pasado por cosas muy fuertes.

Gwen Stefani es una artista que me encanta la onda que tiene, lo positiva que es, lo respetuosa con el resto de los artistas, no tiene ese aire de competencia. ¡Ella entendió todo! Disfruta su camino, se reafirma a sí misma y encima lo hace increíble.

Mi tema “Brand New Day”, que hice con mi hermano hace 8 años, sigue siendo mi bandera. Un nuevo día, siempre, ¡ese mi mensaje para todos!

 

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