La final del Mundial 2026 no solo concentró la atención deportiva. Durante el entretiempo del partido entre Argentina y España, celebrado el 19 de julio en el New York New Jersey Stadium, la FIFA presentó por primera vez un show musical de estas características, con Madonna, Shakira, BTS y Justin Bieber entre sus protagonistas. La actuación fue organizada junto con Global Citizen y contó con la curaduría de Chris Martin, líder de Coldplay.
Dentro de una puesta en escena pensada para una audiencia global, la moda tuvo un papel central. Madonna reinterpretó los códigos deportivos desde su propio archivo visual, mientras que Shakira apostó por el movimiento, el color y una referencia directa a su historia con la Copa del Mundo.

Shakira volvió a Roberto Cavalli
Para interpretar “Dai Dai” junto a Burna Boy, Shakira eligió un diseño creado especialmente por Fausto Puglisi, director creativo de Roberto Cavalli. El conjunto estaba formado por un body cubierto de cristales y una falda construida con largas tiras de tela que acompañaban cada movimiento de la coreografía.
La paleta reunió tonos naranja, amarillo y rosa inspirados en la luz del atardecer. El estampado, bautizado Ray of Sunset, fue desarrollado exclusivamente para la cantante a partir del histórico motivo Ray of Gold de la casa italiana. La inspiración cromática también surgió de la arquitectura del barrio de La Condesa, en Ciudad de México, donde Puglisi observó la combinación de fachadas rosas, puertas naranjas y marcos amarillos.
El trabajo artesanal fue uno de los puntos más impactantes del vestuario. El conjunto incorporó más de 200 mil cristales Swarovski aplicados a mano y necesitó alrededor de 120 horas de bordado. Su realización completa llevó más de dos semanas. A pesar del despliegue visual, cada elemento fue pensado para permitirle a Shakira bailar con libertad y mantener la comodidad durante la presentación.
La silueta retomó un diseño de la colección Resort 2025 de Roberto Cavalli: escote cruzado y profundo, detalles acordonados, recortes laterales y una falda dinámica que Puglisi describe como “tagliatelle” por la forma de sus tiras. Los 34 bailarines que acompañaron a la cantante también llevaron diseños de Roberto Cavalli coordinados con el estampado y los colores del look principal.

Un homenaje a su historia mundialista
La elección de Roberto Cavalli tuvo además un valor simbólico. La firma ya había vestido a Shakira durante la ceremonia de clausura del Mundial de Sudáfrica 2010, cuando interpretó “Waka Waka” con un conjunto de colores intensos.
Dieciséis años después, la cantante recuperó esa misma energía visual, pero desde una propuesta más elaborada. Los tonos neón de 2010 reaparecieron transformados en una paleta de atardecer, con una silueta que mantenía el movimiento como punto de partida. La propia Shakira definió la elección como una manera de rendir homenaje al pasado y, al mismo tiempo, mirar hacia el futuro.
Madonna transformó el uniforme deportivo
Madonna abrió el espectáculo con “Music” y “Bring Your Love”, acompañada por los exfutbolistas brasileños Ronaldo y Ronaldinho. Para la ocasión llevó un look personalizado de Saint Laurent con detalles desarrollados junto a Swarovski, que trasladó los códigos de la indumentaria futbolística al universo visual de la artista.
El conjunto estaba integrado por una campera deportiva en un tono malva de efecto decolorado, un corset, shorts coordinados, medias de encaje lila y botas robustas. La estilista Rita Melssen partió de los uniformes clásicos utilizados por los jugadores durante la entrada en calor, pero también revisó las fotografías de Madonna llegando y saliendo del gimnasio durante las décadas de 1990 y 2000.
Aquellas imágenes, que ayudaron a consolidar el vínculo de la cantante con el athleisure mucho antes de que se convirtiera en una tendencia global, funcionaron como una referencia directa. La intención fue conservar la fuerza, la sensualidad y la naturalidad de esos looks, pero elevarlos para un escenario visto por millones de personas.

Guantes de arquera y un silbato de cristales
Los accesorios terminaron de construir la relación entre el vestuario de Madonna y el fútbol. La cantante llevó guantes sin dedos cubiertos de cristales Swarovski, realizados junto al artista especializado Le Rhinestud e inspirados en los diseños gráficos de los guantes de arquero.
También sumó un silbato de árbitro completamente intervenido con cristales, además de collares y aros en tonos fucsia, verde cítrico, violeta, transparente y azul. Entre las piezas se destacó el collar Millenia, que Madonna ya había utilizado como parte de la identidad visual de su etapa Confessions II.
at redacción Marie Claire
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