En el marco del evento “Todo Mundo no Rio”, la artista colombiana vuelve a elegir el diseño de autor brasileño para subirse al escenario. En entrevista exclusiva, Dario Mittman nos cuenta cómo fue volver a trabajar con Shakira para una edición histórica en las arenas de Copacabana.
Pocos escenarios tienen el poder magnético de reunir un público global. El evento anual “Todo Mundo no Rio”, que logró traer celebridades como Madonna y Lady Gaga para un show gratuito en las arenas de la playa de Copacabana, se consolidó como uno de los eventos más esperados: una celebración de la música pop en lo que se considera el mayor espectáculo del mundo. En la edición de este año, no será diferente y, por primera vez, una artista latina comanda la fiesta. Shakira apunta a realizar un hito en su carrera como cantante, prometiendo un show histórico.

La artista tiene una relación íntima con Brasil: fue el primer país de habla no hispánica en abrazar su talento, algo que Shakira devolvió con cariño al aprender portugués para acercarse a sus fans brasileños. Con más de 30 años de carrera, la Loba ha pasado diversas veces por el país, siendo uno de los raros casos en perforar la barrera del idioma que aparta Brasil de los países latinoamericanos. Recientemente, ha lanzado el tema “Choka, Choka” con la cantante de funk Anitta, quien esperamos que haga una participación sorpresa en el show de Copacabana.
Entre las marcas que firman el vestuario de Shakira en la gira “Las Mujeres Ya No Lloran”, saltan nombres consagrados como Gaurav Gupta y Versace, pero una vez más, la colombiana decidió elegir a un diseñador de autor brasileño para crear un look único que traduce la identidad de moda local, así como la personalidad audaz de la artista: Dario Mittman, representante de una nueva generación de la moda brasileña que combina referencias de ciberpunk y cultura pop en creaciones urbanas y detallistas.

-¿Cómo fue volver a trabajar con Shakira?
Fue una gran alegría y una inmensa sorpresa. Todo empezó con un proceso de selección entre diseñadores latinoamericanos para vestirla en una campaña mundial, donde me eligieron. Después de unos meses, nuestra primera reunión abrió un canal creativo muy fuerte. El contacto se dio nuevamente a través de su equipo, que ya conocía mi trabajo y confiaba en mi estilo, cuando me llamaron para participar en el diseño del vestuario para la gira. Llevo trabajando con el equipo más de un año. Hay un intercambio muy genuino, donde la moda se convierte en una extensión de su narrativa en el escenario. Es un proceso que mezcla precisión con intuición, y eso lo hace todo aún más especial.
-¿Qué hay de distinto en esta nueva creación?
Este look es especial para el concierto en Brasil. Es el look de cierre y hace una sutil referencia al país. Para mí, es el look más hermoso de la gira hasta ahora. Fue diseñado para ser el gran final, para dejar una huella y ser recordado.
-¿Qué materiales se usaron en esta creación y cuáles fueron tus referencias?
Trabajamos con una malla que vino de Estados Unidos, muy fina —para mayor comodidad— pero a la vez lo suficientemente resistente para acompañar sus movimientos de baile, combinada con impresión digital y manual y miles de cristales de alto brillo. Los cristales actúan como puntos de luz, casi como partículas en movimiento, reaccionando al cuerpo y a la iluminación del escenario.
Mis referencias provienen de universos híbridos: la personalidad de la Loba, la cultura ciberpunk, referencias ancestrales y una feminidad poderosa.

-¿Te reencontraste con Shakira en algún momento?
En esta ocasión, el proceso fue más remoto, en colaboración directa con su equipo creativo. Tardamos dos meses y medio en finalizar la versión. Incluso a distancia, todo se llevó a cabo con gran atención al detalle, desde las mediciones hasta las pruebas de movimiento. Al trabajar con una artista de este calibre, cada decisión debe ser extremadamente precisa.
El fitting final se realiza estratégicamente dentro de la dinámica de la gira. Existe una gran confianza en el proceso, lo que permite que la creación sea muy fiel a la visión original. Es un flujo de trabajo muy bien ajustado.

-¿Qué se siente al ver uno de tus diseños en el escenario más importante del mundo, vistiendo a una artista de renombre internacional?
Es una gran alegría. El año pasado estuve entre el público de “Todo Mundo no Rio”, imaginando cómo sería crear un vestuario para una artista legendaria en un espectáculo de esta magnitud, y ahora, un año después, aquí estoy con Shakira.
Ver mi diseño conquistar el mundo a través de una artista como Shakira es comprender que la moda puede trascender fronteras de una manera muy poderosa. Pienso mucho en el impacto emocional de esto: en las personas que lo ven, lo sienten, se conectan. Hay una responsabilidad, pero también una enorme belleza. Es cuando la idea deja de ser solo tuya y comienza a pertenecer al mundo.
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