Después de un primer año dedicado a entender qué significa Gucci, Demna parece haber llegado al momento de apropiarse definitivamente de sus códigos. La colección Primavera-Verano 2027, presentada en Milán bajo el nombre The Store, parte justamente de esa idea: reconocer la historia de la casa para después tensionarla, deformarla y volver a ponerla en circulación.
La silueta es una de las claves. La ropa vuelve a acercarse al cuerpo, los pantalones se estrechan, la sastrería gana precisión y los vestidos siguen líneas más ceñidas. El resultado es una figura sensual y directa, que marca una evolución respecto de las proporciones amplias que durante años formaron parte de la gramática de Demna.

Ese cambio de proporción modifica también la actitud. Hay algo más decidido en estos looks: las prendas dejan menos espacio entre ellas y el cuerpo y recuperan, por momentos, ecos de la sensualidad que atravesó a Gucci entre finales de los años noventa y comienzos de los 2000. Pero las referencias nunca aparecen como una reconstrucción literal. Son fragmentos que regresan reinterpretados desde el presente.
El cuero suma otra capa a esa construcción. Su presencia aporta cierta dureza, especialmente cuando convive con siluetas ajustadas, piel expuesta y botas altas que prolongan la línea de la pierna. La contradicción es parte del juego: elementos tradicionalmente asociados a otras estaciones aparecen en una colección de primavera sin necesidad de justificarse.
Porque en este Gucci el calendario parece perder autoridad. Las estaciones, las décadas y los códigos funcionan como referencias disponibles más que como reglas. Una bota alta puede aparecer en primavera; el cuero puede pasar de la protección a la sensualidad; una silueta de otra época puede regresar sin convertirse necesariamente en un gesto vintage.

El tiempo deja entonces de funcionar como una línea recta y empieza a comportarse como un archivo abierto, del que Demna toma elementos para mezclarlos sin demasiada nostalgia. Allí está una de las ideas más interesantes de la colección: entender que la memoria de una casa también puede construirse desde sus contradicciones.
La historia de Gucci permite justamente ese movimiento. La sofisticación puede convivir con la provocación, la tradición con una actitud más rebelde y lo clásico con algo deliberadamente incómodo. No hace falta elegir una única identidad: la fuerza aparece en la posibilidad de pasar de una a otra.
The Store profundiza esa lectura. Concebido como una gran tienda Gucci, el espacio se convierte en escenario para pensar a la casa no solamente como una suma de prendas o símbolos reconocibles, sino también como un lugar en el que distintas épocas, personajes y formas de vestir pueden encontrarse.

Después de una primera etapa dedicada a estudiar qué hace reconocible a Gucci, Primavera-Verano 2027 muestra a un Demna mucho más dispuesto a intervenir esa herencia. La rebeldía aparece en las proporciones, en el cuero, en las botas altas y en una silueta que vuelve a acercarse al cuerpo.
Gucci no abandona su historia. La pone en movimiento. Y es justamente en ese movimiento —entre pasado y presente, tradición y provocación— donde comienza a aparecer con mayor claridad el Gucci de Demna.
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